Estrategia de Pence contra coronavirus genera dudas

• Por su poca experiencia en salud

(NotiPress).- Dentro de una serie de declaraciones para calmar los ánimos respecto al coronavirus en Estados Unidos, el presidente Donald Trump nombró al vicepresidente Mike Pence como el encargado de liderar la estrategia contra el virus en este país el 26 de febrero de 2020, un paso interesante y arriesgado.

Pence fue gobernador de Indiana en el periodo 2013-2017, intervalo en el cual tuvo que tomar decisiones referentes al sector salud del estado; una de ellas implicaba la donación de agujas esterilizadas a una población rural en Indiana para evitar una propagación en los casos de VIH producidos por el consumo de drogas intravenosas.

Aunque la donación de estos recursos tuvo un papel fundamental en la reducción de la epidemia, el gobernador se rehusó por semanas a la entrega de agujas por parte de los trabajadores públicos debido a su oposición moral respecto al uso de drogas; la propuesta de la donación se puso sobre la mesa cuando los casos de VIH en Indiana no llegaban a los 100, pero terminaron siendo más de 200 a consecuencia del retraso. De hecho, un estudio de la Escuela de Salud Pública de Yale, publicado en 2018, revela que la implementación de un sistema de salud robusto, junto con la donación de agujas esterilizadas, pudo haber evitado docenas de casos de VIH en Indiana.

Otra de sus decisiones en el sector salud fue la implementación del programa Health Indiana Plan 2.0, una variación del Medicaid de Obama, pero con reglas diferentes: adultos de escasos recursos -los suficientes para no estar en la pobreza- debían pagar una “suscripción” al mes equivalente al 2% de su ingreso familiar para recibir los servicios; si no pagaban, los suspendían por seis meses.

En el caso de los adultos en pobreza, no tenían que pagar cuotas por el programa, pero recibían más beneficios si lo hacían. Una evaluación de 2017 reveló que más de la mitad de las personas suscritas al programa bajo el plan de cuotas terminaron por abandonarlo debido a la incapacidad de pagarlo; esta realidad contrasta con el fundamento del Health Indiana Plan 2.0: darles a las personas de escasos recursos la dignidad de pagar por su propio seguro médico.

La toma de decisiones respecto al sector salud de Mike Pence “basado en sus creencias o ideología”, según expresa Carrie Ann Lawrence, director asociado del Rural Center of AIDS/STD Prevention de la Universidad de Indiana, ha generado preocupación respecto al panorama del coronavirus en Estados Unidos. De hecho, muchos expertos afirman que la decisión de poner al vicepresidente como encargado de la estrategia para frenar al coronavirus, junto con la remoción de Timothy Ziemer del Consejo de Seguridad Nacional, son muestras claras de que “el gobierno de Trump es crónicamente inepto, y está aparentemente desinteresado, en cualquier tipo de planeamiento a largo plazo, dadas las numerosas posiciones en el gobierno que permanecen vacantes al igual que la rotación constante de puestos ministeriales clave”, según Chelsea Clinton y Devi Sridhar, vicepresidente de la Fundación Clinton y profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad de Edimburgo, respectivamente.

A pesar de que Pence estará apoyado por Alex Azar, secretario de Salud y Servicios Humanos, su poca experiencia y su dudosa toma de decisiones referentes a la salud pública ha hecho de su nombramiento un brote de inseguridades más que de confianza en el vicepresidente y en toda la administración del gobierno estadounidense con respecto al coronavirus.

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