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Recuperar la libertad de expresión
En medio de una situación de riesgo social que se vive en muchos países, entre ellos México, el pasado 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa.
A partir de 1993 en este mes se conmemora en todo el mundo este día especial de acuerdo a la recomendación adoptada durante la XXVI Sesión
de la Conferencia General de la UNESCO de 1991, cuya resolución sobre la libertad de prensa en el mundo había reconocido que “una prensa
libre, pluralista e independiente era un componente esencial de toda sociedad democrática”.
La "celebración" no se toma tanto en cuenta en México, ya que oficialmente es el 7 de junio cuando se recuerda entre nuestros medios mexicanos. Sin embargo es por estos días cuando surgen reportes de diversas ONG´s sobre el status de libertad y riesgos en diferentes países, entre ellos México.
En este respecto, la ONG Article 19 y la Cencos informaron recientemente que las agresiones contra la prensa en México se redujeron un 36 por ciento en 2010 respecto al año anterior.
Es importante señalar que ello no significa precisamente que su situación haya mejorado, ya que también han disminuido las denuncias, lo que sería un dato que necesitaría mayor investigación.
Según ambas organizaciones, durante 2010 se registraron y documentaron en nuestro país un total de 155 agresiones contra periodistas, trabajadores e instalaciones de los medios de comunicación. En tanto durante 2009 se informó de 244 casos.
En total fueron, agredidos 129 periodistas y trabajadores de la comunicación, 29 de ellos mujeres, y se registraron ocho asesinatos y seis secuestros.
La mitad de los ataques fueron contra la integridad física de personas o instalaciones, según ONG Article 19.
Es el sentir de diversos medios mexicanos que la disminución registrada no responde a una mejora significativa ya que la violencia en algunas regiones mexicanas se sigue agudizando y la denuncia pública de las agresiones disminuye como consecuencia de la falta de investigación del Estado mexicano.
México está considerado como uno de los países más peligrosos para la prensa en todo el mundo. La estatal Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha informado por su parte que desde enero de 2007, un mes después de asumir el presidente Felipe Calderón, hasta el pasado marzo, fueron asesinados 37 comunicadores.
Un punto clave en todo esto es que aunque las agresiones más violentas se atribuyen al crimen organizado, la mayor parte de ellas provienen de funcionarios públicos.
Debemos recordar que la Declaración de Windhoek ha definido lo que debe de ser una prensa independiente, “una prensa sobre la cual los poderes públicos no ejerzan ni dominio político o económico, ni control sobre los materiales y la infraestructura necesarios para la producción y difusión de diarios, revistas y otras publicaciones periódicas”.
En muchas partes del mundo hoy más que nunca la libertad de prensa se encuentra amenazada y acotada, convirtiéndose el periodismo en una de las profesiones más peligrosas. México ha sido catalogado por la organización Freedom House como un país donde no existe la libertad de prensa debido a la violencia, el tráfico de drogas y el incremento de los ataques contra los periodistas.
Ojalá que este tipo de celebraciones, como la Mundial de Libertad de Prensa y la mexicana que ya viene el 7 de junio, se conviertan con el tiempo en espacios que dejen de lado menos lo social para convertirse en oportunidades de serio examen profesional sobre el papel del periodista y las condiciones propicias que tiene para ejercer su oficio.
Resulta irónico que en tiempos en que existen mayores opciones entre los ciudadanos para comunicarse e intercambiar opiniones, vía medios digitales e impresos más baratos, la libertad de expresión se encuentre en sus días más difíciles.
El periodista sabe que ejercer su trabajo siempre conlleva un riesgo, pero nuestras autoridades, federales y locales, deben hacer su mejor esfuerzo para generar medidas preventivas y combativas que garanticen entornos de mayor seguridad y paz social.
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