Reapertura fronteriza, regocijo y dudas

Una de las pocas noticias que fue recibida con enorme regocijo tanto por republicanos como por demócratas de la frontera de Estados Unidos (que raramente coinciden en demandas), fue el anuncio de la próxima reapertura de la frontera para personas de nacionalidad mexicana consideradas “no esenciales”.

Lo mismo puede decirse de millones de consumidores mexicanos con visa que desde el mes de marzo de 2020 se han visto en la imposibilidad de cruzar a territorio estadounidense por vía terrestre. De esta restricción se excluyeron los “esenciales”, es decir, personas de origen mexicano que se dedican a actividades relacionadas con el comercio internacional, entre las que se consideran personal de agencias aduanales, transportistas, oficinas de importaciones y ejecutivos de empresas maquiladoras.
Tras la noticia de la reapertura que alegró enormemente a ciudades que son destino preferido de los compradores mexicanos, algunas, como McAllen sin duda, revivirán los años anteriores en cuanto a concurrencia en tiendas y lugares donde se brindan distintos servicios. Cabe mencionar que esa fronteriza población, registraba antes de la declaratoria de la pandemia, ventas por mil millones de dólares anuales, a lo que en buena parte contribuían los visitantes de tierras aztecas.
Hay establecimientos que han dejado de realizar importantes ventas pero otros, desafortunadamente, han ya cerrado sus puertas.
El año más crítico fue el 2020, en el que el súbito impacto de la pandemia, desconocida hasta entonces, produjo un efecto inesperado que obligó, antes de que se encontrara la forma de detectar la enfermedad y, posteriormente, de poder aplicar la vacuna, a aislarse y frenar la dinámica comercial.
Actualmente, en el 2021, se registra un incremento de las ventas y su consecuente captación de impuestos.
No obstante el anuncio oficial de la Secretaría de Seguridad Territorial estadounidense, de dar acceso fronterizo a quienes ya se encuentren vacunados en México, persisten muchas dudas que, con seguridad, esperamos, serán aclaradas en el transcurso de los días antes de que el ocho de noviembre se dé la tumultuosa, sin duda, llegada de los ávidos compradores mexicanos.
Pero las dudas sobre la forma en que habrá de llevarse a cabo la revisión de los ávidos compradores persisten sobre todo en el documento que deberá ser mostrado ante los inspectores de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, siglas en inglés) al internarse en la Unión Americana y no sólo en su formato, sino la clase de vacuna, puesto que cuando menos hasta ahora, no se ha determinado si las vacunas Sputnik, rusa aplicada en varias regiones de México, y la Cansino, suministrada en todo el territorio nacional mexicano a los maestros y personal docente así como a los jubilados de ese sector laboral, serán aceptadas por las autoridades de aduanas estadounidenses, dado que no figuran entre las aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Hay problemas que deberán resolver en CBP, como es la notoria insuficiencia de personal, salvo que eso haya cambiado en los últimos meses, que impide que todos los carriles de inspección sean abiertos. En el pasado la ciudad de McAllen ha hecho aportaciones económicas para pagar horas extraordinarias a la dependencia federal mencionada para que se agilice el tráfico en los cruces internacionales.
Es decir, falta de personal de CBP, acreditación de estar vacunados y la demanda acumulada de productos que se adquieren en tierras texanas, formarán una mezcla que muy probablemente congestione como nunca los accesos a los puentes internacionales en ambos sentidos.
Dicho en otras palabras, se avecina un caos fronterizo si no se toman las prevenciones necesarias, de información y logística. El tiempo pasa, la fecha se acerca.

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