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La otra política en México
Estamos viviendo tiempos históricos de transición y de acomodo. Nos convertimos cada vez en sociedades más alertas, precavidas y analíticas frente a los cambios bruscos en el entorno.
Los sociólogos nos definirían seguramente como un "público más consciente" no sólo del aquí y del ahora que vivimos (autoridades
rebasadas, violencia a la puerta, corrupción campante) sino también como una audencia que aumenta sus expectativas sobre el rol de sus
gobernantes.
Frente a esta realidad, la sociedad quiere ver más ejemplos y acciones de política pública. Al respecto, por políticas públicas se entienden los programas que un gobierno, cualquiera que sea, desarrolla en función de un problema o situación determinada.
Las políticas públicas son las estrategias de gobierno que se implementan durante un período definido (un trienio en el caso de un
alcalde, un sexenio en lo que respecta a un gobernado). Y éstas buscan dar respuestas a las diversas demandas de la sociedad en aspectos clave como seguridad, alimentación, participación ciudadana, etc.
En México, esta práctica no es muy común aunque poco a poco se observa una nueva clase política que reconoce las realidades que hoy vivimos.
Atrás han quedado los tiempos de paternalismo, de "virreinatos" y de un federalismo disfrazado. De hecho, el fenómeno de globalización vino a romper el paradigma del México sumiso y rezagado para abrir nuevas oportunidades en los diferentes estratos sociales.
Al practicar las políticas públicas se espera entender cómo se elaboran, se desarrollan y anticipan sus efectos en la sociedad. Pero su funcionamiento eficaz va más allá.
En estos tiempos, tienen que contemplarse como un acuerdo dual, entre Estado y sociedad. Reclaman por una parte un nuevo papel de la
autoridad, en el sentido de hacerlo más ágil y organizador. Y, por otra parte, esperan de los ciudadanos un mayor involucramiento.
De hecho este tipo de prácticas pueden ser definidas como un conjunto de actividades de las instituciones de gobierno, actuando directamente o a través de agentes, y dirigidas a tener una influencia determinada sobre la vida de los ciudadanos, generalmente de tipo benefactora, para crear una mejor calidad de vida (sociedades mejor educadas, con sensación de que hay seguridad y, sobre todo, con presencia de autoridad).
El fracaso de estas políticas se debe muchas veces a que no se crean los canales o enlaces efectivos entre Gobierno y sociedad. Por ello, los medios masivos de comunicación cumplimos un papel clave al actuar como "catalizadores" y "conectores" entre las demandas de los
ciudadanos y las acciones de política pública del Gobierno.
El reto en este aspecto, será de reconocer el valor del ejercicio de la política pública y abrir espacios en la sociedad mexicana para
integrarla en el proceso de ejecución.
Si hay algo que se percibe actualmente en el entorno es un evidente distanciamiento, quizá temporal, entre autoridades y sociedad civil.
Ojalá que las universidades, instituciones cívicas y otros sectores se unan al compromiso que tienen los periodistas para promover durante estos seis años un auténtico espacio de políticas públicas que lleven a una mejor calidad de vida para los ciudadanos y sus familias.
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