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Diarios en evolución
Los periódicos y semanarios en casi todo el mundo están buscando reinventarse en este cierre de década. La caída en ingresos publicitarios y en circulación ha sido un fenómeno que afecta a la mayoría.
Sin embargo, un cambio importante en los hábitos de sus audiencias está influyendo de manera importante en esta situación. La lectura
cotidiana de noticias —y su misma producción o generación— ya no es la misma de apenas años atrás. Y esto lo hemos visto con los "reportes ciudadanos" que se han generado a raíz de la violencia en la frontera norte y ante el silencio obligado que han guardado muchos medios sobre lo que está pasando.
Publicaciones nacionales y estatales han decidido abrir nuevos espacios de "conversación" con la audiencia, generando más temas de
discusión en las páginas de papel y llevando a una interacción más real en las páginas digitales de sus sitios de internet.
Incluso, con el lanzamiento del nuevo "juguete" de Apple —el IPad— se espera una metamorfósis radical en lo que respecta a publicación de diarios y revistas (caso que, como siempre, primero observaremos en países del Primer Mundo por sus condiciones ventajosas de ingreso económico y acceso a la tecnología).
Las publicaciones ya han tenido que empezar a redefinir lo que se conoce como "concepto editorial", buscando actualizarlo para satisfacer las expectativas de información y formación de los nuevos públicos que se van incorporando a la agenda de opinión pública.
Es decir, por lo general muchas veces sólo se da un sorprendente cambio gráfico, tecnológico o de multimedia que atrapa a lector a
primera vista, pero en el fondo siguen manteniendo muchos vicios de tipo editorial que hacen ver el proyecto incompleto.
Esperan muchos propietarios y directivos de periódicos que las nuevas tipografías más estilizadas, la inyección de videos tipo YouTube y aperturas de cuentas en Facebook o Twitter serán una garantía para aumentar la lectura, la publicidad y la circulación.
La reinvención de sus modelos de negocio es situación de vida o muerte. Pero resulta prioritario que las empresas periodísticas sean más transparentes en sus noticias e involucren más a los lectores en la recopilación y divulgación de las mismas.
Éstas deberán capitalizar más en el tiempo y capacidad de sus audiencias para incorporarlas a la producción de las noticias. Con esquemas funcionales de verificación a través de "editores de comunidades", los diarios pueden recibir valiosos datos, fotografías y hasta "notas" de la gente y crear equipos de "Lectores AAA", con prestigio ganado por sus colaboraciones y resultados..
Los tangibles esfuerzos multimedia y tecnológicos que muchos diarios ya están ejecutando son interesantes. Impulsar estos tempranos cambios anunciando una mayor transparencia en su información y una mayor apertura en sus espacios para los lectores se antoja como el siguiente paso lógico a ejecutar.
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