que no son populares sin temor por mi seguridad”.
Sólo alrededor de un tercio de los estadounidenses estuvo de acuerdo en que la libertad significa que se les deja hacer lo que quieran. Pero más del 90 por ciento de los estadounidenses estuvo de acuerdo en que la libertad implica la capacidad de expresar ideas que no son populares sin temor por su seguridad.
“En cuanto a esto no hubo diferencia entre liberales y conservadores”, señaló Baker quien agregó que “la vasta mayoría, en ambos bandos, estuvo de acuerdo con esto”.
Dos tercios de los estadounidenses en las tres encuestas estuvo de acuerdo en que “la provisión de cuidado de la salud para todas las personas sería una demostración de que en este país la gente valora la vida de los demás”.
Los pobres, por supuesto, apoyaron este concepto en mayor grado que los ricos. Y los conservadores y liberales discreparon profundamente en cuanto a esta idea. Casi todos los liberales (el 95 por ciento) estuvieron de acuerdo en tanto que menos de la mitad de los conservadores (el 48 por ciento) estuvo de acuerdo.
En términos generales los estadounidenses se oponen al casamiento de personas del mismo sexo. En todas las encuestas dos tercios de los entrevistados opinaron que “el matrimonio debería definirse, exclusivamente, como la unión de un hombre y una mujer”. Pero hubo variaciones considerables en torno a esta opinión. Los estadounidenses de más edad fueron más propensos que los más jóvenes a apoyar la definición tradicional del matrimonio, del mismo modo que los estadounidenses con menos educación formal, los cristianos conservadores y los estadounidenses que viven en el sur.
Las actitudes acerca de la inmigración también dejaron al descubierto algunas divisiones muy marcadas. Una gran mayoría (el 69 por ciento) de los encuestados en marzo dijo que los inmigrantes —vengan de donde vengan— deberían adoptar los valores estadounidenses. Pero los estadounidenses de más edad fueron mucho más propensos a decir esto que los más jóvenes. La educación formal también tuvo un impacto en esta materia, ya que el 80 por ciento de los estadounidenses con educación secundaria opina que los inmigrantes deberían adoptar nuestros valores, en tanto que sólo el 50 por ciento de los que tienen diploma universitario sustenta este criterio. Ocho de cada diez conservadores estuvieron de acuerdo en que los inmigrantes deberían adoptar los valores estadounidenses, una opinión que comparten sólo cuatro de
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