Pequeñas empresas latinas enfrentan la pandemia con solidaridad

Chicago (IL), (EFE News).- Mientras el coronavirus golpea con fiereza a la comunidad latina, desproporcionadamente afectada por la pandemia tanto en la salud como en su economía y finanzas, muchos propietarios latinos de pequeños negocios apuestan por la solidaridad para enfrentar estos tiempos difíciles.
Los latinos, uno de los grupos de emprendedores con mayor crecimiento en los Estados Unidos, han visto frenado su ímpetu por la pandemia del coronavirus, pues los desafíos que han enfrentado este año son multifacéticos. Por lo que la apuesta pasa, en gran medida, por ayudarse unos a otros.
Jesse Íñiguez es cofundador de Back of the Yards Coffee, quienes apostaron por abrir una cafetería en un vecindario con una creciente población latina en el lado sur de Chicago, y lo hicieron con un modelo basado en “impacto social, desarrollo económico, responsabilidad ambiental y relaciones directas”.
APOYO LOCAL
Íñiguez, nacido en Chicago de padres de Jalisco (México), dijo a Efe que sus clientes y también la comunidad de empresarios latinos han sido una gran fuente de apoyo.
“No estaríamos aquí sin ellos. Hemos estado animando a nuestros seguidores a través de las redes sociales a apoyar a los pequeños negocios independientes locales, no solo al nuestro. Si queremos que las empresas que amamos sigan aquí cuando esto termine, debemos mostrar nuestro apoyo. Los pequeños negocios son los más expuestos”, declaró Íñiguez.
La cafetería tiene una relación directa con agricultores de México, Guatemala y Honduras, a los que, aseguran, pagan precios justos por su materia prima, y parte del dinero de cada venta de bolsas de café va al fondo de impacto social de la cafetería que se destina a programas que promueven la paz y la educación, como becas para estudiantes del barrio.
Al comienzo de la pandemia, durante la orden de permanecer en casa, Back of the Yards Coffee perdió el 75 % de sus ingresos, y se vieron obligados a reducir sus horas de operación y adaptarse para evitar despedir a sus empleados, crearon una aplicación para celulares y comenzaron a trabajar con servicios de entrega a domicilio.
La cafetería ha trabajado con el Instituto para la Justicia Clínica del Emprendedor (Institute for Justice Clinic on Entrepreneurship, o IJ Clinic), un centro legal sin fines de lucro que trabaja para asegurar y expandir las oportunidades económicas en las zonas marginales de la ciudad.
IJ Clinic ha visto un repunte en las llamadas desde que empezó la pandemia y se han puesto manos a la obra para ayuda a sortear las barreras legales que inhiben el espíritu empresarial.
“El covid-19 ha tenido un gran impacto negativo en la comunidad, y muchos están trabajando arduamente para mantener a flote su empresa”, explicó a Efe Erik Castelan.
El equipo de este gerente de operaciones y relaciones comunitarias creó una plantilla de arrendamiento comercial en inglés y español para ayudar a los inquilinos a renegociar sus contratos de arriendo y lanzó un directorio de pequeños negocios locales, Shop in Place Chi, para que así los habitantes de Chicago “pudieran apoyar las empresas de su vecindario”.
“Recomendamos a los empresarios latinos que encuentren formas creativas de interactuar con sus clientes en línea”, dice Castelan. Pero para las empresas pequeñas de baja tecnología, es necesario ser aún más creativas.
SOLIDARIDAD
Para el chef mexicano Danny Espinoza, fue necesario reinventarse cuando el restaurante en el centro de Chicago donde trabajaba prescindió de él y de todos sus compañeros en marzo.
Tuvo la idea de comenzar a hacer y vender tamales, inspirado por sus abuelos de Jacona Michoacán, quienes despacharon este producto tradicional durante toda su vida.
“Todo se basó en donaciones al principio. Logramos comprar ingredientes, luego devolvemos las ganancias a algunos de nuestros compañeros de trabajo”, explicó Espinoza a Efe. “Nos ha permitido hacer servicio por ventanilla y practicar el distanciamiento social mientras se ofrece algo que la gente puede disfrutar”.
Como Íñiguez, Espinoza cree en el poder de crear una cadena de favores en su comunidad durante estos momentos inciertos.
“Ayudé a mi arrendador a promover sus paletas, ofreciéndolas a través de nuestras páginas de redes sociales y junto con los tamales”, explicó Espinoza.
El cocinero es también voluntario en Fight2Feed, una ONG que obtiene alimentos de restaurantes, chefs y distribuidores de alimentos que de otra manera se desperdiciarían y que crea comidas cocinadas por voluntarios que se distribuyen por todo Chicago y sus alrededores.
“Los propietarios de pequeños negocios latinos colaboramos y nos mostramos amor entre nosotros para apoyarnos, reunirnos o ofrecernos como voluntarios cuando y donde sea necesario”, dijo Espinoza.

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