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Día de la Libertad de Expresión y Día del Periodista
Si bien la libertad de expresión es un derecho consagrado tanto en los Estados Unidos como en México por sus respectivas legislaciones, el dedicar un día a celebrar ese derecho es algo que se ve con naturalidad entre los hispanos que pueblan la franja fronteriza en ambos países, pero, sobre todo, en el lado mexicano.
El pasado lunes siete de junio se llevaron a cabo una serie de festejos, que así deben de llamárseles, en la República Mexicana para celebrar el Día de la Libertad de Expresión. La frontera no fue la excepción.
Periodistas de los distintos medios y empresas que cumplen con la misión de informar fueron invitados no solamente por las autoridades constituidas, sino, también, por aspirantes a puestos de elección popular para departir e inclusive, ser acreedores de regalos que, generalmente mediante el sistema de sorteo, fueron hechos llegar a los que alguna vez eran llamados "tundeteclas".
Sin embargo esto no siempre fue así. El llamado festejo del Día de la Libertad de Expresión, como una ceremonia en sí, fue creado por un poderoso empresario periodístico mexicano en el año de 1951 de nombre José García Valseca, de profesión militar, con grado de coronel, pero que llegó a ser propietario de una cadena de 37 diarios hasta que el empresario Mario Vázquez Raña se quedó con la que hasta ese momento era conocida como la Cadena García Valseca y que se convirtió en la Organización Editorial Mexicana, popularmente conocida como la "cadena de los soles", porque gran parte de los periódicos que la formaban llevaban el nombre de "El sol" más el nombre de la ciudad a la que pertenecían.
Pues bien, García Valseca ideó esta ceremonia de la Libertad de Expresión para reunir a los editores periodísticos de la época para reconocer al presidente en turno, en aquel entonces Miguel Alemán Valdez, por el respeto manifestado al ejercicio periodístico, a la libre expresión, como si este derecho tuviese que ser agradecido al gobernante del momento. Lo cierto es que tal ceremonia fue imitada a nivel de gobernadores y alcaldes en todo el país y el evento se convirtió en parte de una de tantas tradiciones nacionales oficiales.
Sin embargo, tras la llamada transición política en el país, tal tradición dejó de serlo, cuando menos en ese formato, pero evolucionó, por llamarlo así, a un día en el que se departe con los periodistas, no sólo a invitación de la autoridad constituida, sino, sobre todo en los presentes momentos de efervescencia política en varios estados mexicanos, como una atención de los candidatos.
Cabe mencionar que existe un Día Internacional del Periodista, el ocho de setiembre y, también, el día del periodista (a secas) el cuatro de enero.
La convivencia respetuosa de informadores y autoridades o candidatos, puede resultar positiva, sobre todo porque crea o refuerza relaciones entre funcionarios o entre los propios periodistas.
En Estados Unidos no existen este tipo de festejos, cuando menos en esta forma, porque se mantiene una cierta distancia en aras de una supuesta objetividad e imparcialidad. Aunque eso es discutible. Pero eso sí, se utilizan las llamadas agencias de relaciones públicas para tratar de hacer llegar mensajes con aparente contenido noticioso pero que en realidad llevan la finalidad de promover la imagen o el consumo de productos, personajes o servicios, pero esa, como decía un conocido comercial (para que vean que algo queda), esa es otra historia.
Comentarios: pepebgarza@yahoo.com
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