El adiós a Rogelio Botello Ríos

Rogelio Botello Ríos

Por José Luis BGarza

Los inicios de la televisión en español en el Valle de Texas, con innegables repercusiones en otras latitudes de Estados Unidos y México, no pueden ser entendidos sin la aportación que hizo Rogelio Botello Ríos.

Logró conjuntar como parte de su personalidad un gran dinamismo, constancia en su trabajo, gran creatividad, envidiable disciplina, una especial intuición para descubrir valores musicales y, por si fuera poco, una voz de matices  especiales, que tanto en radio, como en una incipiente televisión en español de la que fue pionero en la región, le permitieron ocupar un lugar especial dentro del público fronterizo.

Murió el pasado miércoles a la edad de 75 años.

Originario de Camargo, Tamaulipas, llegó a la Unión Americana como uno más de los migrantes que  buscaban realizar un sueño, según nos refirió en una entrevista que le hicimos hace varios lustros en la cabina de KGBT Radio en Harlingen, donde fue director de programación.

Su mayor mérito, entre muchos, es quizá el haber vislumbrado la posibilidad de hacer un programa de televisión en español, en una época en la que muy lejos estaba aún el desarrollo de las grandes cadenas televisivas nacionales hispanas que paulatinamente fueron llegando al Valle a captar audiencias.

De la idea pasó a la acción y, así, poniéndole un sello personal, le dio vida al programa dominical televisivo “Aquí Rogelio” por el canal 4 KGBT en el que ofrecía música de varios géneros en vivo, noticias y comentarios que ganaron rápidamente la aceptación del público y lo convirtieron en parte de una gran tradición dominical.

Hombre abierto y generoso, sin caer en la ingenuidad, brindó a muchos la oportunidad de proyectar su imagen a través de las pantallas televisivas. Algunos de los que formaron parte de su programación se convirtieron en figuras del espectáculo o entretenimiento famosas pero, también, tuvo la oportunidad de conceder espacio a algunos artistas ya consagrados que encontraron en el programa de Rogelio la oportunidad de consolidar su imagen y, desde luego, ascender a otros niveles dentro del mundo del espectáculo.

No obstante haberse convertido en una de las importantes figuras de la locución radial y televisiva jamás perdió su modestia ni capacidad de comunicación con quienes se acercaron a él en busca de oportunidad, orientación o simplemente deseos de charlar.

Fiel a sus orígenes, su voz y talento sirvieron siempre a las causas de la hispanidad, dando prestigio y fortaleciendo a este grupo que se ha convertido en un gran factor de decisión e  influencia en muchas regiones de los Estados Unidos.

El sábado seis de mayo, Rogelio recibió el último adiós en la ciudad de Donna por parte de su familia, amigos y admiradores a quienes dejó un gran ejemplo.

Descanse en paz el pionero de la televisión en español en el Valle de Texas.