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El PRD acelera al 2012
En los círculos políticos mexicanos crecía el fin de semana pasado el interés por conocer quién sería el abanderado del PRD para contender en el 2012 por la Presidencia de México.
Y es que del 4 al 6 de noviembre se aplicaría una serie de encuestas para medir las preferencias electorales a favor o en contra de Andrés Manuel López Obrador y de Marcelo Ebrard.
Algunos columnistas políticos, como Raymundo Riva Palacio, ya habían calificado esta medición como "ociosa" pues afirmaba que algunas preguntas fueron filtradas a la prensa nacional y su redacción condicionaba favoritismos para "El Peje".
Los sondeos estarían a cargo de las firmas Covarrubias y Asociados y de Nodo Investigación. Cada una realizaría tres mil entrevistas, lo que garantizaba un margen de error aceptable (alrededor del 1.5 por ciento), y el cuestionario sería el mismo, por lo que serían evaluaciones completamente compatibles.
Las encuestas fueron pagadas por una fundación creada por simpatizantes de Marcelo Ebrard (en el caso de Nodo Investigación) y la de Covarrubias y Asociados fue solventada por el equipo de Andrés Manuel López Obrador.
La firma Covarrubias indicó que las preguntas serían "ultra secretas" por tratarse de encuestas que estaban dirigidas a la población en general, por lo que no se deberían discutir ni ventilar por lo menos durante algunos días (aunque como afirma Riva Palacio varias fueron ya del dominio público).
Ciertamente a nivel nacional el que ya fue candidato presidencial es más conocido que Marcelo, sobre todo porque ya es candidato "recalentado" y además ha tenido mayor oportunidad de viajar por el territorio nacional.
Además, nadie duda de las simpatías que todavía genera López Obrador entre algunos izquierdistas de hueso colorado, particularmente entre las generaciones mayores y de manera específica en el centro del país. Particularmente el líder perredista sigue creyendo que la elección del 2006 fue un fraude y que, por lo tanto, "se la deben".
Por su parte, Ebrard también desea ser candidato de la izquierda y ha logrado atraer una corriente de izquierdistas jóvenes y de ciudadanos que hasta hace poco se mostraban indecisos en cuanto a preferencias políticas, sobre todo aquéllos que ya están cansados de dos sexenios panistas y aquéllos más que no desean ver al PRI de vuelta en el poder.
Si Ebrard saliera avante como candidato entonces iniciaría sin duda una nueva etapa de posibilidades electorales para el PRD y su imagen podría mejorar. El mismo López Obrador declaró hace unos días que reconocería su derrota si los sondeos favorecen a su oponente, lo que deja un precedente adicional al respecto.
“El acuerdo es que va a ser candidato el que esté mejor posicionado”, dijo el líder del Morena hace unos días en Baja Califronia (Morena es el grupo político-electoral que encabeza y que lo perfila para las elección presidencial).
Y si Marcelo no ganara en este sondeo de todas maneras tampoco pierde necesariamente: dejaría pasar un sexenio más para favorecer al patriarca, pero a vuelta de seis años estaría seguramente bien fortalecido para contender ahora sí —sin contrincante interno de peso— por "la grande".
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