La opción de Cabeza de Vaca

José Luis B Garza
José Luis B Garza

• La propuesta ante la Conago
• Pedir a EU frenar entrada de armas

Por José Luis B. Garza

Reynosa ha vivido días de gran convulsión. El enfrentamiento entre grupos delincuenciales por un supuesto control del territorio ha provocado una situación de incertidumbre que mantiene en zozobra a la población local y la atención de la opinión nacional y extranjera sobre el desenlace sangriento e incendiario de los acontecimientos.
¿Es la primera ocasión en que suceden acciones como las que han sido ampliamente referidas en los últimos días?
La respuesta es no.
En el pasado, con otra correlación de fuerzas de la delincuencia, se han producido hechos sangrientos y se ha paralizado parcialmente la actividad económica, al igual que en otras ciudades.
Lo que sí podemos afirmar es que quizá es la primera vez que el actual gobernador confronta un problema de esta magnitud.
Pero las circunstancias en que la aterradora violencia se dispara ocurre en un momento con hechos y reacciones gubernamentales muy especiales. Algunas de ellas es importante mencionarlas.
El estallido de violencia surgió precisamente en un momento en que se lleva a cabo una serie de acciones gubernamentales encabezadas por la esposa del gobernador, Mariana Gómez de García, quien, acompañada de varios miembros del gabinete estatal, puso en marcha programas, inauguró edificios de dependencias oficiales e hizo entrega de diversos apoyos, principalmente en las colonias de la ciudad de la que es originaria.
Esto fue precedido por un anuncio del gobernador pocos días antes, en el sentido de que dedicaría el veinte por ciento de su tiempo a atender las necesidades de Reynosa, tiempo proporcional al número de la población con respecto al total del estado.
La violencia desatada no canceló o pospuso las acciones gubernamentales anunciadas que se desarrollarían a lo largo de cuatro días, tal como ocurrió.
Tras el inicio de los hechos violentos, ante la imposibilidad de estar presente Cabeza de Vaca, por encontrarse participando en la reunión de la conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), dispuso la presencia del procurador de justicia de la entidad, Irving Barrios Mojica. Quien en todo momento se mantuvo presente a lo largo dela jornada, de acuerdo a su función y las instrucciones recibidas, fue el secretario de Bienestar Social, Gerardo Peña Flores.
Por la noche del miércoles, tras la conclusión de la reunión de la Conago, Cabeza de Vaca se trasladó para integrarse al grupo de funcionarios estatales ya en activo en tierras reynosenses.
El jueves, durante uno de los actos inaugurales que presidió el mandatario estatal, hizo un pronunciamiento como efecto de la que parecía irrefrenable violencia, donde pidió la intervención de las autoridades federales y, de ser necesario, con su autorización, incluir las fuerzas estatales para frenar las fuentes de ilegales de financiamiento de los grupos criminales, refiriéndose concretamente a los casinos, circulación de taxis sin permiso, robo de combustible, tráfico de migrantes y cobro de piso. Esto tuvo alta repercusión en medios nacionales y extranjeros.
Las redes sociales, por otra parte, dieron enorme énfasis a lo que ocurría en Reynosa. La ciudad resintió pérdidas económicas por ausentismo laboral, por cierre de comercios y falta de concurrencia de los consumidores texanos ante las alarmantes noticias.
Sin bien las declaraciones sobre el imperativo de detener las fuentes ilegales de financiamiento de la delincuencia fueron ampliamente destacadas en medios, éstas no fueron precisamente efecto de la situación de violencia que en ese momento se vivía, si bien fueron oportunas.
Esas mismas propuestas habían sido planteadas anteriormente en el seno de la reunión de la Conago donde, en medio de las declaraciones presidenciales sobre la inseguridad y el cambio de mando del organismo, la medida puesta a consideración del pleno de gobernadores y funcionarios federales no tuvo el impacto que logró un día después en Reynosa.
«Quisiera poner a consideración de la Conago, que si bien es cierto que la problemática que se tiene en muchos estados es similar, nunca van a ser iguales; valdría la pena que nos juntáramos nosotros, el Grupo de Seguridad con los Secretarios, para hacer una estrategia integral especialmente en cada uno de nuestros estados”, expuso el Gobernador de Tamaulipas ante gobernadores y gabinete presidencial.
Se reconoció el apoyo que ha tenido el estado en materia de seguridad gracias a la SEDENA, SEMAR y la Policía Federal, además de la Secretaría de Gobernación en el combate a la delincuencia en Tamaulipas.
Vale la pena agregar que en Reynosa se habló de pedir a los Estados Unidos su intervención para frenar la introducción de armas a México, de manufactura estadounidense, por supuesto.
Ahora bien, pueden hacerse señalamientos sobre la forma en que se han abordado estos temas que son claves para el combate a la delincuencia organizada.
Podrá estarse en contra o a favor de la forma frontal como el gobernante procede. Hay detractores dentro y fuera de su gobierno y dentro y fuera de su propio partido. En contraparte, Cabeza de Vaca cuenta con un gran capital político y un gran apoyo social, dentro y fuera de su gobierno y dentro y fuera de su partido.
Lo cierto es que en el sexenio anterior los brotes de violencia, que ya no eran nuevos, eran atendidos por una declaración del secretario de gobierno desde la capital del estado.
A reserva de ser corregido. El anterior gobernador jamás abandonó la comodidad de las oficinas gubernamentales para acudir a los sitios con situaciones críticas de violencia. Hay que decirlo, tampoco el actual, pero ya lo hizo y lo hizo con gran decisión.
Tamaulipas vive momentos de gran efervescencia delincuencial, pero no es un fenómeno aislado, ni es la única parte del territorio nacional que padece esta crisis.
Cabeza de Vaca parece haber tomado la opción de confrontar la ola delictiva. Ojalá eso sea irreversible.
Y ojalá tenga éxito por el bien de los tamaulipecos.

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