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Triunfo de Evo
En el referendo revocatorio boliviano del domingo el gobierno y la oposición reclaman triunfos. Evo Morales habría sido ratificado con un porcentaje mayor al 54%, con el cual él ganó las presidenciales de diciembre 2005.
Evo venció sólo en los departamentos occidentales y su prefecto perdió en Oruro. La Media Luna ha demostrado que la ‘autonomía’ ha calado en su población (y que no es solo una simple ‘conspiración de oligarcas’ como aduce el oficialismo). Esta votó contra Morales y ratificó a sus 4 prefectos opositores.
Evo, empero, logra revertir la ola de 5 sucesivas derrotas electorales que se dieron en Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y en Chuquisaca; se consolida con más apoyo popular; y ha logrado que caigan dos prefectos derechistas significativos (los de La Paz y de Cochabamba).
Hay quienes hablan de un ‘empate’ entre la izquierda y la derecha, aunque el mayor ganador ha sido un gobierno que ahora tiene más autoridad. Sin embargo, Morales no usará su respaldo popular para aplastar a sus contrincantes sino para forzarlos a formas de convivencia.
Osetia
Los 700,000 osetios son la única nación del Cáucaso que tiene una lengua iraní, aunque están lejos de Irán y no son musulmanes sino cristianos ortodoxos. Cuando la Unión Soviética se desintegró en 1991 Osetia del Norte se quedó en Rusia y Osetia del Sur en Georgia. Empero, esta última se independizó de Georgia, ratificó ello en un popular referendo y ha mantenido una soberanía de hecho.
Occidente ha reconocido que Kosovo se independice de su rival Serbia, pero se niega a contemplar que Osetia del Sur y Abjazia se separen de su aliada Georgia, cuyo presidente Saakashvili quiere que su país entre a la OTAN y acaba de hacer volver a sus 2,000 tropas desde Iraq.
Saakashvili, más bien, aprovechó el inicio de las olimpiadas para re-ocupar Osetia del Sur. Rusia ha respondido con rapidez y firmeza porque no quiere seguir retrocediendo en sus áreas de influencia, porque no está tranquila que Occidente haya inaugurado un ducto que saca gas desde el Mar Caspio hacia el Mediterráneo sin pasar por su suelo y porque no quiere que la OTAN y la UE sigan reclutando ex Estados soviéticos.
George y Georgia
Tras la desintegración de la Unión Soviética casi todos los gobiernos de Europa oriental han girado hacia la Unión Europea y hacia la OTAN. Las excepciones han sido Serbia, Bielorrusia y Rusia, quienes, si bien han restablecido el capitalismo, aún quieren mantener un rumbo distinto al que preconizan Washington o Berlín. Serbia ha quedado más aislada después que recientemente Montenegro y Kosovo se le han separado buscando entrar en la euro-zona. Rusia ha venido viendo como sus antiguas dependencias ex soviéticas a su oeste (como Lituania, Letonia, Estonia, Moldavia y Ucrania) giran en torno a la UE.
El presidente de Georgia Saakashvili, por su parte, se ha convertido en el mayor hincha de George Bush en el Cáucaso. A Rusia le inconforma ello y que hoy este país sea el puente por el que pasa un ducto que conecta los hidrocarburos del Mar Caspio con el Mediterráneo sin pasar por su territorio y rompiendo el monopolio gasífero ruso hacia Europa. Para contrarrestar el avance de EEUU en su entorno, Moscú ampara a dos regiones separatistas de Georgia (Osetia del Sur y Abjasia). Estas dos, al igual que Transdniestria en Moldava, son repúblicas independientes de facto, aunque la ONU no les reconozca. Ahora que Occidente acepta la soberanía de Kosovo, Rusia quisiera pedir que estas naciones también tengan el derecho a la autodeterminación.
En Serbia George Bush impulsó la escisión de Kosovo, mientras que en Georgia hace lo opuesto. El hoy es incapaz de enviar tropas a socorrer a su aliado, pero necesita evitar que él sea derrocado y que la ofensiva militar rusa sea 'contenida' sin que escale más.
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