Elecciones y relax

El lunes anterior en diálogo con compañeros periodistas que han dado seguimiento muy puntual al proceso de las elecciones en México, pero en particular en Tamaulipas, comentábamos que hay una sensación muy especial el día posterior a la elección, en la que una especie de “relax” se apodera de los comunicadores ya que, si bien en ocasiones no se define por completo el resultado de la elección, ya se tiene el panorama general de lo que ocurrió en el proceso.

Así, independientemente de los resultados, quedan atrás las encuestas previas, los seguimientos a cada una de las elecciones, la incertidumbre por los resultados aún no conocidos y, misión ineludible como comunicadores, dar a conocer las primeras reveladoras cifras que determinan quiénes ocuparán las posiciones que han estado en juego.

A estas alturas ya es del conocimiento general que varias de las ciudades de mayor población de la entidad, con excepción de Tampico, han quedado en manos de Morena, así como siete de las nueve diputaciones federales del territorio tamaulipeco serán también del partido color marrón, una de ellas precisamente también en Tampico. Todo esto difícilmente reversible.

Parece que se está operando un proceso a la inversa, ya que es precisamente en suelo tampiqueño donde se inició un movimiento del Partido Acción Nacional hace ya un buen número de años gracias a una serie de líderes ciudadanos que contaban con un gran prestigio personal y algunos de ellos inclusive profesional, y de empresarios que integraron una fuerza política que ha evolucionado y mantenido una gran ascendencia en la población, con sus altas y bajas, como lo prueba la reelección de Jesús Nader en la Presidencia Municipal y el triunfo electoral también panista de la ya electa diputada federal Rosa María González Azcárraga.

Y cuando hablamos de la presencia hace buen número de años del PAN en Tampico, recordamos que en los finales de los setentas se instalaban en lugares estratégicos expendios de boletos de rifas que ese partido organizaba con el fin de financiar sus actividades. Muy lejos de imaginar los subsidios, fabulosos subsidios, que en el futuro recibirían, al igual que otras instituciones políticas, para financiar los gastos de campaña que suman muchos millones de pesos que en forma indirecta aportan los ciudadanos para mantener además la estructura del Instituto Nacional Electoral.

Una nueva realidad política tamaulipeca: Importantes ciudades en poder de la oposición al gobierno actual; un congreso local con gran representación de las fuerzas morenistas y una ciudadanía que de ser tradicionalmente priista, pasó a tener un gobierno emanado del PAN y ahora opta por apoyar en buena medida al partido del presidente  Andrés Manuel López Obrador. Zigzagueante preferencia electoral del presente siglo, aunque, ya lo sabemos, parafraseando al clásico, en política nada es para siempre.

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