El camino hacia la Post-Pandemia

“El primer cambio geopolítico es mental e individual, es saber y aceptar que los milagros no nos devolverán un mundo que ya no existe y que el que hay que construir es uno sobre valores como son [las] sociedades libres y fuertes”.

Antonio Navalón

Hace más de un año describí cómo la pandemia tomaría por sorpresa al planeta tierra, sumiéndonos en un mundo raro y desconocido.  Después, el pasado febrero 25 anticipé en otro artículo el fin de la pandemia.

Esta colaboración presenta a mis lectores los complicados procesos de tratar de derrotar al coronavirus SARS-CoV-2, y de su respectiva enfermedad COVID 19.

DESIGUALDAD

Nunca como ahora se hacen evidentes en el mundo las desigualdades. Unos países tienen hospitales y fuerzas profesionales médicas adecuadas, y muchos otros carecen de lo elemental. De igual manera, tenemos naciones productoras de vacunas, y la inmensa mayoría a merced de las potencias productoras, y lo que les vendan.

También hay desigualdades en aquellos países con una demografía con mayor cantidad de personas de la tercera edad que fueron particularmente vulnerables.  En muchas naciones se dieron apoyos de contingencia a negocios, industrias afectadas, y a la gente directamente. La mayoría de los estados del mundo no tuvo ese lujo, lo cual hizo más evidente las desigualdades económicas.

La mayor parte de la gente pasa por alto que las vacunas son un negocio, el que tiene con qué pagar las obtiene, el que no tiene, o las quiere a crédito, tiene más dificultades. Hubo y sigue habiendo desigualdades en la madurez política de gobiernos y gobernados. Algunos, como los europeos y algunos de Asia, fueron más disciplinados en seguir las instrucciones que autoridades políticas y sanitarias emanaban.  Nunca como ahora se hizo evidente la desigualdad en la comunidad internacional, y la poca eficacia de organizaciones como la ONU, WHO, y otras que fueron opacadas ante el nacionalismo que exacerbó la pandemia.

NACIONES DIVIDIDAS

En este orden de ideas, inevitablemente, las naciones divididas en su electorado hicieron que el tema pandémico se politizara. Los partidarios de Trump, por ejemplo, creyeron sus mentiras de que era un virus chino, que se quitaría rápido, no usaban máscaras, ni tomaban protecciones.  Esto provocó que la ola de violencia contra ciudadanos y residentes de origen asiático en los Estados Unidos siga existiendo.  En el caso de México, igual con AMLO.  Sus enemigos ridiculizan todo lo que hace, al principio por no darle importancia, y después por darle demasiada importancia a la pandemia. Igual muchos gobiernos son atacados de no tener buenas estadísticas, ocultarlas o modificarlas. Pareciera que la política le gana a la pandemia.

APLICACIÓN DE VACUNAS

Una cosa es tener vacunas, otra aplicarlas.  Las vacunas ofrecen retos logísticos, desde el almacenamiento de éstas, las de Pfizer, por ejemplo, necesitan refrigeradores especiales que puedan producir 70 Celsius bajo cero, mientras que, en el caso de Moderna, sólo necesita 20 Celsius bajo cero.

PONIENDO TURNOS PARA VACUNAS

Mientras que en muchas naciones hicieron rigurosos calendarios por grupos, primero al personal médico, las personas de la tercera edad, luego a esenciales, etc. resultaba que, a muchos centros de aplicación de vacunas, por diferentes razones, les sobraban las dosis calculadas para ese día.  Entonces, para que no se perdieran las vacunas ya descongeladas, se les ponían a otros que no tenían los requisitos de edad o categoría, y esto hacía que se censurara a los vacunados afortunados porque se les presentaba como violadores egoístas que no respetaban su turno.  La otra opción, que sucedió con alguna frecuencia, es que se perdían vacunas por mal almacenamiento.  Recordemos que en la actualidad las vacunas son más importantes que el dinero mismo.

VACUNAS SIN TURNOS Y UNA SOLA DOSIS A TODOS

En otras naciones fueron menos rigurosos para aplicarlas, y otras más no hicieron grupos prioritarios.  Algunas vacunas requieren que se apliquen dos dosis. En Inglaterra decidieron sólo aplicar una dosis. Les fue mejor; con mayor rapidez que otras naciones se avanzó en detener la pandemia.

TURISMO DE VACUNAS

En muchas naciones, sufriendo por escasez de vacunas, o por no querer esperar un futuro incierto de cuándo y cuál vacuna les tocaría, pasaron fronteras para vacunarse.  En muchos casos se presentó a estos turistas de pandemias como villanos que privaban a los legítimos que sí tenían derecho.

COÁGULOS Y VACUNAS

Se han encontrado en algunas vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca, una pequeña posibilidad de que cause coágulos.  Las vacunas se suspendieron temporalmente en Europa y Estados Unidos, pero en escasos días regresaron a aplicarse, porque la urgencia de vacunas es grande, y la posibilidad de la formación de coágulos es demasiado pequeña para que no se corra el riesgo.

