Delta, Delta, Delta: de regreso al principio

Cuando pensé que el cuento se acababa,

el final fue el comienzo de un nuevo cuento.

Tino Cuéllar

INTRODUCCIÓN

El mundo entero se doblegó ante la pandemia hasta que las milagrosas vacunas emergieron. Entonces todos cantaron victoria y el fin de las cuarentenas se anunció.  El mundo había tenido un largo y doloroso paréntesis y se cerraba en una fecha próxima.  Así fue. La economía se reencaminó en racha triunfadora, muchos cines se abrieron, y en pocos meses, mientras se aplicaban las vacunas, gradual e inequívocamente los índices de infectados, hospitalizados y muertos dramáticamente bajó. Teatro y presentaciones artísticas cautelosa pero gradualmente reemergieron.  Anuncios en tiendas y gimnasios decían: “Uso obligatorio de cubrebocas para los que NO ESTÁN VACUNADOS.”

Hubo casi una tercera parte de la población que por diferentes razones se negó a vacunarse.  Hubo naciones que, por mala administración, falta de fondos, o corrupciones diversas, no tuvieron acceso a suficientes vacunas.  Hubo brotes incontrolables en naciones que parecían habían tenido éxito en el manejo de la pandemia. Y hubo nuevas variantes del coronavirus 19, una de ellas, la variante DELTA, y el mundo se vuelve a estrujar, preocupar, y tristemente aceptar que la pandemia no sólo no ha terminado, sino que se trata de una guerra más dura y complicada que lo que se había pensado.  Este artículo trata sobre la variante del coronavirus 19 llamado DELTA, ¿en qué es diferente a los anteriores? ¿Por qué es más mortífero? ¿Son diferentes los síntomas a los de los coronavirus originales? ¿Son las vacunas eficientes contra esta variante? ¿Qué nos espera?  Otras cuestiones relacionadas también son exploradas.

DIFERENCIAS BIOLÓGICAS

El delta es muy parecido al original, salvo que tiene unos piquitos de la reconocible corona de otros colores y rodeados de unos receptores adherentes que han llamado “glycans.”  Estos tienen dos funciones: adherirse más rápidamente a las células, y enmascarar al virus para que el sistema inmunológico los confunda como no enemigos.  Inmediatamente empiezan el ciclo a mayor rapidez que sus originales antecesores y se posesionan del ADN de la célula para transformarse en otro virus; finalmente se desprende de la célula convertido en otro virus para atacar otras células.  Todo esto en tiempo record, notablemente más rápido que el virus original.

CONTAGIO ALARMANTEMENTE ALTO

Las últimas cifras en los Estados Unidos consideran que el 80% de los infectados son por deltas, porque como explicamos es mucho más eficiente en reproducirse y fácilmente de trasmitirse.  Un estudio reciente del Centro de Enfermedades Contagiosas asegura que es tan rápido en su transmisión como la viruela o el sarampión.  Se considera que una persona puede contagiar de 8 a 9 otras personas.  Muchas de las personas contaminadas no muestran síntomas, o lo confunden con alergias, o un resfriado común, en cuyo caso infecta a más personas. Calculan que un promedio de 35 mil personas será infectado por el delta cada semana.   Francamente, el panorama es complicado y difícil.

SÍNTOMAS IGUALES O PARECIDOS

Dolor de cabeza, cuerpo cortado, dolor en articulaciones, tos, fiebre y gradualmente pérdida del olfato y el sabor. Sin embargo, avanza mucho más rápido, a mayores niveles, atacando principalmente el sistema respiratorio.

INFECTA A LOS VACUNADOS

Mientras que se asegura que las vacunas siguen siendo efectivas en términos de que muchos vacunados resisten la agresión del delta, sí los infecta .004%, (o sea 65 mil entre 160 millones), un número notablemente reducido de ese pequeño porcentaje llega al hospital y sólo una fracción infinitamente más pequeña muere. Se calcula que el 10% de los vacunados son vulnerables a infectarse.  No hay vacuna en el mundo que sea 100% efectiva.  Pero la verdad sea dicha, se trata de los primeros estudios, falta mucho por conocer de esta variante delta.

CATASTRÓFICA

Aunque hay evidencias que los vacunados se infectan y contaminan a otros, esta variante delta resulta una verdadera calamidad en lugares donde el índice de vacunados es poco, o no se ha vacunado.  Muchos de estos lugares son remotos y distantes.  Los escenarios que ya se conocen, y están por conocerse cada día, son peores que los que conocimos al principio de la pandemia. Sigue siendo la mejor solución vacunas, vacunas y más vacunas.

VUELTA EN “U”, DE REGRESO AL PRINCIPIO

Obviamente, ante estas realidades se ha dado una especie de vuelta en “u” respecto a las ordenanzas y recomendaciones.  Se ha vuelto a hacer obligatorio el uso de cubrebocas en California y en muchos lugares, estén o no estén vacunados.  Se sugiere evitar ir a conglomerados y multitudes. Se recomienda recluirse, sobre todo para poblaciones vulnerables. Se ha dado un paso trascendental que se quería evitar, se han hecho obligatorias las vacunas para universidades, trabajadores federales, clientes federales, y muchas corporaciones bancarias, tecnológicas, y comerciales. Obviamente, lo político sale a relucir con gobiernos republicanos, que siempre estuvieron con bajos índices de vacunación, oponiéndose.

COLOFÓN

Muchas cosas influyen, incluyendo los mensajes en las redes equivocados y francamente que confunden a muchos sobre mitos acerca de lo negativo de las vacunas. Igual que la agencia que debe aprobar las vacunas en Estados Unidos (FDA) sólo ha ofrecido una “autorización emergente” no una aprobación completa estimulando las mentiras de las redes de comunicación social.

Tampoco debemos descartar que nuevas variantes y nuevos virus pueden surgir en cualquier momento.

Doctores atendiendo a estos pacientes reportan que muchas personas en estado grave o a punto de morir dicen como sus últimas palabras antes de ser entubados o a punto de exhalar: “por qué no me vacuné, por qué no hice caso.”

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