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Kung Fu PAN-Da
Dos denuncias "PANónimas" (perdón, anónimas...) bastaron para que en días pasados procedieran las fuerzas del orden a la detención de dos
importantes políticos.
Nos referimos como bien sabe usted —gracias al Twitter, al Facebook y a Juay de Rito— a la captura del ex-alcalde de Tijuana, Jorge Hank
Rohn, y del ex-gobernador de Chiapas, Pablo Salazar.
"Hankito" fue sorprendido en pleno sabadazo con 88 armas parecidas a las que utlizan los miembros de la delincuencia organizada. Hasta esta
semana se encontraba preso en un penal de Tecate esperando una resolución del Juzgado Noveno de Distrito (aunque el ex-munícipe ya
dijo que no reconocía dichas armas, sólo una hulera para matar cucarachas).
Patricia Bugarín Gutiérrez, titular de la SIEDO, explicó que hasta el momento no existían indicios para presumir el delito de delincuencia organizada. Por eso Hank sólo fue consignado por acopio de armas y posesión de cartuchos para uso exclusivo del Ejército.
Pero ahí no termina la película. Otra denuncia "PANónima" (corrección otra vez) de un supuesto ciudadano “indignado por la corrupción” fue
suficiente para que el juez Belisario Domínguez Velasco ordenara la detención de Pablo Salazar Mendiguchía, el ex-titular del gobierno chiapaneco.
En la audiencia penal de este caso se informó de la denuncia que un supuesto ciudadano común hizo y que motivó que se armara una
documentación contra Salazar integrada por 21 tomos contenidos en nueve mil 117 fojas, con sus respectivos clips.
Según el periódico El Universal, el susodicho “ciudadano anónimo”, habría declarado: “Yo, mi familia, mi comunidad, y el pueblo entero,
quienes apenas recibimos lo necesario para nuestra existencia, fuimos afectados (por el presunto uso indebido de recursos públicos) por lo
que en nombre de los chiapanecos desfalcados, pedimos se realicen las investigaciones y sancionen estas conductas indeseables”.
Ambos casos, el de "Hankito" y el de "Pablito" nos revelan que en la política mexicana, el medio también es el mensaje.
El gobierno actual del PAN está tanteando cada vez más a los príistas y luce decidido a seguir dándoles más sustitos. Este fin de semana
aumentaban los rumores de posibles acciones contra dos prominentes figuras priístas, entre ellas un gobernador que dejó el poder hace
unos meses.
¿Estaba Felipe Calderón informado de estas dos acciones? Lo más seguro que sí, sobre todo en el caso de Hank Rhon que fue detenido por el
Ejército, ya que nuestro Presidente es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas (eufemismo aclichado) y a ese nivel tendría la información precisa de inteligencia.
Lo de Hank y lo de Salazar fueron claros golpes políticos con sabor electoral por las elecciones de julio, sobre todo con mensaje dedicado para el Estado de México.
Recordemos que en política "el timing" (o el tiempo de actuar) también dice mucho, asunto que no pocos han destacado también como elemento de relevancia. Nos queda claro que el momento oportuno para actuar y lograr un deseado impacto mediático es una estrategia que se coordina con eficacia desde "muy arriba en lo elevado", como diría un rancherito de Llera, Tamaulipas.
Año y medio le resta al gobierno actual para seguir sorprendiendo a priístas "malitos" y corruptos, aunque es bien sabido que después de las elecciones del verano del 2012 se desinflaría casi por completo la capacidad para dar este tipo de golpes.
Por lo pronto, los "PANdazos" con patadas voladoras están a la orden.
Traigan más palomitas, que la película del PAN será de saga...
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