En la medida que envejecemos, vamos padeciendo ciertos padecimientos y trastornos. Por ejemplo, los atletas saben que con el paso de los años deben comenzar a disminuir la intensidad de su desempeño, alterando sus entrenamientos en un esfuerzo por aligerar la carga que el ejercicio puede imponer a sus cuerpos. De la misma manera, muchas personas de la tercera edad se aseguran de consumir leche suficiente para mantener la fortaleza de sus huesos.
Otro padecimiento o trastorno que los adultos pueden esperar a menudo con la edad es la pérdida gradual de la capacidad auditiva. Aunque la pérdida de la audición se considera ampliamente como producto de la vejez, los jóvenes, adultos y niños pueden tomar medidas para proteger su capacidad auditiva mucho antes de que ni siquiera piensen en la jubilación. Y es muy importante que los jóvenes lo hagan. Según la institución House Ear Institute (HEI), en los Estados Unidos solamente, unos 32.5 millones de persona padecen de pérdida de la audición, y aproximadamente un 30 por ciento de esa cifra es resultado directo de la exposición a ruidos excesivos.
Aunque pudiera parecer demasiado temprano para que los jóvenes cuiden sus órganos auditivos, nunca es demasiado pronto para hacerlo. Las siguientes medidas de protección pueden contribuir a eliminar la idea errónea de que la pérdida de la audición es un hecho natural de la vida para quienes llegan a la vejez.
· Tomar descansos de "quietud". Al igual que de los profesionales que trabajan todo el día ante una computadora y deben tomar pausas periódicas para proteger su visión, es ideal que todos nos concedamos descansos periódicos de "quietud" para darles a nuestros oídos un merecido descanso. También es importante tener en cuenta que los oídos pueden estar expuestos sin peligro a 85 decibeles (dB) hasta por 8
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