DONALD JOHN TRUMP, GRACIAS: Los Diez Aprendizaje que te Debemos

Ser agradecido te honra,
aún más si a quien agradeces,
es por haberte mostrado
el lado obscuro de lo absurdo
y lo malo de la humanidad.

Alfredo Cuéllar

SE APRENDE DE LO MALO
Cuando era director de una Facultad universitaria y un alumno venía a quejarse de un maestro, una vez que me daba cuenta de que no había suficientes elementos para que yo actuara en contra del maestro, le decía al alumno: “No puedo hacer nada contra el profesor, pero tú sí, asegúrate de expresar tu sentir cuando evalúes al profesor. Nada te pasará, y acuérdate que se aprende más de lo malo que de lo bueno.”
Lo anterior viene al caso porque todos los seres humanos con un nivel de cordura y normalidad, hemos aprendido enormemente gracias a Donald John Trump, más, mucho más, que si hubiera sido un presidente bueno, o un presidente normal. Sin usurpar los juicios de la historia, es buena apuesta decir que el susodicho fue un presidente terrible, posiblemente, el peor en la historia.

LOS APRENDIZAJES
La verdad, no estoy seguro de que pueda hacer un recuento de todo lo que hemos aprendido, y seguimos aprendiendo del tristemente célebre Trump, en parte porque los aprendizajes siguen y sin lugar a duda, seguirán después del 20 de enero del año actual en punto del medio día, en que de acuerdo con la Constitución se cumple su fatídico mandato. Por lo anterior, seleccionaré solamente 6 aprendizajes de trascendental importancia.

1. LA DEMOCRACIA ES IMPERFECTA
El aprendizaje más importante es que desde que un hombre con su perfil patológico, su falta de respeto a las leyes, a los procesos, y a las estructuras se hizo presidente de esta nación, algo tiene que estar mal con la democracia american way, que con abundantes evidencias de quién y cómo era terminó electo contra todos los pronósticos. Sus decisiones, incitaciones, abusos de autoridad, mitomanía, y tantas dificultades más que lo caracterizan, puso al borde de un colapso a esta nación. Decir que fue electo de acuerdo con las reglas y los procesos establecidos es una forma fácil de evadir el verdadero problema: ¿por qué un personaje con ese perfil fue electo? El aprendizaje es claro: se deben hacer modificaciones a los procesos electorales. Los veremos venir.

2. EL PAÍS DIVIDIDO
Sin duda que cuando Trump fue electo ya se advertía una nación dividida en los Estados Unidos, pero Trump aceleró el proceso de desunión, radicalizó los sentimientos, y destapó una caja de pandora. De pronto nos dimos cuenta, los que vivimos en esta nación, que nuestros vecinos siempre habían desconfiado de nosotros, que sólo nos habían tolerado y guardado algunas formas. Trump les quitó las máscaras y sin tapujos mostraron su repudio a los emigrados, al español, a los mexicanos, a la frontera. La administración anterior de dos períodos de Obama no fue la señal de avance en la diversidad, para muchos de esta nación, fue el colmo que preparó la llegada de Trump. El país dividido que ahora somos polarizó a esta nación más que nunca desde la Guerra Civil. Las heridas en la sociedad están lejos de poder ser sanadas por la nueva administración e igualmente no es realista que se logren sanar esas heridas en cuatro años. Trabajo difícil que se tiene que empezar.

3. EL RACISMO
Cuando emigré a esta nación, sabía del racismo, sabía de los abusos flagrantes en contra de los afroamericanos, conocía la historia del exterminio de los nativos americanos, y más importante, siendo un residente fronterizo, sufrí cotidianamente, los abusos de los inspectores de aduana y migración en los cruces fronterizos al transitar de México a Estados Unidos. Sin embargo, también me encontré en esta nación leyes y políticas en contra de quien discriminara en diferentes contextos, principalmente en el trabajo por razón del color de tu piel, dónde habías nacido, qué lengua hablabas o qué acento tenías, qué culto profesabas, qué preferencia de género tenías, y muchas más. Mientras que a pesar de todas esas leyes se seguían prácticas discriminatorias, el mero hecho de que existieran esas leyes y hubiera abogados especializados en defender a los discriminados, daba una imagen de que se “progresaba” en esta nación y se frenaban las discriminaciones rampantes, aunque muchas veces sólo era para evitar una demanda y los pagos a abogados para defenderse. Trump nos mostró que eso era teoría, que en la práctica muchos tenían sentimientos de superioridad racial, y que en esta nación la diversidad, el multilingüismo y multiculturalismo era parte del folklore, pero no de las ideologías o de las visiones sociales. Hay mucho trabajo que hacer en las escuelas, en las universidades, en los sitios de trabajo, en las cortes y en las prácticas judiciales gracias a lo que nos mostró Trump.

