se comenzó a trabajar en Santa María del Río, encontrando su propio estilo. Así nacieron en este lugar las cajas llamadas “reboceras”, porque tienen el tamaño adecuado para guardar un rebozo, debidamente doblado. También se elaboran muebles como cajoneras, cómodas, roperos, mesas, arcones, y las tradicionales "cajas de novia."
No puede dejar de mencionarse, además, ya como parte de la tradición de este lugar, las famosas campechanas, cuyo proceso de elaboración puede observarse en la antigua panadería situada a un lado de la plaza. Son piezas de pan crujiente elaboradas con harina, agua, sal y azúcar. Después de bolear, enrollar, cortar y extender la masa las charolas repletas de campechanas, van al horno,y más de 6 mil 400 piezas al día, con un exquisisto sabor artesanal, son enviadas a San Luis Potosí, Aguascalientes y Querétaro.
Santa María del Río fue fundado alrededor 1542 por indígenas tlaxcaltecas, guachichiles y otomíes, estos últimos reconocidos como espléndidos tejedores.
Y probablemente por ello, desde la época de la Colonia, este lugar se ha destacado por la elaboración de rebozos de singular belleza, que eran utilizados, según las crónicas, por todos los habitantes de la Nueva España.
Tal tradición se ha mantenido vigente, aunque para ello en la segunda mitad del Siglo XX se ha necesitado del apoyo institucional para proteger este legado cultural.
Cuando se visita este pintorezco pueblo potosino, al llegar a la plaza principal, llaman inmediatamente la atención las antiguas y hermosas casonas con sobrios portones de madera, que la rodean, la iglesia parroquial, que data del siglo XVIII y el ex convento Franciscano.
Una de esas casas alberga a la Escuela-Taller del Rebozo, que tuvimos el placer de visitar y donde pudimos observar cómo se elabora esta típica prenda que le ha dado tanto renombre a
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