Misterios del Coronavirus: Lo Qué Sabemos y lo Qué Ignoramos

(Segunda parte)

Por Alfredo Cuéllar

El mayor reto de un político es decir la verdad: Alfredo Cuéllar

Fin de la Pandemia

¿Cuándo será el final, y cómo? Es otro asunto misterioso.  Hace unos días, haciéndole caso a los funcionarios de Estados Unidos, se podía decir que se veía la luz al final del túnel, porque ya China regresaba a la normalidad, ya lo hacía España, y muy cerca para el resto de Europa, particularmente Alemania. Para este grupo, incluyendo Estados Unidos se anticipaban los mediados de mayo para “finalizar” la pandemia.   Se calculaba septiembre para naciones como México y Brasil, y otras naciones apenas contaminándose, su “regreso a la normalidad” sería cerca del final del 2020.  Inclusive los mercados a futuros confirmaban estos calendarios.  

Pero de pronto, multitudes en Estados Unidos, encabezadas, instigadas,y apoyadas por Trump, y grupos ultraconservadores contaminaron la decisión exigiendo una inmediata apertura.  Lo que parecía tener algunos elementos de sentido común y, por tanto, cierta credibilidad, se contaminó por las acciones ideológicas y políticas, y ahora sólo hay más caos, y lo que es peor, se perdió gran parte del capital de confianza en las decisiones y recomendaciones del gobierno siguiendo su plan de comunicación de riesgo.

Se supone que en Estados Unidos cada estado (gobernador) decidirá el fin del “quedarse en casa”, pero eso implica una decisión científica vs una decisión económica.  El gran dilema es que los políticos ganan o pierden votos a través de la economía, no la salud, ni los muertos, por tanto, todos los gobiernos del mundo están preocupados por la economía, y la pandemia, sistemas de salud, hospitales, pruebas, vacunas, muertos y contaminados, son sólo un mal necesario parte de su plan de comunicación de riesgo.

Políticos contra Científicos

Ante el embate de los políticos que compiten por reabrir la sociedad por razones económicas y políticas, las voces, siempre apagadas, de los científicos, anticipan que esto sería un error, que las mínimas condiciones para levantar los toques de queda en casa son tres:

  1. 1. Los Casos de coronavirus deben declinar por 14 días consecutivos.
  2. 2. Que al menos el 90% de contactos que hayan habido con alguien infectado, se puedan localizar, probar si tienen o tuvieron, y aislarlos en cuarentena si corresponde.
  3. 3. Cero infectados dentro de la fuerza y personal médico. 

Lo anterior implica que los Estados Unidos necesitan triplicar el número de pruebas antes de que lleguen a cumplir las anteriores condiciones, actualmente 146 mil pruebas diarias se administran, y se necesitan entre medio millón y 700 mil.  México está más alejado de lograr estas tres condiciones ¿Entenderán eso los políticos?

Contaminados, muertes y recuperados ameritan de una condición -innegable- pruebas de dos tipos: para identificar si se tiene la enfermedad; y saber quien tuvo la enfermedad.  Las primeras pruebas tienen variedades de nombres, de acuerdo con quien las haga, e igualmente han probado ser inefectivas muchas de estas, sobre todo las primeras que se ofrecieron en el mercado; y las segundas para saber quien tuvo la enfermedad es la famosa prueba de G (IgG), que es para identificar los anticuerpos del sistema inmunológico que derrotaron al coronavirus. 

 Los políticos y funcionarios de salud se cuidan bien de ocultar que estas pruebas son escasas en todo el mundo, excepción de un número muy limitado de países, la mayor parte de las naciones del mundo carece de suficientes pruebas de los dos tipos.  Por lo tanto, hay una gran demanda en todo el planeta por las mismas.  De manera que el famoso conteo son aproximaciones realizadas con la mejor buena fe para dar la impresión de que se está en buen control de la epidemia.  

Peligros del Fin de la Pandemia

Con estas mínimas condiciones sugeridas por los que saben, y la falta de confiabilidad en conteos y datos oficiales, que expusimos en la primera parte de este artículo, se tiene que concluir que nadie quisiera ser gobernador y tener que tomar esas decisiones.  Lo peor de todo, es el altísimo riesgo de que la liberación sea sólo un corto período antes de reaparecer otros brotes y volver a empezar.  

Asumiendo que la pandemia, en lugar de terminar, a su debido tiempo, sea como un fin y reinicio por nuevos brotes, el fantasma social es que habrá dos clases de ciudadanos: será fundamental identificar, a quien ya le dio, y apostar que eso los hace inmunes, y quienes no lo han tenido y están en riesgo de contagio.  Es posible, y hasta probable, que el gobierno emita un tipo de certificación que constate los que ya les dio, y por tanto pueden viajar y trabajar sin mayores riesgos, y los que no, que son vulnerables de contaminar y que los contaminen, quienes deben permanecer en aislamiento social.  Entre más gente se contamine y supere la enfermedad la economía se recuperará más rápido.  Difíciles dilemas para decidir y mas complicado que lo hagan funcionar.

Pero para poder hacer todo lo anterior se necesita: dinero, coordinación, una fuerza entrenada, estrategias claras, equipo anticontaminante, respiradores mecánicos, camas disponibles y pruebas, pruebas y más pruebas de los dos tipos, coronavirus, y anticuerpos.  Todo lo cual no existe probadamente en los Estados Unidos y en México, Latino América, países subdesarrollados de Asia, y en toda África, menos existe y, lo peor, es difícil que pueda existir. 

