100-129: Los Nets silencian a los Sixers en el duelo más morboso de la NBA

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Fotografía de archivo de Kevin Durant (i) de los Brooklyn Nets. EFE/EPA/JASON SZENES SHUTTERSTOCK OUT

Redacción Deportes (EE.UU.), (EFE).- En el encuentro con más picante y morbo de esta temporada de la NBA, los Brooklyn Nets silenciaron a los Philadelphia 76ers (100-129) con Kevin Durant liderando una impresionante apisonadora neoyorquina frente a un James Harden desaparecido.
Desde el último día del mercado de fichajes, los fans de la NBA tenían marcado en rojo este 10 de marzo en el que Sixers y Nets se cruzarían por primera vez después del muy comentado intercambio de James Harden por Ben Simmons, Seth Curry y Andre Drummond.
Todos los ojos estaban puestos en Simmons, que salió con polémica y por la puerta de atrás de los Sixers y que hoy regresó a Filadelfia entre grandes abucheos de su antigua afición.
Simmons participó en el calentamiento y no llegó a jugar porque sigue lesionado, pero desde el banquillo disfrutó de la fantástica clase magistral que impartieron los Nets.
En medio de un ambiente hostil, el equipo de Steve Nash dio un soberano golpe en la mesa -y mandó un aviso para los playoffs del Este- al fundir a unos Sixers que ya perdían de 24 puntos en el segundo cuarto.
Kevin Durant (25 puntos, 14 rebotes y 7 asistencias) y Kyrie Irving (22 puntos, 4 rebotes y 5 asistencias) guiaron a unos Nets en los que Seth Curry (24 puntos) se regaló el lujo de vengarse de su exequipo.
Los Nets anotaron el 56 % acierto de sus tiros y metieron 18 triples, pero fue su asfixiante defensa lo que despedazó a unos Sixers absolutamente sobrepasados por las expectativas.
Joel Embiid (27 puntos con 5 de 17 en tiros, y 12 rebotes) y James Harden (11 puntos con 3 de 17 en tiros, 6 rebotes y 5 asistencias) naufragaron en unos Sixers penosos en todas las facetas del juego (32,3 % en tiros de campo y 18 pérdidas de balón).

AVALANCHA DE LOS NETS
El encuentro empezó tal y como se esperaba: con una atmósfera de noche grande, de intensidad en cada choque y con los dos equipos a tope de revoluciones.
Kevin Durant fue el primero en marcar territorio, con 8 puntos y un perfecto 4 de 4 que hizo que los Nets se quitaran la presión en un arranque cargado de emociones (11-16 con 6.58 por jugarse).
Salvo Joel Embiid, que pronto dejó sus primeras víctimas en la pintura de los Nets, los Sixers comenzaron demasiado acelerados y con poca paciencia en ataque.
En cambio, la ofensiva de los Nets fluía de maravilla al ritmo que marcaban Seth Curry y Kyrie Irving (15-26 a falta de 4.35).
La defensa de Brooklyn salió a morder y orquestó numerosas ayudas para abrumar a un Embiid que, aun así, acabó el primer cuarto con 16 puntos (10 de 13 en tiros libres).
Sin embargo, un triple de Irving sobre la bocina cerró un primer parcial de impactante dominio y autoridad de los Nets (23-40).
Nadie dudaba de su calidad, pero aun así resultó formidable la puesta en escena de los Nets para afrontar una auténtica encerrona.
Durant y los suyos, ajenos a todo el ruido, continuaron en el segundo parcial con un ataque exuberante y atiborrado de recursos mientras que en defensa no escatimaban en rabia, sudor y brío.
Todo lo contrario sucedía en unos Sixers aturdidos y congelados.
Los de Filadelfia se estrellaron en la primera mitad (51-72) con una puntería ínfima (27,4 % en tiros de campo, 30,8 % en triples) y una defensa inexistente ante unos Nets apabullantes (64,4 % en tiros de campo, 55 % en triples).
Quizá el mejor ejemplo de la parálisis local lo dio James Harden, que solo logró 11 puntos con un terrorífico 3 de 15 en tiros.
El dolor de los Sixers no remitió tras el descanso.
Atascados en incontables fallos de concentración y con una asombrosa falta de esfuerzo en defensa, los Sixers fueron un juguete en manos de los Nets, que navegaban con toda la calma del mundo en diferencias cada vez más cerca de los 30 puntos que de los 20.
El hundimiento local fue de los que dejan cicatriz, tanto que sus propios fans llegaron a pitar por momentos a unos Sixers lejísimos de su mejor versión y que estaban siendo humillados en su propia cancha (70-102 al terminar el tercer cuarto).
Sin nada que decidirse en el último parcial, los dos equipos reservaron a sus estrellas para cerrar una noche de pesadilla para los Sixers y de vino y rosas para los Nets.
David Villafranca

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