¿Trump en la frontera?

José Luis B Garza
José Luis B Garza

Todos los días, después del 20 de enero, el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha tenido la virtud de cimbrar, mediante sus comunicados, generalmente a través de un “twitter”, las estructuras de la Unión Americana con efectos en muchas partes del mundo.

Las protestas en todos los continentes, sin excepción, se han estado produciendo, cierto.

Pero para los residentes fronterizos, sean del lado mexicano o estadounidense, las repercusiones han sido mayores.

Punto de relación e intercambio entre dos países que aquí se da con mayor intensidad ya que los lazos rebasan lo meramente económico para convertirse inclusive en afectivo y familiar.

Pero el ritmo de trabajo no decrece y entre rumores y precauciones, el alto sentido de trabajo y hospitalidad ha producido una serie de invitaciones por parte de autoridades dirigidas al presidente Trump para que visite la frontera, en aras de que durante su estancia se le pueda mostrar la dinámica e importancia de la región, pero, también, de establecer un diálogo directo por parte de quienes hacen una enorme contribución a la riqueza estadounidense.

Jim Darling, alcalde de McAllen, fue el primero en hacerlo. Lo expresó en una reunión pública hace algunos días, pero consecuente con ello, lo sometió a consideración del Concilio de la ciudad y obtuvo el acuerdo formal de hacer la invitación al mandatario estadounidense por los procedimientos correctos para que haga una visita a esta próspera ciudad fronteriza.

El viernes anterior, fue el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, quien durante su participación en un foro organizado por el Centro de Estudios Económicos Fronterizos de la Universidad del Valle de Río Grande, también se pronunció por hacer similar invitación para que Trump acuda a la frontera de Texas con Tamaulipas.

El lunes, el congresista Vicente González, del Valle de Texas, quien recientemente asumió el cargo en sustitución de Rubén Hinojosa, se sumó a las invitaciones que formularon los funcionarios ya mencionados.

Tenemos el antecedente de lo ocurrido con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, quien tuvo que cancelar su visita por una serie de anuncios de acciones ejecutivas que afectan la relación entre ambos países, entre ellas, la de iniciar de inmediato la construcción del muro con cargo del costo de la obra a los mexicanos.

¿Tendrá acaso alguna respuesta la petición de los funcionarios texanos y tamaulipeco? y, lo que es más enigmático ¿De venir Trump sería sensible a lo que puede ocurrir en detrimento de la frontera y la economía de sus residentes?

Es difícil dar una respuesta por ahora, pero más difícil sería pensar que la conducta que lo ha distinguido como aspirante, candidato, presidente electo y ahora como presidente en funciones, cambie con un viaje a la frontera. Pero no hay que hundirse en el pesimismo.

El congresista Henry Cuéllar, quien tuvo una reunión con representantes de medios informativos el pasado sábado, tras aceptar que no entiende cuál es la obsesión de Trump contra México, confió en que su aversión baje conforme vaya ejerciendo la función presidencial.

Ojalá Cuéllar tenga razón.

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