Alemania

Ante tanta noticia pesimista, conviene acabar este artículo con una nota inspiradora, el caso de Alemania.

Planear

Antes de que el primer caso del coronavirus se identificara en Alemania, los alemanes tenían especialistas trabajando en equipo horas extras siguiendo lo que pasaba en China, Japón y Corea del Sur.  Concluyeron que el modelo de Corea del Sur, de monitorear cuidadosamente contaminados, probables contaminados y protocolos de cómo actuar, incluyendo el macabro triage, (protocolos a seguir en caso de saturación de pacientes y falta de equipo) era su mejor opción.  

Laboratorios 

Mucho antes del primer caso, se trabajó en desarrollar pruebas para identificación del coronavirus, y anticuerpos, a través de los acreditados laboratorios alemanes farmacéuticos.  Se descubrieron confiables pruebas, saturaron a todas las clínicas y hospitales de esas pruebas, y pusieron a disposición del mundo las fórmulas en el internet gratuitamente. 

El trabajo previo al primer caso incluyó aumentar la capacidad de cada clínica, cada hospital, y cada cuarto de emergencia en 50% más de su capacidad.   Se proveyeron de equipo anticontaminante y respiradores.  Eran como un ejército más que listo esperando el inicio de una guerra, con duras batallas.  

Cuarto de Operaciones

Quizá lo más importante, Ángela Merkel, primer ministro, a punto de renunciar, sin muchos aspavientos, no renunció.  Se puso al frente de la crisis, utilizando largas horas escuchando a los grupos de especialistas que llevaban meses estudiando el desarrollo de la pandemia.  Formó su cuarto de operaciones, o célula estratégica de operaciones compuesto por un número escaso de tomadores de decisiones: ella como política, el ministro de salud, el de economía y los tres mejores especialistas epidemiológicos de Alemania que sintetizaban estratégicamente los resultados de los grupos estudiando el desarrollo de la pandemia mundialmente, y un especialista en comunicación de riesgo.  

Equipo Estratégico: Plan de Comunicación, Coordinación y Acción

El grupo, tuvo como líderes a los epidemiólogos.  Se formó el Plan de Comunicación, Coordinación y Acción, que correspondía a cada uno del equipo del cuarto de operaciones, cuya misión era apoyar desde su área el plan aprobado por todos.  

La Función Política: Comunicación y Coordinación

A Ángela le tocó, y le sigue correspondiendo, anunciar diariamente las medidas, pasos, planes y metas y resultados.  Lo hace con voz calmada, sin usar adjetivos, dando datos científicos, hablando con la verdad, enfatizando en una Alemania unida, sin partidismos ante esta emergencia, contestando a cada pregunta con cuidado, y aceptando lo que no sabe o no se sabe.  Periodistas, funcionarios y ciudadanos han reaccionado como soldados pensantes, convencidos y disciplinados.  Las aprobaciones para Ángela y para el gobierno subieron meteóricamente.

Resultados

Actualmente son los que tienen el mayor número de afectados, pero el menor número de muertes.  Lo primero es el resultado de poner pruebas obsesivamente y de tomar datos con esmero.  Lo segundo es el resultado de la eficiencia que desarrollaron.  Usan lo que llaman Taxi-Coronas, un taxi con tres especialistas totalmente equipados con trajes y equipo anticontaminante, incluyendo el chofer que los lleva a visitar contaminados en sus casas cuidadosamente organizados por colonias.  Llevan equipo para hacer pruebas de sangre y en minutos, a partir de resultados, deciden si el paciente sigue en cuarentena, o si se va al hospital.  Han descubierto que usar los respiradores mecánicos antes de que se llegue a un estado crítico aumenta las posibilidades de salvar al paciente.   

Activaron una fuerza de reserva de salud con jubilados, estudiantes, o gente con grados y preparación que trabajaba en otras áreas.  Ese grupo de reserva se le entrenó para funciones específicas y protocolos, antes de un mes estaba listo.

Cuando se reportó un caso positivo de un profesor en una escuela que no mostraba síntomas, pero la enfermera de la escuela al hacer pruebas lo detectó, un equipo se movió en escasas horas a la escuela, se les hizo pruebas a todos los alumnos, el personal y familias de los alumnos, se les obligó a cuarentena de 14 días, se cerró la escuela y se desinfectó.  Todo el mismo día.  Casos parecidos abundan.

Su preparación, coordinación, cuidadoso monitoreo de enfermos, contaminados, escasas muertes, al compararlos con los de otras naciones, y el manejo de toda esta emergencia, les ha permitido empezar a recibir pacientes de Italia, Francia, y España para sus hospitales y centros de rehabilitación por tener esa capacidad a partir de la cuidadosa planeación que hicieron.

El resultado es que Alemania es el primer país democrático que se apresura a regresar a la normalidad cautelosamente, con intenso monitoreo, y con asombrosos índices de obediencia de la sociedad civil.  

¿Cómo le Hicieron?

Ante los cientos de llamadas de especialistas y periodistas de todo el mundo urgiendo a revelar, ¿cómo le hicieron?, dijo el Profesor Kräusslich, director del Centro de Enfermedades Infecciosas, “Quizá nuestra más grande fortaleza es la toma de decisiones racionales en los mas altos niveles del gobierno combinado con la confianza a este gobierno por parte de la población.”  

Sabemos poco, ignoramos mucho, durante las precipitadas y misteriosas vidas de las naciones en tiempos del coronavirus.  Tenemos mucho que aprender y los políticos tienen que decidirse a hablar con la verdad.   

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