Periodista asilado pide “escuchar el clamor de la gente” sobre inmigración

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Fotografía personal cedida donde aparece el periodista salvadoreño Manuel Durán mientras realiza una de sus coberturas periodísticas el 20 de agosto de 2019 en Memphis (Tenesí). EFE/Álbum Manuel Durán /SOLO USO EDITORIAL /NO VENTAS /SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA /CRÉDITO OBLIGATORIO

Los Ángeles, (EFE).- El periodista salvadoreño Manuel Durán ganó una dura y prolongada batalla contra el sistema de inmigración de Estados Unidos, pero en el camino estuvo detenido en una de las peores cárceles de indocumentados del país y ahora urge a republicanos y demócratas a “escuchar” a la comunidad inmigrante y solucionar la crisis migratoria.
“Estamos en una constante incertidumbre. No avanzamos”, opina Durán, quien estuvo al borde de la deportación tras cubrir una protesta contra las autoridades migratorias, en una entrevista con Efe sobre el destino que enfrentan los más de 11 millones de indocumentados en el país.
La preocupación de Durán se basa en la experiencia que le dejan 16 años cubriendo las batallas de los inmigrantes en Estados Unidos como periodista e indocumentado detenido por las autoridades federales.
Asegura que su estatus migratorio no había sido obstáculo para narrar las arbitrariedades del sistema migratorio hasta el 3 de abril de 2018, cuando fue arrestado por la policía de Memphis, Tenesí, mientras cubría una protesta  contra la cooperación del Gobierno local con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Ese día fue arrestado junto con otras ocho personas cuando cruzaba una calle con un grupo de manifestantes y otros reporteros.
UN “OBJETIVO” DE LAS AUTORIDADES
Afirma que él era “un objetivo” de las autoridades de Memphis. Antes de su arresto había cuestionado en una entrevista al alcalde demócrata Jim Strickland sobre la colaboración con el Gobierno del entonces presidente Donald Trump (2017-2021) para aplicar las políticas de inmigración.
Por su parte el Departamento de Policía le pidió eliminar una historia de su portal Memphis Noticias.
“Fueron directamente por mí, me arrestaron a pesar de que había otros periodistas a mi lado y tenía mi credencial a la vista”, refiere Durán, de 46 años, sobre el comienzo de un calvario de casi cuatro años.
Aunque los cargos de alteración del orden público y bloquear una vía púbica fueron desestimados, el periodista salvadoreño fue entregado al ICE en vez de ser liberado. Rápidamente fue enviado a un centro de detención en Luisiana y de allí pasó por otras tres cárceles de inmigración, la última de las cuales lo marcó de por vida.
LA TORTURA DE ETOWAH
En la mente del inmigrante, nacido en Usulután, El Salvador, está grabado su paso por el Centro de Detención Etowah, en Gadsden (Alabama), a más de 260 millas (418 kilómetros) de Memphis.
“Era como una tortura”, recuerda.
Durán fue testigo de las deplorables condiciones sanitarias en Etowah, donde las cucarachas eran parte del entorno y tomar un poco de sol era casi imposible. Pero lo que más le dolió fue no poder ver a su familia, ya que las visitas en persona no eran permitidas.
“El centro de Etowah estaba diseñado para perder a los indocumentados del sistema y del radar (de familiares y abogados)”, considera.
Durán no es el único que se quejó sobre ese lugar. Organizaciones defensoras de los inmigrantes documentaron una larga historia de abusos, lo que finalmente llevó a la Administración del presidente Joe Biden a anunciar el cierre de esta cárcel el pasado 25 de marzo.
“Se habían demorado”, valora el salvadoreño, que logró salir bajo fianza de este centro en julio de 2019 gracias al apoyo de la organización no gubernamental Southern Poverty Law Center (SPLC), agrupaciones periodísticas y la campaña Free Manuel, encabezada por su pareja Melisa Valdez.
PELEANDO CONTRA LA DEPORTACIÓN
Pero aunque pudo volver a Tenesí con su familia y retomar el trabajo en Memphis Noticias, siguió luchando para detener la orden de deportación que la Administración Trump quiso ejecutar.
Al cabo de casi tres años más de contienda contra el ICE, la batalla terminó el 23 de marzo pasado cuando un juez de inmigración otorgó el asilo a Durán, que pudo probar que su vida corría peligro si era regresado a El Salvador.
Tras la victoria legal, la abogada Gracie Willis del SPLC dijo en un comunicado que “Manuel Durán soportó mucho para llegar a este punto: un sistema de detención de inmigrantes diseñado para obligar a las personas a renunciar a sus casos sometiéndolas a condiciones inhumanas, intentos de deportación y confrontando la represión hacia la prensa en su propia ciudad, Memphis”.
Añadió que el esfuerzo para ganar el caso “nos recuerda la necesidad de poner fin a la detención de inmigrantes y reimaginar todo nuestro sistema judicial de inmigración”.
Durán concuerda con su abogada y argumenta que los legisladores tanto republicanos como demócratas hacen caso omiso de lo que quieren la mayoría de los votantes, que encuesta tras encuesta se han pronunciado por legalizar a los indocumentados y arreglar el sistema de inmigración.
“Hay marchas, protestas, llamados pidiendo una legalización, y de alguna forma pensamos que nos están escuchando pero realmente no; no están escuchando el clamor de la gente ni de los indocumentados ni de los ciudadanos estadounidenses”, sostiene.
Pide en particular a los demócratas que usen la mayoría con la que cuentan en el Congreso para realizar “cambios significativos” al sistema de inmigración.
“Debería haber respuestas más claras sobre las peticiones de inmigración” insiste Durán, y cita los proyectos pendientes que buscan abrir un camino a la ciudadanía a inmigrantes como los beneficiarios por el Estatus de Protección Temporal (TPS), la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y los trabajadores del campo, entre otros.
“Todas esas promesas se quedaron en el olvido. ¿Qué pasa si llega otro gobierno como el de Trump?”, cuestiona.
También envía un mensaje a la comunidad indocumentada para que siga teniendo fe a pesar de las circunstancias.
“Muchas veces yo perdí la fe, pero la recuperaba al pensar en mi madre, que después de más de 16 años de no verla ahora está junto a mí, y eso me demuestra que hay que seguir adelante, que no podemos darnos por vencidos”, concluye.

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