VARIANTES Y MÁS VACUNAS

Las variantes surgidas en Sudáfrica, Brasil, Inglaterra, Estados Unidos, y con seguridad en otras partes que ignoramos, son otra área de preocupación.  Sin que haya estudios suficientes para afirmarlo, suponemos que la mayor parte de las vacunas funcionan contra las variantes.  Sin embargo, ya Pfizer anunció que será necesario otra dosis, quizá un año después de la primera. A todos nos queda la duda si se trata de más dinero para los laboratorios, o hay razones científicas para justificarlo. Parece innegable que, como en el caso de la influenza, las vacunas serán frecuentes, cuando menos anuales.

MOVIMIENTOS SOCIALES

Durante la pandemia se hicieron evidentes problemas sociales que siempre habían existido, pero debido a denuncias, evidencias por filmaciones con la facilidad que da la tecnología.  Sin duda que además influyó el estado de ánimo reflexivo, y los confinamientos, donde las noticias tenían un mayor índice de audiencia.

El Me Too, se inició desde antes de la pandemia, pero cobró fuerza, sentido adicional, organización y cobertura.  El tradicional abuso que sufren las damas en este mundo tomó un paradigma nuevo, más combativo, y con nuevas estrategias.

Black Lives Matter fue otro de los más icónicos movimientos que se vivieron, y siguen viviendo en el mundo pandémico.  La imagen de George Floyd, agonizando por asfixia con la pasividad diabólica del policía, recientemente encontrado culpable, no es más que una de cal por las muchas de arena.  El racismo es un mal endémico en los Estados Unidos, y en muchas partes del mundo, que está alejado de erradicarse.  Todo esto tuvo y tiene ramificaciones con la pandemia. Por ejemplo, desproporcionadamente, los latinos en los Estados Unidos se han infectado y muerto por el coronavirus, y sin embargo son de los grupos con el menor índice de vacunación.

La salud mental, es otra de las áreas de constante acecho, y que será una especie de pandemia social.  Muchos se han hastiado del confinamiento, otros se han suicidado, cantidad recurren a la violencia de diferentes maneras; los casos de abuso doméstico, e infantil, han sido una realidad, como lo es el excesivo consumo de alcohol y drogas durante la pandemia.

El fenómeno YOLO.  La pandemia ha confrontado a muchos con reflexiones profundas respecto a qué es lo que tiene valor en la vida, y cómo el estilo de antes de la pandemia, estaba lejano de representar lo que realmente quieren.  Las siglas YOLO, del inglés, “You Only Leave Once” (sólo se vive una vez, o sólo tienes una vida), ha llevado a muchos miles a tomar decisiones que no lo hubieran hecho sin las oportunidades de meditar, pensar, y reacomodar sus prioridades que les dio la pandemia.  Miles han abandonado trabajos de alto nivel, por estar más cerca de sus padres; otros han dejado el mundo urbano por suburbios menos ajetreados; muchos han iniciado los proyectos que pensaban hacer al jubilarse.  El fenómeno YOLO, ha sido un detonador resultado de la pandemia.

EL CASO DE LA INDIA

La India nos dio una sorpresa grata; durante mediados de la pandemia resultó con muy pocas infecciones índices de baja mortalidad y se presentaba como un milagro viviente. De pronto todo aquello se acabó. Recientemente los 350 mil casos diarios y más de 2 mil muertos superaron todos los récords mundiales. Los hospitales se hacinaron, y los peores escenarios vividos en cualquier parte del mundo se presentan ahora en la India.

La ira de la población por ver a sus seres queridos, sobre todo ancianos, morir en las antesalas, o en la calle, haciendo cola para ser admitidos en las clínicas, se ha encauzado hacia el gobierno, al que acusan de ocultar cifras para no crear pánico, y de plano falsear estadísticas y noticias.  En toda la India se ve una nube de humo, porque se acostumbra a cremar a los cuerpos para permitir que el alma se separe del cuerpo. Hay una fogata quemando cuerpos día y noche en toda la India, y se reporta que en algunos casos, el hierro donde se sostiene a los cadáveres para cremar, se ha derretido de tanto fuego tanto tiempo.

Muchos epidemiólogos se preocupan de que los primeros estudios anticipan que, en la India, pulula rampante una nueva versión de coronavirus a la que se refieren como “doble mutante”, B.1.617, porque contiene mutaciones genéticas encontradas en otras dos versiones difíciles de controlar del coronavirus, la de California y la de Sudáfrica. Suponiendo que se confirme esta mala noticia, no se sabe la efectividad de las vacunas actuales contra esta nueva generación de virus. Las predicciones, si fuera el caso, nos presentan un doble peligro, o sea, un virus más difícil de curar y mayor velocidad y facilidad para contagiar. Estas son malas noticias para todo el mundo, no sólo para la India.

LA INDIA PRINCIPAL PRODUCTOR DE VACUNAS

De muchas maneras afecta al mundo el complicado problema de la India. Primero, porque su población de 1.3 billones hace imposible que de una nación con esa población no se escapen contagiados hacia rutas mundiales, pero siendo el productor principal del mundo de vacunas, el gobierno prohibió la salida de las siete vacunas que ahí se producen, incluyendo la AstraZeneca, a todas las naciones con quienes tenían compromisos los laboratorios hindúes, afectando principalmente a países africanos que habían hecho contrato con ellos.

COLOFÓN

Así, sin duda, con las vacunas y la gente infectada, que actúa como si estuviera vacunada, el mundo se mueve hacia el fin de la pandemia, no sin problemas y retos que nos recuerdan que el mundo ha cambiado para siempre.