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Jugando adentro
Se dice que los niños y jóvenes ya no salen tanto a la calle para divertirse en lugares públicos que antes llenaban. Estas nuevas generaciones están pasando más tiempo en sus hogares, tanto en condición de solitario como de grupo. Las alternativas de entretenimiento no faltan para optar por la permanencia en el hogar para pasar el tiempo.
¿Cuáes son estas opciones de entretenimiento? Ya no es necesariamente la sentada frente al televisor para ver a Bob Esponja, ICarly o Drake and Josh.
Los "chavos" de ahora están prefiriendo la "conexión" con sus amigos vía el Facebook y los "mensajitos" por el cel. Están prefiriendo en
muchos casos la opción de socializar desde sus hogares, conversar sobre cosas triviales y ampliar su abanico de amistades como si fuera una competencia de popularidad.
La necesidad de socializar siempre ha sido una prioridad en los seres humanos. Pero con la tecnología se han incrementado las posibilidades de hacerlo.
Muchos recordarán que en los 70´s y 80´s se dió un fenómeno de conexión social interesante entre los jóvenes de aquella época. Llegó
la fiebre del radio de banda civil (o radio CB).
El radio CB fue toda una moda, primero se ofrecieron aparatos con 23 canales y luego con 40. La distancia de comunicación variaba, pero de
un automóvil a una casa bien se cubría una distancia de hasta 20 kilómetros.
Mediante sus frecuencias, los jóvenes intercambiaban conversaciones, se citaban en parques o centros comerciales y planeaban sus reuniones de fin de semana. No existían tanto los riesgos de dar tanta información "al aire" como ahora y generalmente se actuaba con
confianza.
La fiebre del CB terminó a principios de los ochentas y ahora observamos un fenómeno similar de convivencia social a través de las redes sociales y dispositivos móviles como el Blackberry que tiene su propio sistema de mensajería de grupo ("el bibi", le llaman los chavos).
La comunicación textual domina ahora sobre el habla —paradoja de la tecnología— y se han creado símbolos e íconos especialmente para
transmitir ideas o tratar de expresar sentimientos y emociones (no siempre con los resultados del cara a cara). Toda una nueva cultura de
lenguaje social.
Y mucho de esto sucede ahora en el hogar, en donde antes el joven pasaba hasta 8 horas frente a la televisión y ahora pasa las mismas horas en el Facebook y sus dispositivos móviles. De nómada de barrio se ha transformado en "homo-caserus" con horario de madrugada en
muchos casos.
Otros prefieren por su parte la acción y adrenalina que encuentran a través del XBox, PlayStation y Nintendo, en sus diferentes niveles y plataformas. Los videojuegos ya no son como en el Atari de antes y han evolucionado mucho desde el divertido Pacman.
La tecnología los ha hecho más realistas y sus estrategias de videojuego demandan reflejos más rápidos, algo que están desarrollando
las nuevas generaciones (pero al tiempo que les provocan una necesidad de satisfacción inmediata a sus deseos).
El XBox 360 permite, por ejemplo, conectarse con voz vía internet con otros "players" y participar en grupo en una batalla de Call of Duty.
Es decir, el fenómeno de las redes sociales llevado a los "games"..
Sonará a cliché, pero como padres debemos —en serio!— regular las actividades del Internet, las redes sociales y los videojuegos de nuestros hijos. No basta solamente decirles "ya jugaste demasiado, ya párale", sino establecer políticas hogareñas que combinen sanamente la higiene personal, las tareas domésticas, el entretenimiento personal y la convivencia familiar.
Los encantos de la tecnología personal no tienen la menor intención de desaparecer en el corto plazo. Es tiempo de actuar como padres. Más ahora, que apenas inician las vacaciones del verano...
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