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Lecciones de Edomex
Diversas lecturas se pueden apreciar a partir del triunfo contundente del PRI (alrededor del 63 por ciento de los votos) en las pasadas elecciones del Estado de México y sus victorias similares en Coahuila y Nayarit. La mayoría de estas lecturas tienen que ver con el factor "alianzas".
La primera de ellas nos ilustra cómo la mercadotecnia política realmente funciona cuando se trabaja en todos los campos posibles. No hubo sorpresas en el caso electoral del domingo 3 de julio.
Eruviel Ávila, candidato de la alianza PRI - PVEM - Nueva Alianza a la gubernatura de Edomex, se perfilaba desde un principio a ganar la gubernatura. El príista superó por un margen muy amplio a Alejandro Encinas (PRD; 21 por ciento) y Luis Felipe Bravo Mena (12 por ciento).
El PAN parece haber aprendido la lección de no minimizar este período de elecciones que ha iniciado y que se hará más intensivo el año que entra. No tendrá otra mejor opción que presentar una mejor lista de candidatos, entre ellos el que competirá (o LA que competirá) por la silla presidencial.
El Estado de México fue toda una lección. Bravo Mena fue un candidato siempre gris, desubicado, sin angel. Su actuación en las urnas debe dejar muy consternado al partido, pues después de una década como la primera fuerza partidista de México, parece que la caída hacia el tercer lugar se ha consumado.
Por su parte, Alejandro Encinas nunca pudo quitarse la imagen de "ilegítimo" e "incómodo" y la pugna que surgió en torno a su candidatura generada desde la cúpula del PRD acabó con su fuerza electoral.
Tanto el PAN como el PRD fallaron en la capacidad de llegar a una alianza como lo hizo el PRI con otros partidos. Marcelo Ebrard, el jefe de gobierno perredista del DF, no ha tenido pena en señalar este punto como uno de los errores más grandes que ha cometido su partido en los últimos años.
“Esa es una decisión que tomó el propio candidato que defendimos.
Alejandro Encinas dijo ‘no quiero una alianza, vamos a ir así’; bueno, ahí están los resultados”, comentó Ebrard un día después de los comicios.
Otro punto importante que se desprende de esta experiencia electoral es el hecho de que el PRI ha aprendido bien a manejar sus objetivos de mercadotecnia electoral y sus estrategias de acción a través de alianzas, no sólo partidistas, sino también mediáticas.
Peña Nieto, de 44 años, es el "chico favorito de Televisa". Durante varios años ha venido trabajando de cerca en su imagen para ser presentado ante el auditorio nacional como el candidato de una nueva época, joven y capaz de sacar al país de los problemas más serios que vive.
Por lo pronto, Peña Nieto parece encaminado sin obstáculos hacia la candidatura del PRI para la presidencial. Pero, según distintos analistas políticos, eso no necesariamente significa que el 2012 ya esté definido.
Muchos creen que esta lección llevará al PRD y al PAN a reconsiderar las alianzas como el único camino posible para llegar fortalecidos el próximo año. Pero, ¿tendrán aún tiempo de sanar las heridas de la contienda del domingo pasado en que fueron prácticamente humillados?
En este propósito NO ayudan los escándalos de alianzas pasadas que comienzan a surgir, en especifico aquéllas entre el Partido Nueva Alianza de Elba Esther Gordillo y el presidente panista Felipe Calderón más algunos de sus colaboradores. Nuevamente, esta crisis complica las cosas para Acción Nacional y deja un precedente para que el PRD "se zafe" de cualquier asociación con la derecha nacional.
El PRI a fin de cuentas sale ganando. Y mucho. Pero como se ha comentado en colaboraciones anteriores, tenemos que irnos acostumbrando en los próximos meses a vivir una versión mexicana de "Wikileaks" y ser testigos de interesantes revelaciones y filtraciones que saldrán de lo "oscurito", todo formando parte de una densa novela de traiciones, juego sucio y zancadillas a doquier por la ambición del poder rumbo al 2012.
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