Gasolina fulmina a la frontera

José Luis B Garza
José Luis B Garza

• Incremento de precio doblemente perjudicial
• Más impactante que el incremento al IVA
 
Como en pocas ocasiones la llegada del año nuevo ha sembrado incertidumbre entre la población mexicana, valga la extensión, la que vive en México y la que vive en los Estados Unidos.
En México la devaluación que ha afectado al país en los últimos meses, que hizo que el peso mexicano perdiera prácticamente la tercera parte de su valor frente al dólar a lo largo del 2016. Esto por sí mismo provocó el lógico desencadenamiento de alzas de precios obligadamente por la adquisición de insumos que repercuten en el proceso de elaboración de diversos productos y, también en los servicios que se proporcionan por parte de empresas privadas y públicas.
La nula capacidad de administración de muchos de los gobiernos estatales, a imagen y semejanza del gobierno federal, que entregan con enormes déficits, prácticamente quebradas las finanzas estatales, aunado a los financiamientos de emergencia que se están contrayendo por los nuevos gobernantes de distintos puntos de la geografía mexicana, son seriamente preocupantes.
Pero ni los anteriores ni los nuevos gobernantes son garantía de que la gran corrupción que ha marcado al gobierno y la impunidad que la consagra pueda ser erradicada. Cada uno de los nuevos gobernantes llegó también con compromisos que fácilmente podrían verse reflejados en adquisiciones y contratos para grupos o entidades privilegiadas.
Pero lo que parece ser un golpe impactante a la economía popular es el alza a los precios de la gasolina, que oscilan en un 20 por ciento y que en el caso concreto de Tamaulipas, por poner un ejemplo, coloca al carburante a un  precio de casi 16 pesos. Es decir 64 pesos el galón, que al convertirlo a moneda verde representa alrededor de tres dólares. El precio en Texas de la gasolina promedia dos dólares. Es decir, la gasolina costará un dólar más el galón en Tamaulipas que lo que cuesta actualmente en Texas.
Pero para la frontera será un golpe doble, mortal, inmisericorde.
La gasolina hasta el último día del año (Si hay a la venta) tiene un precio homologado en la frontera con los precios texanos. 
Si para los residentes del interior el precio de la gasolina sube un 20 por ciento, para los residentes fronterizos sube más del 40 por ciento, partiendo de los precios a los que se encuentran acostumbrados a pagar.
Esto es más grave que el incremento (Se acuerdan todavía) del impuesto al valor agregado (IVA), del 11 al 16 por ciento, porque afecta a todos, causantes fiscales registrados o no causantes.
¿Estarán preparando una posición con respecto a este aumento los gobernadores fronterizos de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca; Jaime Rodríguez Calderón, de Nuevo León; Rubén Moreira (Jajajaja), de Coahuila; Javier Corral, de Chihuahua; Clauda Pavlovich, de Sonora y Francisco Vega de la Madrid?
¿Estarán, asimismo, los diputados federales o locales organizando consultas públicas, dándole buen curso al jugoso bono navideño que recibieron?
¿Estarán esos mismos legisladores planeando alguna estrategia para enfrentar la crisis que viene, si es que se han dado cuenta?
La medida impopular y lesiva es inaudita en un país que produce petróleo, pero es incapaz de suministrar gasolina a bajo precio y suficiente para toda la población.
La empresa paraestatal Petróleos Mexicanos no está cumpliendo con la función que le fue encomendada desde su creación.
Los efectos del incremento al precio de la gasolina en México, pero aún más en la frontera mexicana, son impredecibles, pero desde ahora podemos afirmar que esos efectos, sin excepción, perjudicarán la economía de empresas, administración pública y pueblo en general.

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