Voto electrónico

José Luis B Garza
José Luis B Garza

• Simplificación electoral en EU

• México podría ahorrar mucho

Como nunca las elecciones en los Estados Unidos, que tendrán su día definitorio el próximo martes ocho de noviembre, han captado la atención internacional. Prácticamente el tema es ineludible para comentaristas y analistas sin importar su nacionalidad, máxime los de México, país vecino que será receptor inmediato y con contundencia de los efectos de esta elección.

El proceso se encuentra ya en marcha, dicho sea para enfatizarlo, literalmente en marcha. Y es que el sistema electoral estadounidense tiene entre sus modalidades el voto anticipado, que con mayor o menor diferencia, dependiendo del estado de la Unión Americana de que se trate, autoriza a los electores a emitir su voto con anticipación durante un periodo que, para el caso de Texas, se inició el lunes 24 de octubre y concluye el viernes cuatro de noviembre.

Durante esos días los electores pueden acudir a cualquiera de los lugares designados y despreocuparse de las aglomeraciones que seguramente se producirán el martes ocho de noviembre, día clave y definitivo en el destino político estadounidense.

Hemos mencionado que cada estado determina la forma en que se puede votar, ya sea por papeleta, por correo, por aparatos que permiten perforar una tarjeta o por un sistema computarizado.

En Texas se puede hacer por correo, pero si se decide concurrir a ejercer personalmente el derecho de elegir, se va a encontrar el ciudadano con un proceso muy simplificado.

Hay que aclarar, no todo residente legal en Estados Unidos puede votar. Ese privilegio se reserva exclusivamente para quienes tienen la nacionalidad estadounidense, sea ésta por nacimiento o por naturalización. Existen en este país millones de personas que cuentan con residencia permanente, pero no han obtenido la nacionalidad, o como se dice, la ciudadanía de Estados Unidos. Están impedidos para ejercer algunos derechos básicos, entre ellos el de elegir a sus gobernantes.

Hay millones de personas en esta situación que, por razones diversas, no han optado por dar ese importante paso.

Pero volviendo al tema sobre el sistema electrónico de votación, cuando el elector se presenta en el lugar donde se le permite votar, tras identificarse, que puede hacerse mediante varios documentos oficiales como pasaporte, licencia de manejar y otros, se toma nota de su dirección y posteriormente una persona lo acompaña hasta su casilla donde está colocada una pantalla electrónica computarizada donde se coloca el módulo que la activa para proceder a votar.

Se puede hacer en forma automática por todos los integrantes del partido de su preferencia o bien proceder a seleccionar uno por uno mediante una especie de plumón que cuenta con una punta ahulada con la que se marca los candidatos de su preferencia.

Es muy común, por no decir invariable, que haya elecciones propias de la ciudad donde el votante esté registrado, que pueden ser para elegir alcaldes, miembros de las directivas de los distritos escolares, jefes de policía o jueces, por mencionar algunos de los muchos puestos de elección popular que podrían estar en juego.

Se brinda la opción de efectuar este procedimiento en inglés o español.

Tras marcar las opciones de su preferencia, se le da aún al usuario de este sistema la posibilidad de hacer una revisión, si así lo desea, de lo que haya votado.

Una vez que el ciudadano acepta y concluye su elección, automáticamente su voto pasa a una gran base de datos donde se puede contabilizar de inmediato mediante un sistema de alta seguridad.

Hasta el viernes anterior 43 millones de estadounidenses habían ya votado en forma anticipada.

No hay policía ni ejército vigilando; no hay ley seca ninguno de los más de quince días, entre el voto anticipado y el del martes ocho en que se puede concurrir a las urnas; no hay que marcar a ninguna persona con tinta indeleble para que se demuestre fehacientemente que ya votó y no lo hará fraudulentamente en otro lugar que no le corresponde.

Además de reconocer la simplificación que se ha logrado para ejercer el derecho a votar en Estados Unidos, particularmente en Texas, quienes vivimos en la franja fronteriza y estamos familiarizados con los procesos de ambos países, no podemos menos que hacer una reflexión sobre todo lo que sería posible ahorrar con un sistema así en México.

Hay, ciertamente, ya algunos intentos por practicarse el voto electrónico en algunas partes de la República Mexicana a los que existe cierta resistencia, pero sin lograr una real consolidación.

Establecer un sistema electrónico de votación ahorraría al erario, entiéndase a los ciudadanos que pagan impuestos, miles de millones de pesos.

Se imagina el estimado lector el no tener que pagar la impresión de millones de boletas electorales; no tener necesidad de contar con lugares de almacenaje previo y posterior a una elección de dichas boletas aunado a la movilización de elementos del ejército, que también cuesta al erario, para su vigilancia.

Súmele a lo anterior que no se tendría que esperar ánforas a altas horas de la noche a las primeras del día siguiente.

No habría tampoco “ánforas embarazadas”, como se conoce coloquialmente cuando mediante artimañas se han rellenado fraudulentamente dichas ánforas con papeletas a favor de determinado partido o aspirante a puesto popular.

No habría, o disminuirían cuando menos, los hechos de violencia que en el pasado se han registrado, aunque de forma aislada.

Se viven tiempos nuevos, la tecnología está facilitando muchas de las actividades personales, domésticas y laborales. Es tiempo de pensar en nuevas opciones para resolver una complicada y cara problemática.

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