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La buena y la mala
Dos noticias —como siempre una positiva y otra más negativa— provocaron atención recientemente luego de que diversos sectores
oficiales y privados abundaron en el tema de la ausencia notable de lluvias en la región noreste de México y el sur de Texas.
Primero conozcamos la mala noticia: la terrible sequía amenaza con prolongarse durante el resto del año si en mayo no llegan los aguaceros, lo que provocará millonarios daños para la ganadería y la agricultura en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Texas.
Y ahora la buena noticia: gracias al huracán Alex que azotó la región el verano pasado, las presas lucen con capacidad suficiente para
varios meses a pesar de que en promedio han perdido casi un diez por ciento de su nivel desde septiembre-octubre (la "Vicente Guerrero", por ejemplo, está a un 92 por ciento de su capacidad según la Conagua, del 107 por ciento que tenía en octubre).
“Las presas aún están en condiciones de abastecimiento, no existe peligro alguno de dejar sin agua a poblaciones, pero sí es importante reconocer que tiene más de medio año sin llover”, comentó hace unos días a los periodistas Roberto Schuldes, gerente de la Cuenca Golfo Norte.
A falta de lluvias, sin embargo, se han dejado sentir los estragos en pérdidas de cosechas y en la falta de condiciones propicias para
realizarlas. También se ha reflejado en muerte de ganado y en un ecosistema que ha estado vulnerable a incontrolables incendios, sobre todo en Texas, Coahuila y Nuevo León.
Nuestras autoridades en México y Estados Unidos han llegado a tal grado de deseperación en algunos casos que, aprovechando los días de énfasis religioso por la Semana Santa, han recurrido al auxilio divino.
Por ejemplo, el gobernador de Texas, Rick Perry, proclamó recientemente tres días de oración para pedir a Dios que haga llover sobre las áridas praderas de esa entidad. ?Esto luego de que las extremas condiciones de sequía han propiciado continuos incendios forestales que han arrasado unos siete mil 300 kilómetros cuadrados y destruido alrededor de 400 casas.
La sequía del 2011 es algo histórico que destaca de manera irónica con un año 2010 de inundaciones y de caos en muchos lugares, como Nuevo León y Tamaulipas, debido al huracán Alex y las tormentas consecuentes que se dieron.
El gobierno del estado de Tamaulipas ha solicitado a la Conagua elaborar un “Diagnostico climatológico” que compruebe que se está
viviendo en la entidad una situación de "Sequía Atípica". De esta manera podrán fluír apoyos del Programa de Atención a Contingencias
Climatologicas que favorezca a agricultores y ganaderos de la región.
La Secretaría de Desarrollo Rural, por su parte, ha informado que ya se adquirió un seguro catastrófico agrícola que protege a 10 hectáreas por productor de cultivos de los daños provocados por la sequía como la soya, maíz y sorgo.
Oraciones desde Texas y programas económicos de emergencia no serán suficientes para enfrentar esta catástrofe regional. Los ciudadanos podemos hacer mucho al respecto no sólo en materia de ahorro personal de agua, sino también mediante una cultura de concientización colectiva a nivel de escuelas, grupos de referencia social y de vecindario.
Ciertamente hacía mucho que no se vivía una crisis como ésta en el noreste de México y en Texas, ya que durante la primera década de este siglo fuimos bendecidos con abundantes lluvias.
Por ello luce oportuno que la población, impulsada por las autoridades estatales y municipales, participe en campañas colectivas enfocadas a racionar el consumo de agua.
La buena noticia es que el suministro de este líquido a los hogares y negocios no está en peligro por el momento. Empero, las medidas preventivas en su justo tiempo serán siempre garantía adicional para contar siempre con agua para beber.
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