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Turismo, comercio y puentes internacionales
Hace unos días se anunció el establecimiento de una brigada especial, pagada por la ciudad de McAllen, que estará brindando orientación a los visitantes al Valle de Texas en el puente Anzaldúas.
La intención es hablar con los conductores de vehículos que se encuentren en las frecuentes largas líneas que se hacen para cruzar para que tomen conciencia de que deben de tener listos sus documentos para que, al llegar al punto de revisión, no se demoren los inspectores aduanales estadounidenses.
El anuncio lo hizo Rigo Villarreal, superintendente de los puentes internacionales de Hidalgo y Anzaldúas. El alcalde de Mcallen, Richard Cortez, estuvo presente, pero en su calidad de presidente de la mesa directiva de los puentes internacionales. No se reveló, ni los informadores presentes preguntamos, como se llegó a la conclusión de que los retrasos en el cruce internacional se propiciaban porque no se tenían los documentos a la mano al dirigirse los conductores hacia el lado norteamericano.
Cualquier persona que acostumbre cruzar los puentes internaciones por las razones que sean, saben que hay horas de intenso tráfico en las que las líneas de acceso, sobre todo en Hidalgo, no son abiertas en su totalidad.
Para nadie es un secreto que se viven momentos difíciles y, en ocasiones, tensos, en cuanto a las medidas de seguridad que se tienen que adoptar a lo largo de la frontera, pero sin demérito de éstas, se debe pugnar por un cruce de vehículos lo más agilizado posible.
Cada vez que se inaugura un puente internacional, que en la región ha ocurrido en los últimos años, se hace invariablemente la pregunta por parte de los reporteros a las autoridades de Aduanas y Migración estadounidenses si se va a contar con el personal suficiente que garantice la apertura de suficientes carriles, si la demanda lo exige, para poder desfogar un eventual intenso tráfico. La respuesta ha sido afirmativa. Pero la práctica indica que, por alguna razón, los congestionamientos se producen no por exceso de vehículos, sino por falta de suficientes líneas abiertas a la circulación.
Se aproxima la etapa de Semana Santa, época en la que se produce un extraordinario número de visitantes mexicanos en plan de compras en el Valle de Texas.
Estudios demuestran que el año anterior los mexicanos que cruzan a los Estados Unidos a comprar, solamente en la frontera sur de la Unión Americana, gastaron la cantidad de 40 billones de dólares. De esos, corresponden al área de McAllen tres billones.
No se necesita ser un mago de las finanzas para entender que esas compras propician una gran actividad económica y la creación o mantenimiento de empleos que sustentan a familias del área.
Consecuentemente, sin dejar de ser sumamente celosos con la seguridad fronteriza, las autoridades aduanales deben, también tener en cuenta de que el comercio de la franja fronteriza necesita la presencia de los compradores mexicanos o bien, del retorno de mexicanos que visitan México lo más fluido posible.
RETO TURISTICO
Un gran reto es para las autoridades de todos los niveles mantener el flujo turístico hacia México. Muy recientemente el presidente Felipe Calderón ha declarado esta actividad como una prioridad del estado mexicano. Esta actividad es generadora de una buena parte de la divisas que ingresan al país, después del petróleo y de las remesas que los mexicanos envían desde le exterior, principalmente de los Estados Unidos.
Sin embargo el problema de la inseguridad en México es un serio obstáculo para que el turismo, que solía llamarse "la industria sin chimeneas" mantenga los niveles que antaño tuvo.
Desafortunadamente Tamaulipas y Nuevo León resienten tremendamente la disminución del flujo turístico.
En el pasado, caravanas de los llamados "Winter Texans", se desplazaban durante su estancia en Texas en los meses de invierno, con fines de esparcimiento, a tierras regiomontanas. Eso es historia.
Pero es quizá, en Tamaulipas, en la región fronteriza, donde más se deja sentir la ausencia de los visitantes texanos. Cierto, aun hay quienes cruzan a las poblaciones fronterizas procedentes de la franja sur de Texas, pero un buen número de ellos lo hacen más por mantener la relación con familiares que tienen del lado mexicano que con la finalidad de demandar productos o servicios que mantengan a sus proveedores a flote.
Hay ciertamente un serio descenso de la actividad turística, pero no está aniquilada.
Las autoridades, estatales y municipales, lo creemos, quisieran reactivar esta fuente de ingresos que fomentan el fortalecimiento de las empresas de los servidores turísticos, que, consecuentemente generan empleos que significa sustento para muchas familias.
Sin embargo, ¿están el plan y las personas adecuadas para desarrollar esa labor?
¿Existe una campaña debidamente sustentada como parte de un plan turístico?
Si es así, lo tienen bien guardado.
Es de esperarse que, por el bien de ciudades como Reynosa y Matamoros se tenga vislumbrada una solución.
No es fácil, pero tampoco se puede insistir en que se va a promover la gastronomía regional: el cabrito, las carnes asadas, los antojitos, etc, cuando los restaurantes emblemáticos mexicanos de esos deliciosos platillos han cruzado la frontera y se encuentran operando con gran éxito en el Valle de Texas, al igual que otras empresas.
Y, lo otro, quienes se encuentran con la responsabilidad de rescatar el turismo realmente ¿Tienen el perfil, conocimiento o la experiencia para ello?
Justo es mencionarlo. Quizá la única ciudad que ha resistido más de la de la frontera tamaulipeca es Nuevo Progreso, pero aceptemos, no es lo que fue.
La ubicación geográfica de Tamaulipas y en particular de las ciudades fronterizas, es una gran ventaja que ojalá se pueda aprovechar.
REBOTES
Concluyó una edición más de Border Fest en Hidalgo, Texas, una festividad que a lo largo de 35 años ha servido para brindar diversión, reafirmar lazos de amistad, pero también, para mantener las buenas relaciones políticas de las autoridades de esa ciudad que es la organizadora. John David Franz, alcalde, y Joe Vera Jr., gerente de la ciudad, son sin duda los artífices del fortalecimiento de este exitoso evento.
De que además, le entienden a la política, no tiene duda. David Franz cumple ya 20 años en el puesto y va por más. Está a punto de superar al ex alcalde Othal Brand, que se mantuvo al frente de la ciudad de McAllen por 20 años.
Como parte de Border Fest, precisamente, honran a una personalidad como "Texano Fronterizo del Año". Este año correspondió al vicegobernador de Texas, David Dewharst, quien recibió el reconocimiento en una ceremonia que congregó a importantes personalidades de la política texana: Los representantes estatales Sergio Muñoz y Verónica González; los senadores estatales Eddie Lucio y Juan "Chuy" Hinojosa; el legendario ex congresista Eligio Kika" de la Garza, quien duró en su encargo tres decenas de años hasta que decidió retirarse. Alcaldes del Valle, entre los que figuró el de McAllen, Richard Cortez y comisionados de condado y de ciudades, así como aspirantes a diversos puestos públicos que serán decididos en una elección el mes de mayo. Importantes personalidades de la política que van desde el ex presidente George W. Bush pasando por los ex senadores federales John Cornyn y Kay Bailey Hutchinson y destacados políticos locales han recibido la distinción de ser "Texano Fronterizo del Año".
Email pepebgarza@yahoo.com
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