Contrastes fronterizos

Como en pocas ocasiones la frontera de los Estados Unidos y México ha sido punto concurrente de una serie de acciones en todos los órdenes: Económico, migratorio, social y político. Pero el área del Valle de Texas y sus correspondientes vecinos fronterizos mexicanos, que representan en conjunto una región fuertemente unida por diversos lazos han sido objeto de especial atención recientemente.

En menos de una semana, en Reynosa se tuvo la visita del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y en McAllen la del mandatario estadounidense Donald Trump.

López Obrador promoviendo una zona libre fronteriza con estímulos fiscales y salariales y Trump, montando un gran escenario para reafirmar su obsesivo propósito de construir un muro fronterizo. Cada uno de ellos con una especial visión de lo que debe de hacerse para proteger o impulsar este punto de encuentro del territorio de Estados Unidos y México.

Pero para quienes viven en la frontera, más allá de los planes que se tengan en Washington y en la capital mexicana, la relación de vecinos y aliados entre autoridades locales de ambos lados han establecido históricamente lazos no solamente de amistad, sino de actividades económicas y de gran solidaridad.

Las autoridades de las ciudades fronterizas de Texas, como en el resto de esa importante franja del sur de los Estados Unidos saben muy bien lo importante de que los consumidores mexicanos concurran frecuente y masivamente hasta esta región. Existe una economía que depende en gran medida de las compras de productos de toda índole que dejan una gran derrama económica sin contar el el pago de innumerables servicios que los visitantes requieren durante su estancia.

Por lo que corresponde a México, no solamente la captación de divisas derivadas de compras en el sector comercial y de salud dan vida a las ciudades fronterizas, sino toda una gran industria maquiladora que crea el gran intercambio de fuerza laboral y productos ensamblados, actividad de la que dependen cientos de miles de familias.

Precisamente en estos días se dan manifestaciones que denotan la gran interdependencia económica de los países.

La decisión, que no tiene precedente de que un comisionado de Agricultura del estado de Texas, Sid Miller, haya decidido juramentar al asumir sus funciones por segunda ocasión precisamente en las instalaciones del puente internacional de Pharr, distante de la oficina donde despacha en Austin, la capital texana, y que su invitado especial haya sido el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca debe de mover a la reflexión.

La razón de la decisión de Miller se debe al gran significado que tiene que precisamente por ese punto fronterizo cruza el 60 por ciento de los productos perecederos que México exporta y que al tiempo que satisfacen la demanda de la Unión Americana proporciona un gran ingreso económico a los productores mexicanos y a todos los que participan en la cadena de suministro.

Durante esta semana, por otra parte, han permanecido en el Valle de Texas funcionarios del gobierno tamaulipeco así como de varios municipios de esa entidad que están intercambiando ideas con autoridades de las ciudades del área para encontrar las vías de fortalecer sus relaciones, con pleno conocimiento de los beneficios que eso implica.

Seguramente, cómo ha ocurrido siempre, se encontrará la forma de mantener una estrecha relación que reportará mutuos beneficios.

El legendario congresista ya fallecido, originario del Valle de Texas, Eligio “Kika” de la Garza, dijo en alguna ocasión, con su especial sentido del humor, que si los gobiernos de México y Estados Unidos permitieran que los que viven en ambos lados de la frontera tomaran sus propias decisiones en muchas de las cosas que los afectan las cosas funcionarían mucho mejor.

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