Fallece Lee Iacocca, un verdadero ícono de la industria automotriz

Por Enrique Kogan – Puros Autos

Nos dejó Lee» Iacocca, padre del Ford Mustang y venerado por ser el salvador de Chrysler, el que supo ser el mejor y más carismático presidente de cualquier automotriz en la historia.

Lee Iacocca, quien tenía 94 años, fue un ícono dentro de la industria automotriz. Se destacó por primera vez en Ford a  mediados de la década de 1960 cuando impulsó el desarrollo del Mustang, el auto deportivo más vendido en la historia.

Famoso por sus anuncios publicitarios promocionando productos de Chrysler, se ganó la confianza de suficientes personas en los EE. UU. para contemplar una candidatura a la presidencia de los Estados Unidos, campaña que nunca llegó muy lejos, pero reveló lo carismático y querido que era Iacocca.

Conocido por su fuerte voluntad, fue expulsado de Ford después de repetidos roces con el heredero de la compañía,  Henry Ford II,  a mediados de los años setenta. Se trasladó a Chrysler Corp. como presidente y director ejecutivo en 1978, agregando el título de presidente en 1979.

Devolvió a la compañía del borde de la bancarrota, convenciendo al Congreso de que proporcionara garantías de préstamos a los bancos que le prestaron al fabricante de automóviles más de 800 millones dólares. La estrategia funcionó con Chrysler pagando los préstamos antes de tiempo.

Devolvió a la compañía a la fuerza de una nueva línea de modelos simples llamados K-cars. También introdujo otro producto transformador que se estaba desarrollando durante su tiempo en Ford: la minivan.

Ningún vehículo, fuera de Beetle y Volkswagen, es más identificable con un fabricante de automóviles, como lo es la minivan con Chrysler.

Iacocca permaneció con Chrysler como presidente hasta 1992. Sin embargo, en 1995, se unió al multimillonario Kirk Kerkorian de Las Vegas, intentando diseñar una adquisición hostil del fabricante de automóviles que fracasó.

Las dos partes se reconciliaron más tarde con Iacocca reanudando su papel como pitchman para la compañía.

En sus últimos años, se involucró en una variedad de proyectos, incluyendo su propia salsa de espagueti y su fundación que se enfocó en financiar la investigación de la diabetes. La causa de su muerte es desconocida.

Como mi opinión personal, Iacocca era un visionario que no le fue permitido llegar lejos con Ford, pero con Chrysler logró lo que él quería, además de revitalizar la alicaída compañía.

Era el único en esa época y por el partido demócrata, que pudiera haberle hecho frente al entonces casi invencible presidente y republicano Ronald Reagan.

Lo conocí personalmente, y tuve la suerte de que muy gentilmente dejara sacarse una foto para mi antigua revista Automundo, algo que no había hecho con ninguna otra publicación.

Que en paz descanses Lee Iacocca, un verdadero grande entre los grandes.

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