Venezuela: ¿Hacia un protectorado ruso o chino?

Andres Oppenheimer
Andres Oppenheimer

Por Andrés Oppenheimer

El gobierno del presidente Trump ha hecho llamados cada vez más explícitos a un golpe militar que termine con la dictadura de Venezuela y restablezca la democracia en ese país. Pero varios expertos están empezando a advertir que un golpe militar podría ser contraproducente, porque llevaría a un régimen pro-ruso o pro-chino.

Evan Ellis, un experto en América Latina de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, y Brian Fonseca, un profesor de la Universidad Internacional de Florida que ha escrito extensamente sobre el ejército venezolano, se encuentran entre quienes dicen que un golpe militar en Venezuela tendría más probabilidades de instalar un régimen pro-ruso o pro-chino, que uno pro-estadounidense.

“Estados Unidos no ha tenido vínculos con el ejército venezolano desde hace casi dos décadas, y Rusia, China y Cuba han llenado ese espacio”, me dijo Fonseca.

Los oficiales militares venezolanos han asistido a escuelas militares rusas y chinas durante los últimos años, y Venezuela es el mayor comprador de equipos militares rusos y chinos. Además, hay un gran número de asesores cubanos en todo el aparato de seguridad venezolano, agregó.

Ambos expertos, con quienes hablé por separado en los últimos días, coinciden en que será difícil para el dictador venezolano Nicolás Maduro aferrarse al poder por mucho más tiempo. Y que las fraudulentas elecciones del 20 de mayo no lo ayudarán a revertir sus problemas económicos y políticos, dijeron.

La economía de Venezuela ha colapsado, y se espera que la inflación alcance el 13,000 por ciento -la más alta del mundo- este año. La crisis humanitaria está empeorando día a día, al punto que el salario mínimo se ha desplomado a $3.6 dólares por mes, apenas lo suficiente para comprar dos latas de atún.

La producción de petróleo, que representa el 90 por ciento de los ingresos de Venezuela, ha caído de 3.5 mil millones de barriles diarios hace veinte años a menos de 1.5 mil millones de barriles en la actualidad. Cinco de las seis refinerías de petróleo en el territorio venezolano están casi paralizadas, y los acreedores de Venezuela están buscando confiscar los activos del país.

En medio de esta vorágine descendiente, Rusia y China -que tienen importantes inversiones petroleras en Venezuela- pueden haber decidido que es hora de cambiar la gerencia de Venezuela para proteger sus intereses, dicen Ellis y Fonseca.

Los llamados no tan velados del gobierno de Estados Unidos a favor de un golpe en Venezuela podrían ser un factor adicional que impulse a Rusia o China a intervenir, afirman los académicos. Juan Cruz, el director para América Latina de la Casa Blanca, pidió recientemente que los militares venezolanos “respeten su juramento” y defiendan la constitución venezolana, en lugar de defender a la dictadura de Maduro.

Fonseca me dijo que “Rusia o China podrían sentir que Estados Unidos está cada vez más cerca de hacer algo en Venezuela, y que si un régimen pro estadounidense llega al poder, eso podría diluir sus respectivos intereses en Venezuela”.

Ellis, de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, dice que un golpe respaldado por Rusia y China podría ayudar a ambos países a obtener derechos adicionales para explotar los campos petroleros de Venezuela. A cambio de eso, China y Rusia darían asistencia técnica para poner a funcionar los pozos petroleros.

“Los chinos y los rusos manejarían los campos petroleros, pagarían a las élites venezolanas corruptas y pagarían lo suficiente para mantener contentos a los militares venezolanos,” me dijo Ellis. “Eso también les aseguraría la continuación de un régimen amigo cerca de las costas de Estados Unidos”.

Ellis dijo que “los rusos y los chinos manejarían el país. Y mientras no haya bases militares rusas o chinas, habrá quienes en Washington dirán que no sería un gran problema”. Agregó que “eso sería un gran error”.

Mi opinión: Ante el desastre humanitario en Venezuela, no se puede descartar un nuevo levantamiento popular, o una rebelión militar.

Pero después de escuchar a Ellis y Fonseca, no apostaría a que un golpe militar necesariamente conduzca a la restauración de la democracia. También podría conducir a una dictadura más eficiente que la actual, y que convierta al país en un protectorado ruso o chino.

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