La vaca de todos

Cuentan que hace unas decenas de años en una ciudad que podría ser Reynosa, donde todos se conocían, para utilizar la coloquial frase, había una de esas precisamente conocidas familias de la época cuyos integrantes representaban un verdadero problema para la sociedad de aquel entonces. Eran dueños de ranchos y negocios y gozaban de aparente suficiencia económica, pero su falta de respeto por los demás solamente era comparable con su desmedida ambición.

Los de mayor edad arrogantes y maldicientes se sentían poderosos.

Los más jóvenes, bajo el menor pretexto se enfrascaban en pleitos y su entrada a los bares de la época provocaba una lenta pero segura huida de parroquianos que no querían ser víctimas de una agresión.

Todos ellos tenían en común, viejos o jóvenes de esa familia, el portar pavorosas pistolas. Las calibre 45, 38 Súper o 38 especial eran parte infaltable de su atuendo, que no en pocas ocasiones accionaban para escandalizar, amedrentar y, en algunos casos, atacar a otros con o sin causa justificada.

Las quejas eran numerosas y las fueron haciendo llegar al alcalde de ese entonces, que veía cómo los miembros de la temible familia sentían que podían hacer lo que quisieran.

Un día el alcalde mandó llamar al jefe de policía y le planteó su preocupación. El jefe policiaco escuchó al edil y para asombro del alcalde le dijo que había una solución muy fácil, sin mucho costo, para acabar con el problema.

“Mira, lo único que tienes que hacer es regalarles una vaca y decirles que es de todos; son tan ambiciosos y envidiosos que entre ellos se van a matar por la vaca. Todos se van a sentir dueños del animal. Se van a acabar solos y va a salir ganando el resto de la población.”

Vino a la memoria esta anécdota norteña, real o ficticia, para ejemplificar lo que ocurre con la familia de Morena en Tamaulipas que, tras haber ganado en las últimas elecciones importantes ciudades del estado, así como la mayoría de las diputaciones locales, sienten que ya tienen segura la gubernatura en la elección del 2022 para gobernador y muchos creen que pueden ser el candidato, con o sin merecimiento partidista.

Es decir, volviendo a la anécdota, sienten que pueden ser dueños de la vaca, y se han empezado a disputar su propiedad incluyendo a personajes que no tienen merecimiento partidista pero, además, el increíble caso de quienes, sin pertenecer a la familia, aspiran a ingresar a ella para enarbolar la contienda por la gubernatura el próximo año.

Así, dentro de un movimiento que tiene un supuesto origen en la izquierda mexicana, hay aspirantes a representarlo cuyo pasado nada tiene que ver con la izquierda, ni como militantes ni como simpatizantes y, en el peor de los casos, fueron combatientes o detractores de los movimientos de carácter popular o democráticos de izquierda que en el pasado se dieron en Tamauipas y simplemente han sido malabaristas políticos u oportunistas.

Son pocos, de los aspirantes conocidos, los que se pueden identificar realmente con Morena o para ser más claro, con su líder supremo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, como correligionarios políticos o de aprecio personal o institucional.

Parafraseando al propio presidente y a uno de los ya evidentes aspirantes a gobernador por Morena, Rodolfo González Valderrama, hay muchas corcholatas, cierto, pero no todas le quedan a la botella y en realidad hay algunas verdaderamente minúsculas.

Pero ya llegará el momento en que Morena realice su encuesta, se ha dicho, pero seguramente será con la meto-dedo-logía que se ha utilizado en otros lados.

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