El género regional mexicano vive su mayor revolución en un siglo

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Fotografía de archivo de la cantante de música regional mexicana Erika Vidrio posando durante una entrevista con Efe, en la cabina de la radioemisora La Raza 97.9 en Los Ángeles, California (EE.UU.). EFE/Iván Mejía

Miami, (EFE).- El género regional mexicano vive su mayor revolución en un siglo, y no solo por su incorporación a la tendencia de fusionar estilos que hasta ahora parecían incompatibles, sino por abrirse cada vez más a un mundo más plural, artística y socialmente.
Jhonny Caz, el líder vocal del Grupo Firme y abiertamente homosexual, se comprometió hace una semana con su pareja en pleno escenario de uno de los conciertos de la banda. Pocos días antes, el productor y compositor Édgar Barrera había ganado el Latin Grammy al productor del año y fue celebrado por el álbum que hizo con el mexicano Christian Nodal y el colombiano Camilo.
Ambos hechos son inéditos y se habrían considerado imposibles hasta hace poco. La música regional mexicana llevaba décadas abrazando el símbolo del macho mexicano y por décadas estuvo controlada por hombres que simpatizaban poco con los cambios, incluso en los formatos de los géneros, los instrumentos y hasta en la forma de cantar.
“Había mucha resistencia en toda la industria, hasta las emisoras de radio rechazaron todo tipo de experimentos o cosas nuevas”, dijo a Efe Barrera, uno de los pocos productores que se mueve entre la música mexicana y la urbana.
La primera avanzada transformadora fue femenina. La consolidación de artistas como Jenni Rivera, Marisela y Ana Bárbara en la música norteña y de banda irrumpió en el género con fuerza y con el apoyo de los fans, especialmente las mujeres.
“Los hombres del regional mexicano estaban convencidos de que el mercado jamás aceptaría a mujeres, ni como intérpretes ni como compositoras”, indicó la cantautora Erika Vidrio, quien en los inicios de su carrera adoptó un nombre masculino para que sus canciones fueran compradas por los grandes exponentes del género.
Considerada la compositora más exitosa del regional mexicano, Vidrio está detrás de canciones de Banda la Trakalosa, Conjunto Primavera, El Chapo de Sinaloa, Chuy Lizarraga, Banda MS, Los Rieleros del Norte, Horóscopos de Durango, Alacranes Musical y Germán Montero, entre otros.
Este viernes, lanzó el tema “Las mexicanas” con Lupita Infante, Nena Guzmán y Grupo Emperatriz. “El que haya mujeres defendiendo el regional mexicano no significa que el trabajo está hecho. Hay que seguir apoyándonos entre nosotras para que esa brecha no se cierre”, destacó.

LOS TUMBADOS
Detrás de las mujeres vinieron los jóvenes, que inspirados por las fusiones que convirtieron al género urbano en un fenómeno mundial de la música, comenzaron a promover cambios.
“La base del arte es la creatividad y la evolución. Si uno se queda estático no está haciendo arte”, opinó Barrera, quien ha sido uno de los aliados de Nodal, el primer artista que logró éxito con su estilo “mariacheño”, una fusión de mariachi y norteño.
La popularidad de los corridos y las rancheras en el resto de Latinoamérica y España provocaron un acercamiento entre los artistas urbanos y los del regional mexicano.
En los Latin Grammys, dos de las canciones nominadas del regional mexicano fueron ese tipo de colaboraciones, como “Tuyo y mío”, de Camilo y Los Dos Carnales, y “Cambia”, de C Tangana con Adriel Favela y Carin León.
Son canciones hicieron sufrir a los puristas del género, aunque no tanto como la popularidad entre los jóvenes de un nuevo género bautizado como “corridos tumbados”, que mantiene la estructura de los corridos tradicionales, pero con composiciones dominadas por acordes menores y una protagonismo de la guitarra española.
Natanael Cano es el principal exponente del movimiento, que también incluye a Junior H, Danny Félix, Ovi y otros.
“El éxito de los tumbados sorprendió a muchos”, dijo Barrera, quien considera que la transformación del regional mexicano “es indetenible”. Los exponentes del género que han comenzado a popularizarse este año le dan la razón.
En las listas de popularidad de música mexicana han entrado grupos de chicos, al estilo Menudo, jóvenes vestidas como reguetoneras y hasta artistas urbanos cantando los géneros tradicionales, como “100 años”, el dueto de Maluma y Carlos Rivera.
Y el paso más largo lo dio la colombiana Karol G, al componer e interpretar un corrido tumbado. Se trata de “200 copas”, una de las canciones más exitosas de la artista colombiana.

EL ARCOIRIS MEXICANO
Hace exactamente un año, Jhonny Caz protagonizó el video de su canción “Enloquéceme”, en el que se mostraba un romance entre él y otro hombre. Fue una “relativa salida del ‘closet’, porque yo de verdad nunca estuve en el ‘closet’, pero tampoco tocaba el tema”, dijo el artista en una rueda de prensa.
No fue una decisión fácil, pero no debieron preocuparse. El público le ha apoyado de tal manera que desde entonces los conciertos del Grupo Firme han visto ondear en el público las banderas de arcoíris que identifican a la comunidad LGBTQ+.
Y este pasado 22 de noviembre los fans aplaudieron a rabiar la pedida de mano y el beso de Caz y su ahora prometido sobre el escenario.
“Es maravilloso que nuestro género y nuestra industria está en plena transformación, la primera de esta magnitud, a nivel musical y social en un siglo”, expresó Erika Vidrio, quien hoy en día es abiertamente lesbiana y tiene dos hijos con su esposa, cuyo nombre se desconoce.

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