124-127: Los Suns se deshacen de los Bulls con facilidad

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El base de los Phoenix Suns Devin Booker (I) , en una fotografía de archivo. EFE/Michael Reynolds

Redacción Deportes (EE.UU.), (EFE).- Sin sufrir demasiado y con mucha seguridad en su juego, los Phoenix Suns se deshicieron de unos Chicago Bulls decepcionantes y que solo en el último cuarto mostraron sus galones como uno de los pesos pesados del Este (124-127)
Los Suns, líderes de la Conferencia Oeste y que tienen el mejor balance de la NBA (43-10), dominaron con mano firme el encuentro jugado en Chicago (EE.UU.) pese a que el resultado final resultó muy engañoso, ya que en el tercer cuarto ganaban de 27 puntos y en el desenlace se dejaron llevar sabiendo que la victoria estaba totalmente asegurada.
Imparable de principio a fin, Devin Booker (38 puntos con 14 de 23 en tiros) fue el mejor de unos Suns con Chris Paul derrochando inteligencia (19 puntos y 11 asistencias) y JaVale McGee sudando en la pintura y ofreciendo alternativas desde el banquillo (16 puntos, con 7 de 9 en tiros, y 8 rebotes).
Los Suns anotaron el 54,4 % de sus tiros, ganaban ya de 21 puntos en el segundo cuarto y todos sus titulares sumaron al menos 10 puntos por cabeza.
En los Bulls, que han caído a la tercera posición del Este (33-21), se quedaron demasiado solos DeMar DeRozan (38 puntos) y Zach LaVine (32 puntos y 8 asistencias).

EXHIBICIÓN CORAL DESDE EL INICIO
Los Suns pisaron el acelerador desde el inicio con un ataque muy variado, absolutamente coral y repleto de opciones.
Con las penetraciones de Jae Crowder, un triple de Mikal Bridges y un tiro de media distancia de Deandre Ayton, los de Phoenix plantaron pronto su bandera en Chicago (4-11 con 9.19 por jugarse).
La maquinaria de los Suns funcionaba como un reloj con Chris Paul dando las órdenes necesarias, aunque los ajustes defensivos de los Bulls y un parcial de 9-0 gobernado por DeMar DeRozan (10 puntos en el primer parcial) recortaron la diferencia (20-22 a falta de 3.54).
Sin embargo, el gran protagonista del primer cuarto fue Devin Booker, excelente de cara al aro (16 puntos en el primer parcial) y que culminó con un triple sobre la bocina la notable presentación de los Suns (29-36).
Lejos de reaccionar, los Bulls pecaron de indiferencia y falta de actitud así que la noche empezaba a apuntar a una paliza seria cuando, entrado el segundo cuarto, los Suns ya rondaban los 20 puntos de diferencia.
Tan bien iban las cosas para los de Phoenix que incluso JaVale McGee se dio el lujo de meter un triple, algo que desató la euforia entre sus compañeros (34-53 a falta de 7.58).
La segunda unidad de los Suns no solo mantuvo la diferencia sino que llegó a ampliarla.
Zach LaVine, con 11 puntos en ese parcial, trató de contrarrestar el vendaval.
Pero sin mejoras sustanciales en defensa, los Bulls se fueron al vestuario con una losa bastante pesada en el marcador (49-67) frente a unos Suns que habían metido el 56,5 % de sus tiros después de un segundo cuarto de claro dominio visitante (20-31).
Casi nada cambió en la reanudación puesto que los Suns se movieron todo el tercer parcial en un apacible entorno de los 20 puntos de diferencia.
Con velocidad de crucero y la suficiencia de los equipos llamados a metas muy altas, los Suns llegaron a ganar de 27 puntos en ese tercer parcial, se dejaron guiar por un Booker magnífico y sometieron a unos DeRozan y LaVine que no encontraban respaldo en sus compañeros.
Los mejores minutos de los Bulls aparecieron en el último cuarto.
DeRozan estaba empeñado en dar batalla hasta el final y se echó el equipo a la espalda para un parcial de 10-3 que alumbró un atisbo de esperanza a los Bulls (101-113 con 6.05 para el final).
Los Suns llegaron a ver reducida su ventaja a 9 puntos, pero con total serenidad dieron un golpe en la mesa con un triple de Crowder y un gancho de Ayton que enterraron la efímera resistencia de los Bulls.

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