Lozoya, constrastes politicos

José Luis B Garza
José Luis B Garza

El enorme escándalo suscitado con las acusaciones de corrupción contra el ex director de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, se suma a una serie de hechos que forman parte ya de una cadena de actos de diferentes funcionarios gubernamentales y estatales que han ocupado la atención internacional.
Al margen del impacto que lo anterior tiene sobre la imagen del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y, asimismo, de la calificada como triunfante asamblea nacional del Partido Revolucionario Institucional que tuvo lugar el pasado sábado en la capital mexicana, independientemente de la suerte que corra Lozoya ante las embestidas de que es objeto, lo que ocurre merece una reflexión, para todos, pero en especial para los políticos.
Desde ahora, asumiendo que el ex director de Pemex pueda salir bien librado de las acusaciones en su contra, es un hecho que difícilmente, por no decir que será imposible, que vuelva a figurar en forma tan destacada como logró hacerlo.
Las vueltas y altibajos que da la política no podrían ser más palpables como en el caso de Lozoya.
Precisamente hace seis años, en los preámbulos de la postulación del candidato del PRI, Lozoya formaba parte del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, era precisamente el secretario de Asuntos Internacionales, precedido por una destacada trayectoria y reconocimientos inlcusive a escala mundial, como uno de los jóvenes más brillantes de su generación.
Tras ser electo candidato, Peña Nieto prácticamente delegó los asuntos internacionales en este personaje.
En las giras por otros países que realizó el hoy presidente mexicano, antes de tomar posesión, estuvo invariablemente acompañado por Lozoya.
Fue distinguido o recompensado como director de Petróleos Mexicanos, cargo en el que duró alrededor de cuatro años.
Ayer un privilegiado, hoy un perseguido.
¿Es realmente culpable de lo que se le imputa?
No lo sabemos; no lo podemos asegurar.
Lo que sí sabemos es que aunque demuestre su inocencia difícilmente podrá retomar la que fue una brillante trayectoria.
Un buen ejemplo y una gran reflexión para quienes incursionan en la función pública.
Por cierto, y hablando del CEN del PRI, siguen sin ser cubiertas varias carteras, cuando menos así aparecen en su portal, entre ellas precisamente la que alguna vez ocupó Lozoya Austin, la de Asuntos Internacionales.
En similares circunstancias se encuentran la de Cultura, de Asuntos Migratorios, de Deportes y el Comité Nacional Editorial y de Divulgación.

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