120-131: LeBron no tiene piedad de los Cavaliers

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Fotografía de archivo de LeBron James de los Lakers de Los Ángeles. EFE/EPA/CAROLINE BREHMAN

Los Ángeles (EE.UU.), (EFE).- Los Lakers tienen muy pocas certezas este año, pero la más importante es que LeBron James sigue a un nivel impresionante. Con 37 años y de vuelta a su hogar en Cleveland, la estrella angelina destrozó a los Cavaliers (120-131) y sumó un triple-doble de 38 puntos, 12 rebotes y 11 asistencias.
Tras superar a Karl Malone como segundo máximo anotador de la historia de la NBA, LeBron dio una exhibición absoluta de recursos ofensivos con algunas jugadas espectaculares como un mate por encima de su antiguo compañero Kevin Love.
Esta vez LeBron no caminó solo ya que los Lakers ofrecieron una de sus mejores actuaciones ofensivas del curso justo cuando aprieta el final de la temporada regular.
Russell Westbrook (20 puntos y 11 asistencias) y un asombroso D.J. Augustin (20 puntos sin fallar un tiro, incluido un 6 de 6 en triples) acompañaron a su líder junto a otros actores secundarios como Malik Monk, Austin Reaves o Stanley Johnson..
Los de púrpura y oro metieron el 56,4 % de sus tiros y cierran su gira de cuatro partidos con un decente 2-2 y, sobre todo, con energías renovadas tras un vibrante encuentro.
Darius Garland (29 puntos y 17 asistencias) fue el mejor de unos Cavaliers desbordados por LeBron y que se vinieron abajo en el último cuarto (35-23).

EL SHOW DE LEBRON
Para frenar a los Cavaliers, uno de los equipos de la NBA que más recurre a los hombres altos, los Lakers salieron con dos pívots en su quinteto: Dwight Howard y Wenyen Gabriel.
De entrada iba bien la apuesta con un 0-6 prometedor en el primer minuto, pero los Cavaliers reaccionaron de inmediato.
Un contundente parcial de 23-5 para los locales, con Darius Garland y Lamar Stevens al frente de la carga, hizo revivir a los Lakers algunos de esos primeros cuartos infernales que han abundado en esta temporada (23-11 a falta de 5.04).
La primera señal de que esta noche podía ser diferente la dio D.J. Augustin, eléctrico desde el banquillo y que anotó 11 puntos (3 de 3 en triples) que ayudaron mucho a los Lakers antes de acabar el cuarto (35-28).
Los visitantes habían empezado el duelo con un pobre 3 de 11 en triples, pero LeBron se encargó de afilar la puntería.
En un segundo parcial maravilloso, LeBron sumó 17 puntos exponiendo una y otra vez las carencias en defensa de un Lauri Markkanen que simplemente no podía frenar el portento físico del angelino.
Russell Westbrook se unió a su avalancha y, con una canasta de Carmelo Anthony, los Lakers retomaron el control del encuentro con solvencia (45-46 con 7.06 para el descanso).
La respuesta llegó por cortesía de Garland, tan escurridizo como inteligente y que sostuvo a los Cavaliers cuando las cosas se ponían feas.
Pero nadie podía frenar a LeBron, que regaló a su antigua afición de Cleveland un demoledor mate sobre su amigo Kevin Love para poner el broche a una notable primera mitad de los Lakers (62-67).
“Siendo completamente honesto, odié que tuviera que ser él (por Love). Es mi chico, es mi hermano. Espero que todavía siga invitado a su boda”, ironizó LeBron tras el encuentro.
No se lo tomó mal Love, que antes de empezar el tercer cuarto agarró por el cuello a LeBron entre risas como si esa fuera su única manera de vengare.
El desquite real de los Cavaliers llegó en la pista.
Con un muy buen tercer cuarto en el que la defensa de los Lakers no estuvo a la altura, los de Cleveland remontaron el partido antes del último parcial (97-96) con jugadores como Caris LeVert, Lauri Markkanen y Evan Mobley dando un importante y necesario paso adelante.
Aun así, el termómetro de los Cavaliers era Garland, que con una preciosa asistencia sin mirar para Stevens dejó claro que esta noche iba con todo.
Envueltos los dos equipos en un espléndido recital de ataque, los Lakers dieron un golpe en la mesa que resultó definitivo.
Un parcial de 2-12 en el arranque del último cuarto dejó aturdidos a los Cavaliers (99-108 con 9.28 por jugarse).
La ofensiva de los Lakers brillaba con fluidez y con una circulación de balón muy generosa que permitió que también pusieran su granito de arena jugadores con poco nombre pero mucha hambre como Stanley Johnson, que metió 12 puntos en ese último cuarto.
Aun así, y sin desmerecer el sólido encuentro de Westbrook, la noche solo tenía una protagonista, LeBron, que metió 13 puntos en los doce últimos minutos y que con dos fantásticos “fade away” en el desenlace dejó con la boca abierta una vez más a sus queridos aficionados de Cleveland.
David Villafranca

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