A falta de medallas España se aferra a ilusión generada por Nicolás García

Nicolás García Saiz de España compite durante la final masculina de los 200m espalda de natación por los Juegos Olímpicos 2020, este viernes en el Centro Acuático de Tokio (Japón). EFE/ Fernando Bizerra

Tokio, (EFE).- La octava plaza lograda por el joven Nicolás García en la final de los 200 espalda permitió cerrar al equipo español con un brillo de esperanza su actuación en unos Juegos Olímpicos de Tokio, en los que los nadadores españoles no lograron subir al podio.

Algo que sí había ocurrido en las dos anteriores citas olímpicas, gracias al talento de Mireia Belmonte, que se colgó dos medallas de plata -800 libre y 200 mariposa- en los Juegos de Londres 2012, y un oro -200 mariposa- y un bronce -400 estilos- en los de Río 2016.

Lastrada por sus continuos problemas en los hombros que han condicionado por completo su preparación para la cita olímpica Belmonte no pudo subir al podio en la capital japonesa.

Sin embargo, la catalana, sin lugar a dudas la mejor nadadora española de todos lo tiempos, ofreció en Tokio todo un ejemplo de carácter y competitividad tras concluir cuarta en la final de los 400 estilos, a tan sólo 23 centésimas del bronce.

“Creo que el balance es muy positivo. He estado por encima de las expectativas que tenía antes de venir. Ni se me pasaba por la cabeza ser finalista en los Juegos y mucho menos lograr un cuarto puesto, que para mí tiene el mismo valor o mucho más que una medalla, porque este año ha sido muy duro”, señaló Belmonte.

Un resultado que, sin embargo, la nadadora del UCAM Fuensanta no pudo repetir en los 800 y 1.500 libre, las otras dos pruebas individuales que nadó en Tokio y en las que Mireia Belmonte no logro clasificarse para la final.

Algo que sí logró Hugo González, triple medallista en los pasados Europeos de Budapest, en los 100 espalda.

Un debut en una final olímpica que el balear, de 22 años, saldó con una brillante sexta plaza, que desató las expectativas sobre las opciones de medalla en los 200 estilos, la prueba en la que Hugo González se proclamó campeón de Europa.

Pero el nadador del Canoe no pudo repetir en Tokio los tiempos que firmó en la capital magiar, y se quedó fuera de la lucha por las medallas tras caer eliminado en las semifinales.

Una decepción que se encargó de compensar la magnífica actuación de Nicolás García, que en su debut en unos Juegos Olímpicos se coló en la final de lo 200 espalda.

Poco importó que el madrileño, que cumplió 19 años el pasado mes de junio, concluyese en la octava, y última, posición, ante el ilusionante futuro que le aguarda por delante a Nicolás García, un nadador todavía por construir.

El nadador del Gredos San Diego ha pasado en apenas unos meses de ser una joven promesa a codearse con los mejores del mundo, nada más y nada menos, que en toda una final olímpica.

“Más que con el puesto me quedo con haber podido luchar con todos estos nadadores a los que hasta hace poco veía por la televisión en mi casa. Así que muy contento con el octavo puesto”, señaló García tras la final.

Nicolás García ha cumplido de sobra con los dos objetivos que se marcó a su llegada a la capital japonesa: mejorar su marca y “colarse” en las semifinales.

De hecho, no sólo se marcha de Tokio con un diploma olímpica debajo del brazo, sino también con los sensacionales 1:56.35, que firmó en las semifinales y que le auguran un extraordinario futuro.

En el tramo final de la carrera de Mireia Belmonte, que cumplirá 31 años el próximo mes noviembre, la natación española se aferra al futuro que representa Nicolás García y al presente que suponen tanto Hugo González como Joan Lluis Pons.

Y es que Pons, de 24 años, pese a no lograr alcanzar la final de los 400 estilos que si disputo hace cinco años en Río en su estreno olímpico, firmó el único récord de España que se batió en el Centro Acuático de Tokio.

Tres menos de los que se lograron hace cinco años en los Juegos Olímpicos de Río, donde los nadadores españoles alcanzaron también una final más que en Tokio, cuatro, eso sí, tres de ellas disputadas por Mireia Belmonte.

Balance final de unos Juegos de Tokio en los que la natación española a falta del resplandor de los metales se aferró a la competitividad de Mireia Belmonte, al talento de Hugo González y, sobre todo, al ilusionante futuro que Nicolás García tiene por delante.

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