Joaquín de Luz se reencuentra con Nueva York con el ballet “Carmen” de Inger

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Fotografía de archivo de Joaquín de Luz, director de la Compañía Nacional de Danza. EFE/Carmen Martín

Nueva York, (EFE).- El español Joaquín de Luz, director de la Compañía Nacional de Danza (CND) y bailarín principal del New York Ballet durante 13 años hasta 2018, se reencontró con Nueva York al presentar el ballet “Carmen” inspirado en la ópera de Bizet y con coreografía del sueco Johan Inger.
El público del Joyce Theater del barrio de Chelsea aplaudió generosamente la actuación de los bailarines de la CND, que representaron hoy la primera de las seis funciones con las que van a participar en la presentación neoyorquina de una obra que cuenta entre las más exitosas de la compañía después de siete años tras su estreno en 2015, antes incluso de la llegada de De Luz.
La estrella fue sin duda la bailarina protagonista Kayoko Everhart en el papel de Carmen, secundada por Alessandro Riga (Don José) e Isaac Montllor (Escamillo), además de la veintena de bailarines de la CND que han viajado desde España para toda esta semana de funciones.
El equipo de la CND jugó sobre seguro con esta coreografía de Inger que mantiene un tono clásico, principalmente gracias a la reconocible música de Bizet, pero que tiene más de obra contemporánea, con su escenografía minimalista lograda simplemente con nueve prismas que se mueven por el escenario convirtiéndose en bloques de hormigón, puertas o espejos.
Las bailarinas, con vestuario de David Delfín, tienen ese aire andaluz con el pelo recogido en un moño (salvo Carmen que siempre lo lleva suelto), más los volantes que llevan las faldas con que aparecen vestidas la mayor parte del tiempo, mientras que los hombres llevan atuendos menos “raciales”, con la excepción del torero Escamillo.
Mientras que el aire de la primera parte es más festivo y colorido, con una Carmen juguetona que coquetea con los hombres, la sensación de tragedia se traslada ominosa sobre la segunda parte, donde dominan los colores negros, los escenarios llenos de humo y las figuras de sombras que se arrastran por los suelos con ropajes grises.
En esta segunda parte, la música de Bizet está menos presente, y se escuchan más las aportaciones de Marc Álvarez, que aunque se inspira en las melodías originales, las llena de una atmósfera más cargada y lúgubre, todo ello como antesala de la muerte trágica de Carmen por su amante despechado.
Como dijo Inger en el momento de su estreno en 2015, la “Carmen” de la CND no busca ser “supermoderna, sino “generosa, entretenida, rica y poética”, y por ello la estética, la música y la misma danza no presenta en esta versión de Carmen las dificultades de algunas obras radicalmente modernas, sino que pudo ser apreciada por el diverso público asistente al estreno neoyorquino.

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