Trompiza

José Luis B Garza
José Luis B Garza

• El 9-11 y el 11-9, inolvidables
• Este sí llega con todo el poder
•¿Tenía razón Luis Videgaray?

Por José Luis B. Garza

La larga y tensa jornada electoral que mantuvo en vilo a la opinión pública internacional ha quedado atrás.
El miércoles la Unión Americana amaneció con un panorama previsible, pero, la verdad, inesperado por muchos, dentro de los que, con honestidad, se incluye el que esto escribe.
Hay dos fechas con dígitos similares que con seguridad quedarán grabadas en la mente de los estadounidenses: el 9-11 y el 11-9. El primero en referencia a los ataques a las torres gemelas de Nueva York que marcaron trágicamente a la nación y el segundo, la fecha en que un magnate, sin antecedentes políticos, contra todos los augurios que se hicieron cuando anunció su candidatura, se convirtió en el presidente electo de la nación más poderosa del orbe.
El procedimiento indirecto de elección de nuevo dio el triunfo a un candidato presidencial en sentido diferente al voto popular.
Es decir, si bien los votos en el Colegio Electoral que califica la elección con un total de 276 puntos, seis más de los que necesitaba para ganar, dieron el triunfo a Donald Trump, éste contabilizó en votos directos la cantidad de 59,355,679 votos, contra 59,592,997 de Hillary Clinton. Es decir, la candidata obtuvo una mayoría que en cualquier otro país le hubiera evitado una derrota.
El magnate tomará posesión de su cargo el próximo 20 de enero y podrá gobernar cómodamente con la mayoría del Congreso y, asimismo, de la Cámara de Senadores.
Por si fuera poco, lo anterior le permitirá proponer y obtener su posterior aprobación, al juez de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos que se encuentra vacante.
Eso es llegar con todo el poder.
Pero no pueden menospreciarse dos candidaturas que si bien no lograron alcanzar los votos suficientes para causar un impacto en las elecciones, sí debe decirse que no son pocos los que votaron por ellos. En el caso de Gary Johnson, postulado por el Partido Libertario, alcanzó la cifra de cuatro millones 41 mil 350 votos y la abanderada del Partido Verde acumuló un millón 207, 022 sufragios a nivel nacional.
Si se tratara del sistema político mexicano ya estarían contando con algunas representaciones proporcionales a sus resultados en la Cámara Baja.
Por cierto, Estados Unidos, que registra 318 millones de habitantes tiene 435 congresistas que son el equivalente de los diputados federales mexicanos, en tanto que en México, que tiene una población de 122 millones tiene 500 diputados federales.
Algo que no debe ser pasado por alto es la civilidad, llámemoslo así, de los contendientes presidenciales y actores políticos.
Ante el triunfo de Trump, su oponente Clinton aceptó su derrota, primero vía telefónica directamente al triunfador republicano y posteriormente ante la opinión pública el miércoles por la mañana.
Por su parte, el presidente Barack Obama, tras saber el desenlace del proceso electoral procedió a invitar al ganador a visitar la Casa Blanca.
La historia, sin embargo, apenas comienza. Si bien no es lo mismo ser candidato que gobernante, de lo cual podemos dar muchos ejemplos, se darán cambios importantes que paulatinamente se irán revelando y que tendrán efecto significativo para la población estadounidense, pero también para la frontera y México.
Las pasiones desatadas y los resultados inéditos tendrán sus efectos.
Por cierto, el presidente Enrique Peña Nieto felicitó muy temprano a Estados Unidos por su proceso electoral y reiteró al republicano Donald Trump la “disposición de su gobierno de trabajar juntos en favor de la relación bilateral”.
¿Será eso el augurio de la reinstalación de Luis Videgaray Jaso como integrante del gabinete, a quien se satanizó como autor intelectual de la visita del ahora presidente electo de los Estados Unidos a México que le costó, dicen, el puesto como secretario de Hacienda y en ese entonces firme prospecto a la candidatura presidencial por el Partido Revolucionario Institucional?
¿Veremos los fronterizos la construcción de una barda divisoria pronto?

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