El Plumaje de AMLO

Andrés Manuel López Obrador, encabeza asamblea delegacional de MORENA y toma protesta al comite de MORENA en Iztapalapa, lo acompañan Clara Brugada y Martí Batres, Ciudad de México.Foto: Benjamin Flores / Proceso

Por ADOLFO GONZÁLEZ
 
En el mundo eclesiástico, existe desde tiempo inmemorial un tipo de documento llamado bula pontificia o papal, cuyo contenido era generalmente salvoconducto para los deseos de su beneficiario. Aquél que se veía favorecido por una bula podía actuar a su antojo sabiendo protegidos sus intereses. Andrés Manuel López Obrador parece gozar de bula por parte de la opinión pública, que aparenta no medir con el mismo rasero sus deslices que los de otros políticos o candidatos. Así se desprende de la última medición de SABA Consultores, en la que las distintas acusaciones de corrupción, su supuesta relación con Duarte, la particular manera de disponer del dinero de los trabajadores de Delfina Gómez o, sobre todo, los videos de Eva Cadena, no han tenido efecto alguno en la popularidad del líder de Morena ni de su partido, como desgranaremos después. De hecho, el asunto del video ni siquiera destaca en el “Top of mind”, dominado aún por el tema Duarte. Como el mismo AMLO dice, su plumaje está intacto.
 
Sí  que se mantiene el “efecto Duarte” en cuanto a la recuperación de la aprobación al Presidente Peña, que obtiene su cuarta alerta positiva consecutiva, igual que en desaprobación, y lo mismo que su partido en identificación y en intención de voto por formaciones políticas. Incluso continúa suavizándose el número de aquéllos que lo consideran el peor político de México. Pero en cuanto a López Obrador, si en algún momento hubo indicios de que la detención de Duarte no le había beneficiado, éstos han desaparecido. A lo que hay que añadir, como decíamos, que tampoco hay perjuicio alguno por los acontecimientos mediáticos negativos que, alrededor de su figura y su partido, se han sucedido en los últimos días. Muy al contrario, sus guarismos son sumamente positivos prácticamente en todos los indicadores. Veamos. AMLO obtuvo advertencia positiva en el monitoreo en el “Top of mind” de candidatos a la presidencia, y Morena en el de opciones partidistas, con un 15, 5 y un 21,6 % respectivamente. El de Tabasco es, de largo, la opción presidencial más escogida, con un 20,8 %, y gana con claridad cualquiera de las doce combinaciones que plantea SABA a los entrevistados. Todo ello conforma un haber considerable. En el debe hay que apuntar que todavía no tiene enfrente un verdadero rival definido y que sigue siendo, como siempre, la peor opción para la mayoría, en este caso un 22,1 %. Sudominio es claro y contundente. 
 
Ahora bien. Hay alrededor de Morena un ambiente de acusaciones y corruptelas acerca de las cuales sus seguidores se muestran totalmente inasequibles al desaliento. Mi opinión es que el video de la diputada Cadenas es un claro montaje del que ella, además, participó, a no ser que esta señora sea boba de solemnidad. Pero tanto sus explicaciones como las de AMLO son difusas e insuficientes. Andrés Manuel recurre a su cantinela habitual de mafias del poder y demás pero no explica qué hacía una diputada de su formación agarrando efectivo supuestamente para él. Dice, como Salvador Mirón, que él es un ave que cruza un pantano y no se mancha el plumaje, pero sería bueno que explicara, si puede, por qué clase de pantanos transita. O con qué está blindándose el plumaje. Soy del parecer de que una presunción es tan sólo eso, y de que toda acusación debe demostrarse para no transformar un estado de derecho en una taberna barriobajera. Pero para todos por igual. Con Peña Nieto todo indicio se ha considerado un hecho y con el tabasqueño hasta los hechos no pasan de presunciones. Tiene bula. Esta doble vara de medir y esta especie de enamoramiento colectivo de ciertos seguidores de AMLO me trae a la memoria una anécdota, para cerrar también con el tema eclesiástico. Cuando el Cardenal Cisneros, que no cumplía el celibato y tenía varios hijos, se los presentó a la Reina Isabel la Católica, ésta, ciega de admiración por el famoso clérigo militar, sólo acertó a decir: “¡Qué bellos son sus pecados, Cardenal!”. Los supuestos pecados de AMLO, de momento, también son admirados por su belleza, pero haría bien en alejarse de ciertos pantanos. Su no tan bello pecado habitual es el exceso de confianza en su plumaje.

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