4. ABUSO DE AUTORIDAD
Hasta que Trump se hizo presidente, los abusos de autoridad, que siempre han existido, eran realizados con prudencia, se guardaban formas y se temía ser descubiertos. El espionaje que hizo Nixon en la convención demócrata, las mentiras de Clinton, la infinidad de legisladores que recibían dádivas y eran descubiertos y acusados, los jueces que eran sancionados por comisiones éticas, mantenían una especie de advertencia de que el abuso de autoridad era un riesgo que debía ser muy calculado y que ni el presidente estaba por encima de la ley. Trump, con ayuda del partido republicano, mostró que mantenerse en los bordes de la ley y abusar del poder era parte del macho que no le tenía miedo a nada y que al ser demandado sus abogados se encargaban de contra-demandar. Una y otra vez cesó colaboradores, por no seguir sus caprichos, censuró, insultó, y corrió a periodistas de conferencias de prensa, y hostigó a niveles inusitados a quienes discrepaban de sus puntos de vista. Una y otra vez, parientes, y ex colaboradores denunciaban quién era el verdadero Trump, cómo abusaba declarándose en bancarrotas sin cubrir los adeudos a empleados y sin ser equitativo con socios. El colmo de los colmos fue el fragrante abuso del poder presidencial que usó para liberar a auténticos bribones, mentirosos y bandidos. Finalmente incitar a la sedición, a la violencia, y al caos con intención de evitar su derrota electoral, sólo muestra al enfermo que gobernó a esta nación por cuatro años. Difícil ver como héroe o líder nacional a un abusador sin respeto a la ley. El poder judicial tiene que salir a reclamar el estado de derecho que Trump despreció y los jueces usar severidad contra los seguidores de Trump. Este personaje tiene un estilo de vida y de conducir negocios que invariablemente desemboca en conflictos legales, por tanto, los jueces tendrán la oportunidad de hacer justicia para los abusos de autoridad que tuvo Donald J. Trump como sello en su vivir.

5. EL DAÑO INTERNACIONAL
Los Estados Unidos han estado lejos de ser el modelo internacional que inspire al mundo por sus valores y por sus instituciones, pero de muchas maneras, a través de sus intervenciones diplomáticas, bélicas, y de su retórica se autonombraba la nación líder del mundo democrático. En ocasiones por respeto, otras veces por miedo, y muchas por razones económicas, científicas, o diplomáticas los Estados Unidos tenían una presencia global, y ascendencia internacional. Trump sólo usó el miedo. Es evidente el desprestigio que Trump trajo a los Estados Unidos, por supuesto, excepción de sus seguidores fanáticos que lo ven como héroe. Países como China, Rusia, Alemania, Francia emergieron con más autoridad. La administración trumpista rompió tratados, no respetó otros, creó nuevos, y reiteradamente llamó la atención con bravuconadas que no formaban parte de las culturas diplomáticas. Desde unirse a los movimientos contra el calentamiento global, a detener los daños con amigos y aliados, el trabajo es arduo. Es fácil destruir lo que lleva mucho tiempo construir y la nueva administración tiene un gran reto en el mundo.

6. DECLIVE DE LAS INSTITUCIONES
Trump y sus lúgubres cuatro años pasarán a la historia como el cuatreño que más daño recibieron las instituciones americanas. Sin duda la más afectada fue la institución presidencial. No es casualidad que haya habido tantos candidatos a sucederlo. El mensaje fue claro, si alguien como Trump logró ser presidente, cualquiera puede hacerlo y hasta mejor. Obama fue particularmente esforzado en prestigiar la figura presidencial como institución. A pesar de que sus ocho años estuvieron alejados de ser perfectos, como presidente, hacía muchas preguntas a sus asesores, pensaba, y reflexionaba harto antes de tomar una decisión. Trump era instintivo, impaciente, sordo y ciego para lo que sus asesores le hacían ver o le decían. El resultado fue fatídico, se desprestigió la figura presidencial dramáticamente, y junto con él, el partido republicano cayó profundo, apoyándolo cuando no debía. La Suprema Corte tuvo candidatos alejados de ser idóneos para cargos tan importantes. Decenas de jueces federales fueron nombrados por razones ideológicas, no profesionales. La oficina del Procurador General de la Nación fue quizá la que sufrió uno de los mayores daños. Las otrora prestigiadas agencias de inteligencia, y la misma FBI fueron brutalmente asediadas por Trump y sus necesidades de someterse a él, en lugar de utilizarlas para normar sus criterios como mandatario. Otras dependencias federales igual dieron la espalda a la ciencia, a la eficiencia y al servicio que les daba razón de ser. Trump como huracán destrozaba a las instituciones. Ante la pandemia decenas de instituciones fueron incompetentes colaborando a su desprestigio, pero la que terminó casi aniquilada fue la de los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades. Como en el caso de otras organizaciones, es relativamente fácil destruir sus prestigios, pero será fundamental, complicado y largo reconstruirlos.

COLOFÓN
Hay muchos más aprendizajes, por ejemplo, el voto latino inexplicablemente aumentado para Trump con respecto a su elección pasada; la rivalidad partidista que en su gestión llegó a dramáticos encuentros de nula colaboración; la mentira utilizada consuetudinariamente por Trump y sus seguidores; el invento de conspiraciones; el uso de la redes sociales inundada de mentiras; la violencia y el conflicto, como parte del repertorio político de sus partidarios inspirados por él; los evangelistas de doble cara, que utilizando su rechazo al aborto apoyaron a Trump e ignoraron sus mentiras; y la proclividad a violar la ley y la violencia … la lista podría seguir. En síntesis, gracias Sr. Trump por sus tristes pero necesarias enseñanzas.

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