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El año 2010 se anticipa como el año político clave para el gobierno de Felipe Calderón en México, el cual tendrá su ancla en la iniciativa de
reforma política anunciada recientemente y que ya ha levantado mucho polvo.
La iniciativa contempla todo un decálogo de acciones, entre las que destaca la segunda vuelta para la elección de presidente de la República (practicada en 80 países), la reelección de legisladores, presidentes municipales, regidores y jefes delegacionales hasta por 12 años.
Además, un punto importante incluye la esperada (por muchos) reducción de integrantes de la Cámara de Diputados de 500 a 400. De esta manera quedarían 240 electos por el principio de mayoría relativa y160 de representación proporcional. Y en el caso del Senado de la República, se eliminarían 32 escaños para quedar un total de 96, esto es, tres senadores por entidad federativa.
El adelanto mediático que dio el gobierno en turno en noviembre no hablaba mucho de propuestas que beneficiaran a los ciudadanos de manera más inmediata. Pero lo anunciado oficialmente ahora en diciembre sí las incluye, lo cual es una señal de Calderón para ganarse más la simpatía popular.
En este aspecto, dos incisos del "decálogo" de reforma dan cabida a demandas ciudadanas. En primer lugar, se propone incorporar la figura de "iniciativa ciudadana" para ampliar sus libertades y garantías políticas, ya que la gente tendría la facultad de proponer iniciativas
de ley ante el Congreso sobre los temas que son de su interés. Con ello se abre la puerta para que su participación en los asuntos públicos vaya más allá de la elección de autoridades.
Y un segundo punto incluye ampliar los derechos ciudadanos al incorporar la figura de las candidaturas independientes a nivel constitucional para todos los cargos de elección popular. Esto es, ampliar los mecanismos para hacer efectiva la garantía constitucional de todos los ciudadanos a ser votados.
La medida ha levantado mucha polémica no sólo en el sector político, sino también en el empresarial y académico. No podía ser de otra manera siendo una propuesta demasiada revolucionaria porque rompe paradigmas históricos, como el de "sufragio efectivo, no reelección".
La iniciativa, por lo tanto, será un tema profundo y que traerá demasiado debate sin duda en el 2010. Es posible que desde inicios del próximo año se presenten otras iniciativas de los grupos parlamentarios, buscando éstos también justificar y ejercer sus derechos como contrapeso del poder.
En particular, los temas de reelección y de segunda vuelta presidencial llevarán sin duda a mucho debate y desgaste entre algunos partidos. Y particularmente el PRI buscará al igual que en la reforma fiscal tratar de salir como beneficiario de alguna manera, calentando sus motores para el 2011.
Esta propuesta presidencial, calificada por muchos como "ajonjolí de todos los moles", es sólo el asomo inicial a la caja de pandora que se está destapando y que pretende ordenar nuestro viciado y anquilosado sistema político. Se reconoce en especial el esfuerzo por dar mayor voz y participación a los mexicanos, trascendiendo más allá de la participación vía redes ciudadanas. Para ello, las sugeridas "iniciativas ciudadanas" y el uso del referéndum será recursos esenciales para alcanzar este nuevo futuro político y civil.
Nuestros políticos tienden que entender que ya no se puede gobernar de manera unilateral, tomando decisiones sin consultar a la ciudadanía. Y
es que en todo el mundo se están rompiendo viejos esquemas y apareciendo mecanismos que permiten una mayor participación de la población en el proceso de legislación y acciones de gobierno.
Los cambios políticos se empiezan asomar ya en muchos países. Cada vez será más difícil comunicar los temas políticos y los objetivos de
gobierno que no tengan el apoyo auténtico de los ciudadanos. Es decir, el factor credibilidad y confiabilidad serán más determinantes para lograr una sana cultura política y de gobierno.
Esta iniciativa reforma, por lo pronto, ya tiene un toque ciudadano. Y sean bienvenidas otras ideas, ya que la flexibilidad y discusión son ingredientes que deben persistir en países que se jacten de practicar la democracia real.
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