Trump insiste en cubrir la vacante del Supremo pese a cercanía de elecciones

La fallecida jueza del Supremo Ruth Bader Ginsburg.

Washington, (EFE News).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este lunes en sustituir rápidamente a la fallecida jueza del Supremo Ruth Bader Ginsburg, pese a las peticiones de la oposición y de algunos en su partido a que aguarde a la celebración de las elecciones.
El gobernante aseguró en una entrevista con la cadena Fox que el próximo viernes o el sábado anunciará a su candidata para sustituir a jueza progresista, fallecida el pasado viernes, una decisión que podría cambiar el equilibrio existente hasta ahora en el Supremo.
Trump, quien ya adelantó que la elegida será una mujer y que preferiría que sea joven para que dure más tiempo en ese puesto vitalicio, aseguró que ha reducido su lista de posibles candidatas a cinco, pero no desveló sus nombres.
La favorita en la lista, según The New York Times, es Amy Coney Barrett, una magistrada conservadora de apenas 48 años; seguida de la cubano-estadounidense Bárbara Lagoa, de 52, y de Allison Jones Rushing, de 38; además de la abogada de la Casa Blanca Kate Todd.
Según el presidente, sólo desea aguardar a que concluyan las ceremonias de despedida de la magistrada fallecida para comenzar el proceso de sustitución, que tendrá que ser ratificado por el Senado.
“Creo que será el viernes o el sábado, porque queremos mostrar nuestros respetos. Parece que tendremos servicios (fúnebres) el jueves o el viernes, por lo que tengo entendido, y creo que deberíamos esperar a que acaben, con todo el debido respeto a la juez Ginsburg”, afirmó el presidente en la entrevista telefónica.

TRES DÍAS DE DESPEDIDA A GINSBURG
Los restos de Ruth Bader Ginsburg serán expuestos entre este miércoles y el viernes en la sede del máximo tribunal y en el Capitolio, para que la población pueda rendirle un último tributo.
El Supremo anunció este lunes que el ataúd de la magistrada se colocará el miércoles en el Catafalco de Lincoln en la parte superior de la escalinata del Supremo, en la zona monumental de Washington, para permitir la vista del público ese día y el siguiente al aire libre, debido a la pandemia del coronavirus.
El viernes, el féretro será trasladado al National Statuary Hall, en el Capitolio, para la celebración de una ceremonia formal que estará abierta solo para invitados, según la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi.
La decisión de Trump de nominar de inmediato a una sustituta de Ginsburg, que murió a los 87 años, ha generado polémica, porque la veterana jueza progresista dejó escrito, antes de morir, que su “deseo más ferviente” era “no ser reemplazada hasta que haya un nuevo presidente” que surja de los comicios del 3 de noviembre.
En la entrevista, Trump puso en entredicho la veracidad de este último deseo de la magistrada -que lo dictó a su propia nieta, según reveló la emisora NPR- y dijo que eso lo podían haber escrito los líderes demócratas del Congreso.
Trump afirmó que ese deseo pareciera proceder más bien de Pelosi, del presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, Adam Schiff, quien presidió el fallido proceso de destitución en su contra, o del líder de la minoría demócrata del Senado, Charles Schumer.
“No sé si ella dijo eso ¿o fue escrito por Adam Schiff, Schumer y Pelosi?”, se preguntó Trump en tono de mofa.
UN MARGEN DE APOYO REDUCIDO
Aparte del pleno de la oposición demócrata, ya ha habido dos senadoras republicanas que se han mostrado contrarias a que la vacante dejada por Ginsburg se cubra antes de las elecciones.
Se trata de las senadoras Susan Collins, de Maine, y Lisa Murkowski, de Alaska, quien recordó ésta última que en vísperas de las elecciones de 2016, al fallecer el juez conservador del Supremo Antonin Scalia, también se opuso al nombramiento de un sustituto.
Y entonces, cuando la designación correspondía al presidente demócrata Barack Obama, la muerte de Scalia se produjo ocho meses antes de las elecciones, y no a mes y medio, como ahora, dijo.
En esa ocasión, el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, simplemente ignoró al candidato propuesto por Obama y ni siquiera convocó una votación al respecto, con el argumento de que no tenía sentido aprobarlo en un año electoral.
Los republicanos, que tienen 53 de los 100 escaños del Senado, necesitarían apenas 51 votos para confirmar al nominado por Trump para el puesto.
Si solo alcanzan los 50, también podrían lograrlo, porque el presidente de la Cámara, el vicepresidente del país, Mike Pence, rompería el empate, así que solo pueden permitirse tres votos en contra en sus filas.
Con Ginsburg, el Supremo tenía cinco jueces conservadores y cuatro progresistas, con lo que si Trump logra la confirmación de su nominada, apuntalaría aún más un predominio conservador que podría durar décadas y adoptar decisiones de calado en asuntos como el aborto o la inmigración, fundamentales para su base de votantes.
La magistrada será enterrada en una ceremonia privada la próxima semana en el Cementerio Nacional de Arlington, frente a la zona monumental de Washington, a la otra orilla del río Potomac.

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