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Los nuevos comunicadores
Arrancamos el 2011 en México con expectativas ambiciosas de forjar un camino de mayor libertad en Periodismo y Comunicación Social.
Este año que dejamos fue difícil para los medios de información de nuestro país, particularmente de Tamaulipas.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) estuvo muy al tanto de la situación difícil que le ha tocado vivir a la entidad en los últimos
meses y mantuvo comunicación constante con muchos directivos de medios.
La forma de hacer periodismo en el norte de México es sin duda muy diferente ahora y podría calificarse como "precautoria y cuidadosa".
Por un lado, la acentuación de las noticias negativas no parece una fórmula ética muy convincente de seguir, pero tampoco se puede ocultar la información de violencia cuando contiene elementos de impacto para la sociedad.
Los medios han aprendido a ser cautelosos y recurrir frecuentemente a la "auto-censura" del buen gusto para evitar convertirse en replicadores de la información de violencia. Muchos incluso han encontrado en la práctica del periodismo comunitario y de desarrollo
social una alternativa ideal para participar en la construcción de mejores comunidades.
La tarea no se antoja nada fácil en los próximos meses. Los periodistas del norte del país tienen el desafío en el 2011 de revisar sus códigos de Ética y sus políticas organizacionales para repensar métodos de informar mejor a sus lectores y participar en la formación
de mejores criterios de opinión que garanticen los procesos de democracia e involucramiento social.
En Tamaulipas, por ejemplo, coinicide esta reflexión con la llegada de un nuevo gobierno y una nueva Dirección de Comunicación Social que estará a cargo de Guillermo Martínez, un profesional victorense con trayectoria en periodismo y medios de comunicación.
La relación de periodistas y fuentes oficiales siempre ha sido un "estira y afloja" natural en donde los primeros exigen su legítimo derecho de cuestionar a los segundos para informar mejor a sus lectores. Esta relación es primordial para conectar mejor a las autoridades con sus gobernados, proceso que incluso se ha visto en riesgo ahora que los funcionarios optan por las redes sociales para comunicarse ("lo que me quieras preguntar ahí está en mi cuenta de Twitter, sígueme...").
Debemos recordar que las redes sociales, como el Facebook y el Twitter, cumplen su verdadero propósito social cuando son herramientas
de comunicación multivía y no sólo unidireccional. Qué bueno que nuestros gobernantes las utilizan, pero ello no viene a sustituir la pregunta de banqueta, la entrevista de despacho o la conferencia de prensa ocasional.
En las reuniones de comunicadores y periodistas siempre se habla de mantener abiertos los canales de comunicación con la sociedad. Ello se antoja un buen propósito para este año que arranca y habríamos que añadir que la sociedad no requiere necesariamente oportunidad y
velocidad en la entrega del comunicado o aclaración oficial, sino elementos de validez y confiabilidad que ayuden a tomar mejores decisiones.
En una reciente colaboración en la revista científica Ciencia UAT comenté: "Hoy se vive en una sociedad de ´alta velocidad´ en donde no hay tiempo para verificar y cruzar la información, por lo que los ciudadanos acaban por formarse una percepción ilusoria dle mundo, una
visión equivocada e incompleta que trae como consecuendia miedo, ansiedad colectiva y opiniones mal fundamentadas".
Aunque estos ciudadanos emplean hoy las redes para enviarse información (las noticias ya no las buscan, sino que les llegan directo por Internet) es fundamental contar con autoridades responsables —y responsivas—, así como medios de comunicación que "filtren" bien los rumores.
Autoridades y medios tendrán en el 2011 un espacio de grandes retos. Recuperar la credibilidad y la paz en la región será el desafío común
más grande de todos.
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