|
¿Un Texas sin español? ¿What?
Hace unos días el teniente coronel retirado Leo Berman, un viejito representante republicano del estado de Texas, sorprendió a la opinión pública con diversos proyectos de Ley estatal que no han sido bien recibidos por la comunidad latina.
Con la iniciativa HJR 38, Berman se imagina un estado de la Unión Americana en donde el idioma oficial sea sólo el Inglés y que todos los actos oficiales de gobierno se lleven a cabo exclusivamente en esa lengua.
Pero también con otras iniciativas el político republicano, que pensó competir en cierto momento por la pasada gubernatura pero al final declinó, desea fortalecer leyes en materia de registros de nacimiento de los hijos y quiere negar los beneficios del estado a los niños nacidos en Estados Unidos cuyos padres son inmigrantes ilegales.
Sus propuestas de ley buscarían además evitar que los inmigrantes ilegales presenten demandas en los tribunales estatales, lo que sin duda se prestaría a abusos contra ellos.
Propuestas de reformas radicales relacionados con asuntos de inmigración y presencia de indocumentados en Texas se están cocinando ya desde hace varias semanas en Austin, la capital del estado.
Los legisladores republicanos han hecho sentir su poder y han reforzado su agenda con iniciativas para promulgar una ley de inmigración similar a la de Arizona.
Según algunos analistas políticos, la ambiciosa agenda conservadora tiene su mejor posibilidad de éxito en muchos años gracias a las supermayorías del Partido Republicano en la Cámara de Representantes y el Senado en Texas.
En la lista de proyectos de ley contra los inmigrantes indocumentados hay medidas que permitirían a las autoridades cuestionar la ciudadanía de cualquier persona involucrada en un delito o falta civil y también permitiría el arresto de personas que se encuentran aquí sin documentos.
De aprobarse las leyes, se obligaría a todos los estudiantes de escuelas públicas a demostrar ciudadanía, rendir cuentas por los recursos gastados en la educación de no ciudadanos y exigiría que todos los documentos impresos con dinero de los contribuyentes estén en inglés únicamente (pero como hemos visto el representante Berman va mucho más allá con esto del inglés).
Lo radical de las propuestas de los legisladores republicanos podría traducirse como una estrategia extrema para provocar una "sacudida" en la opinión pública que coloque estos temas como debates prioritarios y de ahí empezar —como decimos en México— a "negociar para atrás".
Es decir "le tiran al diez para quizá acabar en un siete", sobre todo viendo la experiencia que vivió Arizona con la SB 1070 (estado que por cierto perdió 141 millones de dólares por la cancelación de conferencias y congresos en el marco del boicot contra la ley antiinmigrantes que entró en vigencia hace tres meses).
Quizá sea hora de llevar clases de cultura general al recinto legislativo texano para hacerles ver a los políticos republicanos que no pueden borrar con la goma de un lápiz todo un libro de historia texana escrita en donde el idioma español y la presencia latina (documentada e indocumentada) han sido elementos de valor para forjar el destino de este estado.
Ciertamente Texas y el resto Estados Unidos son reconocidos por su preocupación para tener leyes y reglamentos que clarifiquen y delimiten el comportamiento de sus ciudadanos. Pero también existen derechos humanos y civiles, así como una fuerte Constitución que los padres fundadores (con antecedentes migratorios por cierto) dejaron como legado para garantizar la libertad en sus diferentes manifestaciones.
Hoy se viven tiempos en que los ciudadanos tienen mayor voz y participación política. Ya la gente no se deja engañar tan fácil por discursos anquilosados e intereses oscuros. Por ello resulta rídiculo ver este tipo de propuestas o "jugadas extremas" de parte de una clase y sistema político ya desgastado y que carece de credibilidad.
Los ciudadanos de Texas en todo caso deben de tener la primera y última palabra para aprobar o en su caso frenar estos sueños guajiros de una minoría. Más que un derecho es una responsabilidad civil hacerlo.
|