Doncic no puede contra una máquina perfecta

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El guardia de los Dallas Mavericks Luka Doncic (i) durante la primera mitad del quinto juego de las finales de la NBA. EFE/EPA/AMANDA SABGA

Boston (EE.UU.), (EFE).- El sueño de Luka Doncic de conquistar el anillo se estrelló en el TD Garden de Boston, donde los Celtics aplastaron a los Dallas Mavericks (106-88). El esloveno tuvo que hincar la rodilla ante una máquina que roza la perfección y que devolvió la gloria a los verdes tras 16 años de espera.
En su primera experiencia en el escenario de las Finales NBA, Doncic luchó con todo, convivió con unos problemas de rodilla y en el pecho y se aferró a sus opciones con una gran actuación el pasado viernes en Dallas en el cuarto partido, pero no pudo hundir a unos Celtics más preparados y hambrientos de éxito tras las Finales perdidas en 2022.
A sus 25 años, Doncic lideró a los Mavs hacia horizontes que pocos esperaban al comienzo de la temporada, sobre todo después de la clasificación fallida a los ‘playoffs’ del curso anterior.
Pero acabó la temporada siendo el máximo anotador de la NBA, con una asombrosa segunda mitad de año tras el parón del All-Star, y acabó tercero en la lucha para el MVP al Jugador Más Valioso.
El premio terminó en las manos del serbio Nikola Jokic, el tercero de su carrera, con el canadiense Shai Gilgeous Alexander segundo, pero en Dallas todos apoyan a Doncic. Hasta se lo hicieron saber en abril con una camiseta especial con el mensaje Pravi MVP’ (‘verdadero MVP’ en esloveno).
Los Mavericks se encontraron en las Finales con la franquicia llamada desde el primer día del curso a conquistar el anillo, una máquina que roza la perfección en casi todos los aspectos.
Sólidos y agresivos en defensa, con un arsenal de recursos ofensivos, poderío, velocidad, talento… y mucha hambre.
El camino de los Mavs hasta la final estuvo marcado por los obstáculos, pero Doncic los derrumbó con un espectacular ritmo ofensivo, con un socio estelar como Kyrie Irving y con una gran aportación de jugadores de sistema como Daniel Gafford o PJ Washington.
Pero en el escenario de las Finales Doncic se quedó, casi, solo. Le faltó un superior apoyo de Kyrie Irving, muy lejos de su mejor versión especialmente en el TD Garden.
Y Gafford y PJ Washington, al margen de algunos buenos ‘alley-oop’ del primero, no consiguieron mantener el ritmo lucido en el camino hacia las Finales.
Así, Doncic tuvo que asumir el cargo del ataque y se chocó con una defensa feroz, que no le concedió un centímetro y que le obligó a tener un descomunal desgaste de energías.
Le cayeron críticas a Doncic por su actuación en el tercer partido de la serie, el que marcó el comienzo del final para los Mavs, cuando acabó expulsado por seis faltas a falta de cuatro minutos para un final muy apretado.
Sus compañeros y el técnico Jason Kidd le defendieron con fuerza, pero en la pista los Mavs no tuvieron los recursos suficientes para tutear a los Celtics.
Doncic lo recordó en sus ruedas de prensas: son sus primeras Finales y se necesitan experiencias, positivas y negativas, para seguir creciendo.
Le tocó un disgusto este año, pero también un enorme camino de aprendizaje para volver a la carga en la próxima campaña.

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