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La sociedad y los medios
La influencia y el poder que por lo menos aparentemente cada vez más van adquiriendo las mafias del narcotráfico en muchas regiones del territorio nacional, y los problemas que generan en nuestra relación fronteriza con los Estados Unidos, principal consumidor del mundo de drogas, van colocando otra vez el tema del fenómeno del narco y del consumo de drogas en la pasarela mediática.
Una vez más litros de tinta y horas de transmisión se dedican de uno y de otro lado de la frontera para "analizar" el complejo tema del narco. Un fenómeno que tiene muchas y diversas aristas, que tocan prácticamente a todo el tejido social, tanto en EU como en nuestro país.
Sin embargo una cosa que hay que hacer notar es el escaso análisis razonado y la falta de información claro sobre el tema, que se da a conocer en los diversos medios de comunicación de los dos países. Para la mayoría de los medios de información tanto impresos y como electrónicos de nuestro país, todo lo asociado a la droga y a su consumo, es propiamente un asunto policiaco; tanto el pequeño consumidor sorprendido por algún policía municipal, como el narco
detenido en Cancún y en Nuevo Laredo, son delincuentes y como tales son exhibidos y tratados.
La imagen que los medios nos dan-en sus promocionales y programas antidrogas-de las personas adictas va, desde el joven atarantado hijo de padres divorciados, regañado, maltratado e incomprendido por su familia, que sufre mucho y que no se le ocurre otra cosa que meterse un churro o una pasta; hasta el cuasi chavo banda con estoperoles y vestido de negro, que es como el mismo diablo, que anda invitando un toque, un pasón y una tacha, pervirtiendo jóvenes como quien reparte volantes. Puros estereotipos y cero análisis.
Una vez más los medios -específicamente la TV--, lejos de cumplir con su misión de informar y alentar la discusión, enturbian el problema y lo reducen a un simple asunto de policías y malhechores.
Y no se trata de tomar la decisión repentina de despenalizar -que no legalizar- el consumo de cualquiera de las llamadas drogas, que sería una medida que debe analizarse mucho dadas las complicaciones internacionales y nacionales que eso acarrearía, sino de aportar elementos e información clara y científica del complejo y preocupante fenómeno de las adicciones, solo así podremos entender el problema y buscar resolverlo.
La ignorancia que exudan campañas como la de "Vive sin drogas" de TV Azteca, y otras similares, no han contribuido en nada a entender el problema-ya no digamos resolverlo--. Son campañas que tienen una buena intención; reducir la adicción a sustancias tóxicas entre los jóvenes. Pero hay que ver la fría realidad y esta nos dice que el problema lejos de acercarse a soluciones, parece crecer cada vez más. Sin control y sin conocimiento exacto de cómo combatirlo.
La despenalización del consumo de algunas de las drogas llamadas blandas, es una de las propuestas que con más frecuencia nos encontramos al hablar de posibles soluciones al problema delincuencial del narco y de la farmacodependencia.
Sin embargo hay un rechazo automático en muchas instancias de gobierno y en muchos sectores de la sociedad mexicana. Y no sólo en México, también en EU hay mucha reticencia a discutir siquiera la posibilidad de legalizar algunas drogas. Aunque algunos estados de EU ya legalizaron algunas sustancias con fines médicos.
En los noticieros cotidianos se destaca el lado policiaco del problema de la drogadicción, es decir las detenciones de vendedores, los asesinatos de las mafias relacionadas con el narcotráfico, etcétera. Pero no hay un análisis médico, de salud, del fenómeno social de las drogas. Es una visión deshumanizada de un problema complejo de suyo, pero no nuevo. Los seres humanos hemos convivido a lo largo de la historia, con sustancias adictivas.
El fenómeno psicológico y sociológico de la adicción a una droga, es el punto central y origen de este complicado fenómeno, asociado al narcotráfico y al crimen organizado, por un lado; y por el otro, relacionado con problemas psicológicos y del entorno social, que llevan a muchos ciudadanos -principalmente jóvenes, por desgracia- a depender de una droga. Es decir, es un problema que tiene un rostro delincuencial y policiaco, y por otro se trata de un problema de salud pública.
La mejor arma, la más poderosa y de verdadera capacidad de destrucción masiva que tienen las mafias es la gran cantidad de dinero -principalmente de yanqui dólar- que pueden amasar y manejar por todo el mundo, prácticamente sin ningún obstáculo. Y esa arma la siguen teniendo y los hace hoy de hecho, indestructibles.
La pregunta queda claramente ahí planteada: ¿es un paso hacia la solución de este complejo fenómeno despenalizar, o no?. Esa es la cuestión.
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