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El último round
Dentro de un año tendremos nuevamente elecciones presidenciales. Resulta increíble que el sexenio de Felipe Calderón está por entrar en su última etapa y que —según los pronósticos— todo apunta a que con ello acabarán doce años de dominancia panista.
¿Quién no recuerda todavía los emocionantes momentos luego de las votaciones del 2 de julio de 2006? Aquel día, luego de la jornada electoral, el entonces presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, declaró a Felipe Calderón como el ganador de la contienda apenas unas horas después de que se terminara el conteo de actas al 100 por ciento.
En total se captaron 41,791,322 votos —alrededor de un 60 por ciento del total del padrón electoral—, de los cuales se registraron 15,000,284 a favor de Calderón, dándole una ventaja APENAS de 0.58 por ciento sobre López Obrador, quien obtuvo el 35.41 por ciento de todos los votos.
El diario Impacto recientemente hizo un recuento de esa experiencia: "Esa noche Felipe Calderón declaró: el proceso electoral se ha llevado con escrupuloso apego a la ley´, mientras que López Obrador en conferencia de prensa dejó claro que impugnaría los resultados ya que eran muchas las inconsistencias o irregularidades, por decirlo de manera suave, en el proceso”.
Durante algunos días hubo incertidumbre, confusión y sobresalto. De repente "El Peje" subió en el conteo y se sintió "presidente por un día", pero al final el jueves 6 de julio a las 3:56 horas con un 97.70 por ciento de las casillas computadas, López Obrador pasó al segundo lugar, siendo aventajado por Felipe Calderón.
El mismo Presidente hizo memoria hace unos días de esos momentos de emoción que se vivieron la primera semana de julio del 2006. En su cuenta de Twitter agradeció recientemente a los millones de mexicanos que votaron por él.
"Gracias a los millones de ciudadanos que, hace cinco años, remontaron una enorme desventaja hasta ganar la Presidencia de México, el 2 de
julio", escribió en su cuenta @FelipeCalderon.
Estos años NO han sido nada fáciles para el presidente panista. Seguramente él quisiera quedarse unos años más para acabar de consumar muchos pendientes que dejará a su futuro sucesor, pero nuestras leyes prohiben la reelección.
Lo que parece preocuparle mucho es su imagen, el "cómo pasará a la historia", sobre todo por los escándalos que comienzan a intensificarse y que revelan una evidente lucha entre poderes y vuelven a traer a discusión su posible ilegitimidad con relación a los comicios del 2006.
Sabe el Presidente además que su última etapa está marcada como nunca en la historia reciente de un mandatario mexicano por la cifra muertos que suma más de 40 mil, la mayoría ligados a la lucha contra el narcotráfico.
Frente a esta realidad, Calderón ha procurado aparecer como más sensible y humano. En un reciente discurso reclamó, por ejemplo, que se "humanice" el trato a las víctimas. Y días antes, en una reunión con el poeta Javier Sicilia en nombre de esos mismos fallecidos a los que no hace tanto tiempo llamaba "bajas colaterales", abrazó por primera vez a la madre de cuatro desaparecidos.
Calderón tiene por delante un último round muy difícil y hasta cierto punto lleno de riesgos políticos y de seguridad nacional. El vacío de poder será cada día más evidente y no sólo se convertirá en una nueva oportunidad para observar el clásico "Año de Hidalgo" (la última llamada para practicar la corrupción), sino también conllevaría situaciones de posible anarquía y mayor violencia.
Por ello, independientemente de las simpatías y partidismos que practiquemos, es importante apoyar la figura presidencial hasta que se realice el cambio de estafeta a finales del 2012. Tendremos ciertamente "dos presidentes" el próximo año durante varios meses, pero NO nos debe ganar la ansiedad y, por el contrario, tenemos que respaldar la institución presidencial hasta el último día de su gobierno.
La crisis de seguridad nacional actual así lo demanda. Por el bien de todos los mexicanos.
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