Enfoque binacional

A fuerza de vivir en la frontera sus residentes en ocasiones no son conscientes de que confrontan una realidad muy distinta a la del interior de la república, y cuando decimos esto nos referimos a las dos fronteras, la de Estados Unidos y la de México.

Pero a eso se suma que las más altas autoridades de ambos países no aprecian la diferencia de la problemática fronteriza con respecto al resto del país que gobiernan y, consecuentemente, toman decisiones erróneas o, simplemente, no las toman porque desconocen lo que ocurre y los muy particulares problemas que se confrontan.

Pero si bien hay una frontera que geográfica y políticamente separa a los residentes de ambas regiones limítrofes con su vecino país, las relaciones que surgen entre familias, personas, instituciones y autoridades son muy cercanas.

El mejor ejemplo que se puede dar y que se vive y padece actualmente, es el cierre de la frontera terrestre a personas consideradas no esenciales, que ha causado enormes trastornos de todo tipo con consecuentes pérdidas económicas y separación de amigos, empresas y familias que antaño vivían una realidad que ha sido afectada seriamente.

Pero si bien las autoridades de ambos lados de la frontera han mantenido muy buenas relaciones, manifestadas de diferentes formas, la mencionada cercanía de relaciones se encuentra también acotada por  los límites geográficos y de jurisdicción, sobre todo en el caso de los alcaldes.

Sin embargo, parece germinar tanto en el Valle de Texas como en regiones del norte de México, por parte de sus autoridades o futuras autoridades, la idea de concretar alianzas que les permitan abordar algunos temas concretos que se conviertan en iniciativas para acercar más y mejores recursos a poblaciones que tienen el privilegio de ser puntos fronterizos, que si bien confrontan una serie de problemas de inseguridad y tráfico ilegal de todo tipo, también ofrecen enormes oportunidades de progreso y desarrollo por la vía del comercio organizado.

Así, se han dado reuniones entre los alcaldes del Valle de Texas como Ambrosio Hernández, Javier Villalobos, Armando Ocaña y Richard Molina, de Pharr, McAllen, Mission y Edinburg, respectivamente, que al decir de Villalobos, no quieren ser vistos ya como “un grupo de pueblos chiquitos”, sino como una región importante.

Pero el concepto va más allá del Valle; recientemente hubo un encuentro entre el nuevo alcalde de McAllen, Javier Villalobos, y el alcalde electo de Reynosa, Carlos Peña Ortiz, convocados por la Cámara de Comercio Internacional (CAMCOIN) que preside Carlos Marín, a la que asistieron, además de comerciantes, políticos y autoridades diversas del Valle y Reynosa, los alcaldes de Mission, Armando Ocaña y de la vecina población de Río Grande, Judy Villarreal. Sergio Coronado, alcalde de Hidalgo, que estaba programado para asistir, no pudo hacerlo debido a un imprevisto de último momento.

Ahí Villalobos dejó ver la gran posibilidad de trabajar como una región binacional.

Recientemente nos tocó participar en una conferencia de prensa a distancia que ofrecieron conjuntamente el congresista Henry Cuéllar y el gobernador electo de Nuevo León, Samuel García, desde Washington, ciudad en la que se encontraba el político nuevoleonés para ir buscando recursos e inversiones que le permitan a su estado desarrollo en todos los campos y obras de infraestructura. Cuéllar, que es un experimentado político originario de Laredo, Texas, conocedor como pocos de la relación con México y sus implicaciones diversas, ofreció ser conducto para impulsar el futuro regional del estado que gobernará García, que históricamente ha mantenido fuertes lazos con los Laredos y Texas, si bien actualmente enturbiados por una serie de hechos delictivos ocurridos en la carretera que comunica a la capital de Nuevo León con la frontera.

Cabe mencionar que todos los anteriormente nombrados (texanos y mexicanos), con mayor o menor grado de perfección, son bilingües y en el caso de algunos de los alcaldes y el gobernador electo son muy jóvenes, es decir, representan una nueva generación de políticos.

Todos esos buenos propósitos y reuniones de los funcionarios mencionados podrían quizá no alcanzar los objetivos deseados, eso no estamos en condiciones de saberlo, pero, por lo pronto están planteando algo que es factible y, también, necesario.

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