Joe Burrow, el chico que quiere celebrar el Super Bowl LVI con un puro

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Imagen de archivo que muestra al mariscal de campo de los Cincinnati Bengals, Joe Burrow, durante el juego de playoffs del Campeonato de la AFC entre los Cincinnati Bengals y los Kansas City Chiefs en el Arrowhead Stadium en Kansas City, Missouri, EE.UU. EFE/EPA/DAVE KAUP

Redacción deportes, (EFE).- El rito de la victoria del pasador de los Bengals, Joe Burrow, se sella con una bocanada de humo de su puro mientras observa el trofeo recién ganado, da igual si es de la NCAA, la AFC, o del Super Bowl LVI del próximo domingo.
Burrow, de 25 años, jugará por primera vez un partido por el campeonato de la NFL el 13 de febrero, ante Los Ángeles Rams, al tiempo que intentará llevar a las vitrinas de los Bengals el primer trofeo Vince Lombardi en la historia de la franquicia.
La costumbre de Burrow de celebrar con un puro data de su etapa colegial con la Universidad Estatal de Luisiana, conocida como LSU, con la que ganó el Campeonato Nacional de la NCAA (National Collegiate Athletic Association).
El nacido en Ames, Iowa, llevó en la temporada 2019 a los Tigers de LSU al título ante Clemson en un año en el que acaparó los premios del fútbol colegial.
Fue jugador ofensivo del año de la Conferencia del Sureste, obtuvo el trofeo Davey O’Brien al mejor pasador, el Walter Camp al futbolista del año y el prestigiado trofeo Heisman.
Su imagen, luego de ganar a Clemson, sentado en el vestuario aún con el uniforme de juego, la pierna derecha cruzada, el brazo izquierdo en el respaldo y un puro en la mano derecha invadió las redes y se plasmó en camisetas que se vendieron entre los fanáticos.
Una catapulta que lo llevó a la NFL para ser tomado en la primera selección de 2020 por Cincinnati, el peor equipo de la NFL en la campaña 2019 con dos triunfos y 14 derrotas.
El ascenso en la liga se interrumpió en noviembre del 2020 cuando en un partido ante Washington, en la semana 10, se rompió el ligamento cruzado anterior y el ligamento medial colateral de la rodilla izquierda que lo dejó fuera de su campaña de novato.
En su vuelta, en esta temporada, llevó a los Bengals a obtener el título del Norte de la AFC y su clasificación a la postemporada que incluyó en el ritual del puro un baile en el que Burrow agitaba las manos a manera de pistolero del viejo oeste dentro del vestuario.
En playoffs, Cincinnati venció a los Raiders en la ronda de comodines; a los Titans, número uno de la Americana, en la fase divisional; y a los Kansas City Chiefs, del pasador Patrick Mahomes, en la final de la AFC.
Joe Burrow, quien de niño soñaba jugar como receptor y en la preparatoria disfrutaba hacerlo como esquinero, fue el sexto mejor mariscal de campo de la NFL con 4.611 yardas y 34 anotaciones.
Su mayor fortaleza es la manera cómo se sobrepuso a las 51 capturas que sufrió en el año, cifra máxima de la liga, y a las nueve que le propinaron los Titans en la ronda divisional, situación que corrigió ante Chiefs, contra los que sólo fue capturado una vez.
El dueño del jersey número nueve celebró hace una semana el campeonato de la Conferencia Americana con un puro de la marca La Flor Dominicana Mysterio que se elabora en República Dominicana, festejo que compartió en sus redes sociales.
A unos días del Super Bowl LVI, en la caja de puros aún queda uno por encender para capturar esa imagen que falta en su álbum.
Él, sentado en el vestuario, con la pierna cruzada, el brazo izquierdo desmayado sobre el respaldo; en la mano derecha el puro y el rostro hacia el cielo expulsando humo mientras el trofeo Vince Lombardi descansa a su lado.

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